Sombras del Corazón
No sé cómo lo hizo, pero consiguió una joya vieja mía y engañó a Ryan para que fuera con ella.
En la azotea, Angie estaba apoyada contra la baranda. Había pasado apenas poco más de un mes, pero ya no parecía la misma. Seguía con su típica ropa blanca, como si fuera un ángel, aunque esta vez llevaba una bata de hospital, enorme y sucia.
Estaba manchada con sangre. Algunas manchas eran frescas, otras ya estaban secas.
Parece que Montague la había “tratado” como debía.