MasukCapítulo seis
A la mañana siguiente, me desperté y descubrí que Lucas ya estaba levantado y vestido para ir a trabajar. Se estaba ajustando el reloj cuando notó que lo estaba mirando. Estaba impresionante, con una belleza natural que parecía no requerir ningún esfuerzo. —Buenos días —lo saludé mientras apartaba la mirada, intentando ocultar la admiración que sentía por él. —Buenos días —respondió. Su voz era ronca y ligeramente grave, lo que llamó mi atención más que cualquier otra cosa. Intenté recomponerme. Asentí y tragué saliva con dificultad, haciendo todo lo posible por mantener la calma mientras su fresco perfume llenaba mis sentidos. Se sentó un poco más cerca, manteniendo al mismo tiempo una distancia respetuosa. —Ten cuidado —dijo mientras me levantaba, casi perdiendo el equilibrio al dirigirme al baño. —Gracias —murmuré, apresurándome a entrar antes de humillarme aún más. Entré al baño y suspiré frustrada; finalmente a solas, sentí aquello casi como un alivio. Era más difícil de lo que había imaginado. Me di unas ligeras bofetadas varias veces y me lavé la cara, esperando que eso me ayudara a calmar lo que sentía. Volví a mirar mi rostro en el espejo, recordándome que aquello solo duraría un tiempo limitado y que al final terminaría olvidándolo a él o a este matrimonio. —Diana —me llamó. —Ya voy —respondí, después de lograr recuperar un poco la compostura. Regresé a la habitación para entender por qué me había llamado. —El abuelo quiere volver a vernos. Así que iremos al hospital más tarde —me informó. No podía negar que yo también esperaba con ansias esta visita. —De acuerdo —respondí. Asintió en señal de conformidad antes de salir de la habitación, dejándome finalmente respirar un poco. Me dirigí a la ducha, me lavé cuidadosamente y luego bajé al comedor para disfrutar de la comida preparada por el chef y servida por la empleada doméstica. Comí sola, ya que Lucas parecía darle más importancia a su trabajo que a cualquier otra cosa. La empleada doméstica entró y, cuando estaba a punto de recoger la mesa, aproveché la oportunidad para preguntarle si podía preparar un almuerzo para que se lo llevaran a Lucas. Hizo lo que le pedí y se lo hice llegar a su oficina. Comencé a prepararme para la visita a su abuelo. La hora prevista ya se acercaba. Quería lucir lo mejor posible, ya que iría con Lucas. Entre los vestidos que había comprado anteriormente, elegí uno. Una vez vestida, me admiré en el espejo de cuerpo entero, sin darme cuenta de que él había entrado. Me pregunté cuánto tiempo llevaba allí sin que yo me hubiera dado cuenta, hasta que carraspeó ligeramente, haciendo que me diera la vuelta. Mil y un pensamientos atravesaron mi mente. —El abuelo nos espera… vamos. Lo seguí mientras salíamos y nos dirigíamos hacia su Maybach negro estacionado en el garaje. Ambos subimos y el chófer arrancó, conduciéndonos hacia nuestro destino. No dije ni una palabra, manipulando mi teléfono sin parar, simplemente buscando algo que distrajera mi atención. Lucas volvió la mirada hacia mí. —Gracias por el almuerzo. —De nada —respondí con una sonrisa. Mi estómago se contrajo ligeramente. —Me alegra que te haya gustado. Pero lo que dijo después me sorprendió. —La próxima vez, evita tomar iniciativas sin hablar conmigo primero. Mis ojos se abrieron de par en par por el asombro. Estaba atónita. Lo que había planeado como un gesto inocente… no podía creer que él pudiera verlo de esa manera. Llegamos al hospital y entramos para ver al abuelo. Mi ánimo se alivió en cuanto lo vi. La manera en que me recibió iluminó tanto mi estado de ánimo que olvidé lo que Lucas me había dicho antes. —¿Cómo te sientes, abuelo? —pregunté. —Estoy muy bien, especialmente ahora que te veo, mi pequeña Diana —respondió. Sonreí mientras me colmaba de cumplidos, haciendo que me sonrojara intensamente. Tomó mis manos y sus siguientes palabras me dejaron sin voz. —Entonces, ¿cuándo vais a darme nietos? Todo mi cuerpo tembló cuando pronunció aquellas palabras. —Nietos… —murmuré. —Sí —respondió. Lucas intervino: —Abuelo, primero deberías concentrarte en recuperarte —dijo con tono tranquilo pero firme. —Me recuperaré más rápido si tengo una buena razón para alegrarme. Lucas se acercó. —Hablaremos de eso en otra ocasión —añadió. El abuelo suspiró. —Bien, vosotros los jóvenes siempre pensáis que tenéis todo el tiempo del mundo. Dejé escapar un suspiro que no sabía que estaba conteniendo. La mano de Lucas rozó brevemente la mía mientras ayudaba a su abuelo a acomodar la almohada. Retiré rápidamente mi mano, juntando ambas para estabilizarme. —¿Has tomado tus medicamentos? —preguntó Lucas, cambiando de tema. —Sí, sí. Las enfermeras se aseguran de que los tome —respondió el abuelo con una sonrisa traviesa. Después de un rato, Lucas miró su reloj. —Deberíamos irnos. Necesitas descansar. El abuelo asintió de mala gana. —De acuerdo. Pero volved pronto a verme los dos. Estábamos a punto de salir de la habitación cuando Lucas salió primero. En el momento en que iba a seguirlo, la voz del abuelo me detuvo. —Y Diana… Me di la vuelta. —¿Sí, abuelo? —Cuida bien de él. Lucas no es de los que muestran sus sentimientos, pero necesita a alguien como tú a su lado. Miré instintivamente hacia la puerta. Lucas ya había salido de la habitación y probablemente no había escuchado lo que su abuelo acababa de decirme. —Lo haré —respondí suavemente. Salí de la habitación y me reuní con él en el pasillo. Ya caminaba unos metros delante de mí, sin siquiera darse la vuelta. Aceleré ligeramente el paso para alcanzarlo.La pregunta de Lucas me tomó completamente por sorpresa. No pude decir nada. No sabía qué responder.Lo único que ocupaba mi mente era proteger mi matrimonio. Ya ni siquiera podía pensar con claridad.—Yo... no quise decir que tuvieras que despedirla... Podrías trasladarla a otro departamento —dije, rompiendo el silencio entre nosotros.Unos minutos después, comenzó a escribir algo en su teléfono y luego me mostró el mensaje que había enviado al departamento de Recursos Humanos.—De verdad espero que ahora estés satisfecha... y que podamos dejar de hablar de esto —dijo.Asentí con la cabeza.Sinceramente, lo que acababa de hacer me tranquilizó mucho más que simplemente decirme que no tenía nada de qué preocuparme.El resto de la tarde transcurrió tranquilamente. Lucas se concentró en su trabajo, mientras yo intentaba pensar en otras cosas, pero mi mente volvía una y otra vez a aquella situación.Unas horas después, llegó un mensaje a su teléfono. Mi mirada se dirigió instintivamente a
Capítulo 69Tener que ganar un kilogramo más era algo para lo que no estaba preparada en absoluto.Me miré en el espejo, sabiendo que tenía que hacer algo.Tomé mi teléfono y llamé a mi nutricionista.Hablar con ella fue toda una revelación para mí. Me explicó que lo que necesitaba no era una solución rápida mediante dietas de moda, sino un cambio en mi estilo de vida.Identificó correctamente que restringir y contar calorías no funcionaría para mí. Luego me envió un plan de alimentación compuesto por alimentos saludables que realmente me gustaban.Costaba un poco más de lo que había querido gastar, pero supuse que había llegado el momento de dejar de ser tacaña e invertir en mí misma para salvarme de mí misma.También decidí empezar a hacer algún tipo de ejercicio a partir del día siguiente.Sentía que el ejercicio realmente podría ayudarme, pero tendría que empezar poco a poco. Primero, debía comenzar caminando por los alrededores de la mansión. Esa noche, me subí a la báscula.Miré
Capítulo 68No podía negar que me sentía feliz de que mi esposo hubiera regresado a mi lado.Mi amor por Lucas parecía crecer cada día más.Nos preparamos para ir a visitar al abuelo. Lucas y yo llegamos al hospital, y el abuelo nos recibió.No se me escapó la sonrisa que apareció en su rostro en cuanto nos vio a los dos.—¿Cómo se siente, abuelo?—Estoy bien —respondió.Después de pasar un tiempo juntos, Lucas y yo regresamos a casa.Mientras descansaba en el sofá, mis pensamientos se dirigieron a Clara.Desde la última vez que habíamos hablado, ya no habíamos vuelto a comunicarnos. Tomé mi teléfono y decidí llamarla para preguntarle cómo habían ido las cosas.Respondió al primer timbrazo.—Hola, Clara... —dije.—Hola, Diana.—¿Cómo estás? ¿Cómo van las cosas?Me alegró escuchar su voz animada, a diferencia de lo abatida que había parecido antes.—Estoy bien. ¿Y tú?—Estoy muy bien.Comenzó a contarme lo que había sucedido después de sincerarse con sus padres.Ellos llamaron a Michae
Capítulo 67 Después de comunicarle mi decisión, me levanté y me preparé para marcharme. No había nada que pudiera hacer que yo aceptara lo que él exigía.Conduje de regreso a casa. Sin embargo, la imagen de Clara no dejaba de rondar por mi mente. Intenté no pensar en ello.Con mi ayuda o sin ella, lograría salir adelante.Entré en mi habitación y me acosté en la cama. Mi breve intento de disfrutar de un momento agradable había llegado a su fin.Me preparé y me dirigí al hospital donde estaba mi abuelo para comprobar cómo se encontraba.Me reuní con el médico, quien me informó de que el estado de mi abuelo había mejorado considerablemente.Suspiré lentamente, aliviada. Me alegraba de que hubiéramos trasladado a mi abuelo a aquel hospital especializado.Mientras me dirigía a su habitación, sentí que me sudaban las palmas de las manos.Me preguntaba si se alegraría de verme.Abrí la puerta lentamente. Mi abuelo estaba acostado y volvió la mirada hacia mí.Me quedé paralizada.Durante un
Capítulo 66 Al día siguiente, fui a asistir a la clase prenatal. Lucas me había explicado por qué no podía acompañarme y, sinceramente, su razón era válida. Tenía que viajar por negocios.Me duché y me dirigí al hospital. El trayecto fue tranquilo. Cuando entré en la sala, vi a Clara. Esta vez estaba sola. Suspiré aliviada. No era la única cuyo esposo no había podido acompañarla.Nos saludamos y, mientras conversábamos, ella comenzó a justificarse por la ausencia de Michael, explicándome por qué no había podido acompañarla ese día. Yo no le había preguntado nada y tampoco necesitaba esa información.Simplemente asentí con la cabeza.Terminamos la clase y decidí llevarla a casa antes de regresar a la mía. Entonces, comenzó a contarme todos los detalles de su matrimonio.Me habló de lo mucho que Michael la presionaba para que le diera un hijo varón.Me quedé tan sorprendida que no pude cerrar la boca.—¿No sabe que es el hombre, y no la mujer, quien determina el sexo del bebé? —pregunt
Capítulo Sesenta y cinco Me odiaba por no haberle creído a Lucas cuando me habló por primera vez de lo que Ashley había hecho.Ashley no solo había traicionado mi confianza. Me había herido de una manera que ni siquiera podía explicar adecuadamente.Dios mío. ¿Cómo había podido traicionarme así?¿Qué motivo podía tener? Ese pensamiento permaneció en mi mente mucho más tiempo del que esperaba.Tragué saliva con dificultad.—Tienes que dejar de culparte —dijo Lucas mientras se acercaba y me abrazaba suavemente.Negué ligeramente con la cabeza. No era tan fácil como parecía.—Ashley era alguien a quien conocía desde hacía años… Era como una familia para mí —dije.Él me interrumpió.—Puede que ella te pareciera como de la familia, Diana, pero yo soy tu familia.Sus palabras me hicieron comprender lo que necesitaba para empezar a tomar en serio lo que estábamos construyendo juntos.—Lo siento —susurré.—Está bien… No lo sabías —dijo.Lo abracé con fuerza, encontrando consuelo en el hecho







