LOGINLa pequeña pastilla se deslizó por la garganta de Liora y dejó solo un leve sabor amargo en su lengua. Bebió un trago de agua y levantó la mirada hacia su reflejo. Se veía agotada y pálida. El simple pensamiento del torbellino emocional que había vivido en tan solo unos días le revolvía el estómago.
Al regresar a su habitación, vio que su comida ya estaba servida para ella. No tenía apetito en ese momento, así que decidió pedirle a Nadia que se la llevara.
—Señorita, necesita comer —dijo Nadia, con la preocupación claramente marcada en su rostro.
Liora negó con la cabeza y le ofreció una pequeña sonrisa.
—Nadia, me miras como si fuera a morir si no como ahora mismo. Te prometo que estoy bien.
Nadia suspiró con resignación, tomó la bandeja y salió de la habitación, cerrando la puerta con un suave clic. Al escuchar el sonido del seguro, Liora se preguntó cuánto tiempo más sus padres pensaban mantenerla encerrada en su habitación. No le habían permitido salir desde la noche de la cena con la familia Williams. La única persona que veía era Nadia; ni siquiera había vuelto a ver al señor Ambrose.
Justo entonces la puerta se abrió nuevamente. Liora suspiró, esperando ver a Nadia con otra bandeja de comida, pero cuando levantó la mirada se puso de pie inmediatamente, bajando la cabeza.
Su madre había entrado en la habitación.
—Buenos días, madre —dijo Liora con un ligero temblor en la voz.
Su madre no respondió de inmediato. El sonido de sus tacones resonó en el suelo mientras caminaba por la habitación antes de hablar finalmente, con un tono cargado de desprecio.
—El hecho de que ni siquiera puedas disculparte me dice que no estás arrepentida de tus acciones.
Los ojos de Liora se abrieron con sorpresa.
—Madre, perdóneme, yo—
—Guárdate eso —la interrumpió su madre con frialdad—. No estoy aquí por eso.
Se acercó más a Liora, con la mirada dura.
—Tendremos otro visitante, y más te vale comportarte esta vez.
Liora asintió en silencio.
La mirada de su madre se volvió aún más severa.
—Métete esto bien en la cabeza. Si arruinas esto como arruinaste lo de la última vez, habrá consecuencias muy graves. ¿Está claro?
—Sí, madre.
—Bien. Arréglate y no pierdas tiempo.
Sin dedicarle otra mirada, su madre salió de la habitación y cerró la puerta de un golpe. Liora finalmente soltó el aire que había estado conteniendo.
Otro visitante.
Comenzó a caminar de un lado a otro de la habitación, con el miedo creciendo en su mente al pensar en quién podría ser. No creía poder soportar otra confrontación con sus padres.
Todo lo que tenía que hacer era vestirse bien, ser respetuosa y mantener la cabeza baja.
—Puedo hacerlo —murmuró mientras se llevaba una mano al pecho.
Más tarde esa noche, Liora bajó las escaleras con el corazón tembloroso. No sabía qué esperar y solo esperaba que la velada transcurriera sin problemas. Tomó su asiento habitual, saludó a su madre y colocó las manos sobre su regazo.
—Al menos esta vez llegaste temprano —dijo su madre mientras bebía un sorbo de vino.
Liora notó que su padre no estaba sentado y se preguntó por qué, pero decidió no preguntar.
En ese momento escuchó voces acercándose desde el pasillo: una familiar y otra desconocida. Su padre entró en la habitación acompañado por dos hombres con trajes, pero el que caminaba conversando con él llamó inmediatamente la atención de Liora.
Era alto, de hombros anchos y tenía una presencia imponente.
Liora entrecerró ligeramente los ojos mientras lo observaba.
Su cabello.
Sus labios.
Sus ojos.
De pronto, su respiración se detuvo.
Sus ojos se abrieron de par en par.
No… no podía ser.
Pero el hombre que acababa de tomar asiento era inconfundible.
Era el hombre con el que había pasado la noche.
Liora no se dio cuenta de que su madre había estado llamándola hasta que sintió unas manos sujetándole los hombros.
Se estremeció.
—Liora —dijo su madre con firmeza—. Saluda a nuestros invitados.
Al darse cuenta de que no los había saludado, Liora se puso de pie rápidamente.
—Buenas noches.
El hombre asintió levemente sin siquiera mirarla.
¿No la había reconocido?
Liora volvió a sentarse lentamente y, al notar la mirada inquisitiva de su madre, forzó una expresión neutral. Su madre nunca podía descubrir que ella había pasado la noche con ese hombre. Sería un desastre.
—Bienvenido a nuestra casa, señor Grey —dijo su madre con una sonrisa dulce.
Así que su nombre era Ashvin Grey.
Liora notó que su padre se había puesto de pie para recibirlo, algo que rara vez hacía. Ese hombre debía ser muy importante.
—He venido a escuchar su propuesta —dijo Ashvin con voz fría—. Adelante.
Su padre se aclaró la garganta y Liora sintió un extraño nudo en el pecho.
—Nos gustaría ofrecer a nuestra hija en matrimonio a su familia.
La cuchara en la mano de Liora golpeó el plato con un fuerte sonido.
Levantó la cabeza de golpe.
—¿Q-qué?
Liora se quedó momentáneamente desconcertada por las palabras de aquella mujer.Por un instante estuvo a punto de perder el equilibrio, pero logró mantenerse firme antes de que se notara. Lo último que quería era darle la satisfacción de pensar que sus palabras la habían afectado.La mujer seguía observándola con aquella misma sonrisa arrogante, con los brazos cruzados sobre el pecho, como si ya hubiera ganado. Ya no decía nada.Simplemente esperaba.Esperaba a que Liora perdiera la compostura.Liora lo comprendió enseguida.Fuera cual fuera el juego que aquella mujer estaba intentando jugar, ella no pensaba participar.—Haz el favor de apartarte —dijo Liora con calma, manteniendo el rostro sereno a pesar del torbellino de emociones que amenazaba con salir a la superficie.Durante un breve instante, la sonrisa de suficiencia de la mujer vaciló.Solo un segundo.Después volvió a aparecer.—Supongo que todavía no sabes quién soy —dijo con una suave risa—. Me llamo Sienna.Hizo una pausa
En el instante en que esas palabras salieron de la boca de Ashvin, el salón estalló en caos.Los murmullos se propagaron entre los invitados como un incendio, mientras exclamaciones de sorpresa llenaban el ambiente. Las conversaciones se mezclaban unas con otras y un sinfín de miradas se dirigieron hacia Ashvin y Liora. Varios invitados sacaron inmediatamente sus teléfonos, ansiosos por ser los primeros en difundir la impactante noticia de que el soltero más codiciado del país se había casado en secreto.Liora se sintió de pronto abrumada por toda aquella atención.Hace apenas unos instantes, la gente solo sentía curiosidad por ella.Ahora…Todos sabían exactamente quién era.La esposa de Ashvin Grey.El peso de cientos de miradas hizo que su corazón latiera con fuerza. Instintivamente, apretó la mano de Ashvin.Casi de inmediato, él respondió estrechándola con suavidad.Aquel pequeño gesto le recordó, sin necesidad de palabras, que no estaba sola.—Y-Yo no tenía ni idea… Lo siento mu
—No te preocupes, Liora. Estarás bien —dijo Ashvin mientras estrechaba con más fuerza la mano de Liora.Había notado el nerviosismo reflejado en su rostro mucho antes de que llegaran. Ella hacía todo lo posible por ocultarlo tras una pequeña sonrisa, pero la forma en que sus dedos temblaban ligeramente entre los de él y las discretas respiraciones que seguía tomando la delataban por completo.Ashvin no quería que se sintiera abrumada. En apenas unos minutos la presentaría ante algunas de las personas más influyentes del país. Una vez que eso ocurriera, todas las miradas del salón estarían puestas en ella. Quería que estuviera preparada, pero, sobre todo, quería que supiera que no tendría que enfrentarse a todo aquello sola.Liora levantó la vista hacia él e intentó sonreír, pero el intento apenas duró un instante.—No sé por qué de repente estoy tan nerviosa —admitió en voz baja—. Te prometo que hace unas horas no me sentía así.Esa misma tarde, Helena había llevado a todo un equipo d
—Iré contigo.Liora levantó la mirada para encontrarse con los ojos de Ashvin. Su voz era suave, pero firme, a pesar del nerviosismo que le revolvía el estómago. Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Ashvin, una que también alcanzó sus ojos. Había esperado que aceptara. Sabía que seguía sintiéndose nerviosa, pero el simple hecho de que estuviera dispuesta a entrar en su mundo por él significaba más de lo que ella imaginaba.—Te prometo que estaré contigo todo el tiempo —dijo con dulzura mientras apoyaba una mano sobre su hombro. Su pulgar rozó ligeramente la tela de su manga, como si intentara calmar la tormenta de emociones que ya podía ver reflejada en ella.Liora soltó un largo suspiro.—¿Estás seguro? —preguntó en voz baja—. Podría quedarme con Helena. Estoy segura de que tendrás personas importantes con las que hablar y socios de negocios a quienes atender.Ashvin negó con la cabeza casi de inmediato.—Tú eres mi prioridad mañana por la noche —respondió—. Sí, habrá invers
“Oh no”, pensó Liora mientras caminaba de un lado a otro por la habitación, con el corazón latiéndole cada vez más rápido. Reconoció el número que la llamaba.Era Anna, de All Solved.El préstamo.El dinero que todavía no había pagado.Su teléfono volvió a sonar por tercera vez, haciéndola dar un pequeño salto.Ashvin y Helena se habían llevado a Avery abajo hacía unos minutos y le habían pedido que bajara con ellos, pero ella les dijo que iría enseguida. No esperaba esa llamada.Se había olvidado por completo de la deuda.“¿Qué voy a hacer?”, murmuró mientras seguía caminando de un lado a otro. No tenía dinero encima. No lo suficiente para pagar lo que debía.El teléfono volvió a sonar.Esta vez contestó.—H-Hola… —tartamudeó, odiando de inmediato lo nerviosa que sonaba.Liora se detuvo de golpe al recordar algo.Todavía no se cumplía la semana.Aún tenía tiempo.—Hola, señora —se escuchó la voz de Anna.—Me dieron una semana para pagar. Todavía me quedan días…—Lo siento, señora, pe
—Ashvin, acordamos que no habría contacto —susurró Liora sin aliento cuando ella y Ashvin separaron sus labios.Ashvin la había llevado a su habitación.Su habitación.La habitación era enorme, lujosa, exactamente como Liora imaginaba que sería la habitación de un multimillonario, pero apenas tuvo tiempo de observarla antes de que los labios de Ashvin se estrellaran contra los suyos.No sabía por qué no lo había detenido.Quizá porque, en el fondo, no quería hacerlo.Sus labios se movieron contra los de él con total disposición, y Ashvin tomó el control de inmediato, profundizando el beso como si hubiera estado hambriento de ella.Liora se aferró a su camisa con fuerza mientras una de las manos de Ashvin se deslizaba hacia su cintura, acercándola aún más.Su lengua rozó sus labios y ella jadeó, dándole la oportunidad perfecta.Ashvin profundizó el beso y Liora sintió que sus rodillas se debilitaban al instante.Antes de poder pensar, él la levantó.Un pequeño jadeo escapó de sus labio







