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Dancing in the Darkness

Dancing in the Darkness

Es un juego de sensaciones, texturas y temperaturas. El helado cristal contrastando con su zona más ardiente es el detonante para que su orgasmo se transforme en una erótica maravilla, que deleita la vista de cualquiera. Mis gimoteos acompañan los suyos cuando su reacción se potencia ante la vara helada del látigo intercalándose con azotes fuertes; azotes que luego son aminorados por las sutiles caricias de mis palmas enguantadas.
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El sabor del pecado

El sabor del pecado

ADVERTENCIA Contenido sexual altamente explícito. (Incluyendo sexo an*l y doble penetraci*n) (***) Tatum La lengua de Ares me destruyó lentamente. No había otra forma de describirlo. Cada lametazo era un atentado a mi cordura, una erosión paciente de cada muro que había construido para mantenerme sensata cerca de ellos. Su boca se movía sobre mi coño con precisión. Sabía dónde presionar, dónde succionar, dónde morder suavemente, convirtiendo cada rincón en su territorio.
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Amor Furtivo

Amor Furtivo

Tiffany duerme profundamente con su antifaz puesto, emitiendo un ronquido ligero que rompe el silencio. Entro al baño para orinar, pero en cuanto cierro la puerta, las imágenes del video vuelven a asaltarme con una violencia erótica que me deja sin aliento. Me apoyo contra la pared, cerrando los ojos. Recuerdo la escena exacta en la que mis manos apresaban su trasero, ayudándola a moverse sobre mí en ese ritmo frenético. Puedo ver su ceño fruncido, sus ojos nublados por un placer que la sobrepasaba, la forma en que se mordía el labio inferior para no gritar mientras se aferraba a mi nuca como si fuera su único anclaje.
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Show Reviews (12)
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Nerys de Rosario
uff qué buena está novela sobre todo como la dentina su propia madre si salieron de su mismo vientre ahora ella no tiene la culpa que se halla entregado el cordón ni tampoco ni la misma madre como venía la otra de débil pero ella no tiene la culpa y en apartarla y darle todo a Tiffany es egoísta
Katerine Aguilar
Isa un maratón x favooooooooor, está historia cada vez está mejor. Sería magistral que se enterarán que Tiffany ni es la madre biológica de Ian, ya que al ser solo la gestante no tiene derecho alguno ante la ley, el informe de la psicóloga ratificará que Tiffany es una sociópata
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Las formas del amor

Las formas del amor

Gimoteo sin vergüenza alguna. Él hace lo mismo. Sus jadeos, suspiros y gemidos me vuelven loca. La habitación se inunda de una erótica melodía que sirve de afrodisíaco para nuestros sentidos. Nos retorcemos entre espasmos y… —¡¡¡Seo-yeon!!!
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La Heroína Erótica Presa De Un Juego Mortal

La Heroína Erótica Presa De Un Juego Mortal

Cuando te besé anoche, ¿a qué te supo? Lucas se quedó inmóvil. Cada centímetro de su cuerpo irradiaba una resistencia palpable y algo de frustración. Pero las reglas eran claras. Ni siquiera el Boss podía mentir durante la esa misión. —Dulce —dijo finalmente, con la voz tensa—. A cereza. Los otros dos jugadores se voltearon hacia mí, boquiabiertos, con la mandíbula por los suelos.
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Cuando la luna susurra mi nombre

Cuando la luna susurra mi nombre

Otra vez no. El erotismo se instala en el reconocimiento mutuo de que podríamos hacerlo y elegir no hacerlo todavía, de que la cercanía no necesita confirmación física para ser real, y en esa decisión compartida siento cómo el deseo se vuelve aún más preciso, menos ruidoso, más peligroso para quienes esperan errores visibles. —Van a forzar una demostración —dice—. Algo que parezca exceso.
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MENTIROSO AMOR

MENTIROSO AMOR

Subí gateando sobre sus piernas, mordiendo y besando. Separé de nuevo sus piernas con mis rodillas y metí mi anatomía entre ellas, mi glande rozaba sus carnes, el calor que transmitía era tóxico de muchas maneras diferentes, casi estaba volviéndome una bestia y no un ser humano. —¿Estás segura? Yo ya no me puedo controlar más. —Yo quiero que pierdas el control conmigo.
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El corazón equivocado

El corazón equivocado

Quiero estar contigo. El otro lo miró fijamente desde abajo. Sus manos, firmes y tibias, se deslizaron por debajo de la camiseta del muchacho, acariciando la piel de su espalda hasta hacerle soltar un gemido ahogado. —Si sientes todo esto por mí... ¿por qué estuviste con aquella mujer? —preguntó Alexander, con la voz grave y rasposa pegada a sus labios.
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CINCUENTA SOMBRAS DE DESEOS PROHIBIDOS

CINCUENTA SOMBRAS DE DESEOS PROHIBIDOS

No había nada ético en la forma en que ambos me usaron; yo era su juguete. Pero por muy bien que me sintiera, con todos mis orificios ocupados y llenos, mi orgasmo seguía fuera de mi alcance. Cada vez que lo rozaba, Rosso disminuía la velocidad, prolongando nuestra sesión de tortura furiosa y exquisita. “Suplica.” Rosso extendió la mano entre nosotras y acarició mi clítoris, enviando otra tímida oleada de placer por todo mi cuerpo.
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Adicto A tu cuerpo

Adicto A tu cuerpo

Un torbellino de sensaciones que me arrebató el aliento. Sus labios eran fuego, una promesa de destrucción y placer entrelazadas. No había dulzura, solo una posesión ardiente, una reclamación audaz. Me perdí en la vorágine, abandonando toda pretensión de control. Mi mente se nubló, cediendo ante la pura animalidad del momento. Era una danza peligrosa, un juego donde las apuestas eran mi propia cordura, mi propia alma. Y yo, insensata, no me resistía.
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