LOGIN*—Engel:Durante unos segundos ninguno hizo el menor intento por romper aquella cercanía. Engel permaneció sujeto a Sebastián, escuchando su respiración, sintiendo el brazo firme alrededor de su cuerpo y respirando aquel aroma a cedro, bosque y lluvia que parecía penetrarle hasta los huesos. El miedo ya había desaparecido, el agua estaba tranquila a su alrededor y sus pies podían tocar el fondo, pero aun así no se apartó y Sebastián tampoco lo soltó.Engel alzó lentamente la mirada y se encontró con aquellos ojos miel fijos en él.Había algo diferente en su expresión. Preocupación, sí, pero también una ternura que le resultaba dolorosamente familiar y por un instante, el tiempo pareció retroceder. Engel volvió a sentirse como aquel adolescente que podía refugiarse en Sebastián sin pensar en las consecuencias, cuando todavía creía que su alfa estaría a su lado para siempre y que nada malo podía suceder mientras lo tuviera cerca.Su corazón dio un vuelco.Aquello era peligroso y era mej
*—Engel:Estaba tan concentrado en los movimientos y, peor aún, en fingir que la presencia de Sebastián no lo afectaba en absoluto, que no se dio cuenta de cuánto había avanzado. Cada ejercicio lo hacía desplazarse unos centímetros y, cuando finalmente bajó los pies buscando apoyo, no encontró el fondo.Engel parpadeó y miró a su alrededor.Mierda. Se había adentrado demasiado.No se preocupó demasiado, sabía nadar perfectamente y solo tenía que girarse y regresar hacia la zona menos profunda. Incluso se sintió ridículo por haberse distraído de aquella manera. Tomó aire, comenzó a mover las piernas y realizó un movimiento suave con los brazos para darse la vuelta.Entonces un dolor brutal le atravesó la pantorrilla y el músculo se contrajo de golpe.—¡Ah! —jadeó.Por puro reflejo intentó estirar la pierna, pero el calambre volvió a cerrarse con tanta fuerza que perdió el ritmo. Su cuerpo descendió unos centímetros y Engel reaccionó utilizando los brazos para impulsarse hacia arriba.F
*—Engel:Era viernes por la mañana y Engel estaba perdido sin saber qué hacer.Necesitaba alguna distracción, pero los libros que tenía le resultaban aburridos, no había ninguna serie o película que llamara su atención y ya había terminado sus ejercicios. Su día a día normalmente consistía en ir al centro, trabajar, mezclarse con su gente e intentar ayudar a otros omegas que atravesaban situaciones iguales o incluso peores que la suya. No le gustaba quedarse quieto, pero su licencia médica todavía no había sido levantada por completo.Engel se bajó de la cama, donde había estado sentado durante los últimos minutos, y abrió los ventanales que daban al balcón. Su habitación estaba orientada hacia la parte trasera de la propiedad, así que desde allí podía contemplar los jardines traseros, el bosque de cedros, el sendero que conducía al lago artificial, del cual apenas alcanzaba a distinguir una pequeña parte, la casa de seguridad en el otro extremo y, finalmente, la terraza con la alber
*—Engel:Los días posteriores a haberse liberado del cabestrillo comenzaron las terapias personales.Como el traumatólogo le había entregado una guía con los ejercicios que debía realizar, Engel se propuso seguirla al pie de la letra. Todas las mañanas iba a la pérgola para completar la primera ronda del día, la segunda la hacía en la terraza, con los guardias vigilando a cierta distancia, y dejaba la tercera para el balcón, aprovechando la tranquilidad de la puesta de sol.Engel también seguía alimentándose bien para recuperarse. Si había algo que odiaba era recordar lo débil que se había sentido después del disparo. Poco a poco estaba recuperando las fuerzas y se había propuesto ser constante hasta volver a sentirse como antes, a pesar de todos los cambios alocados que estaban ocurriendo en la casa.Porque estaban pasando cosas.Cameron prácticamente había desaparecido desde hacía casi dos semanas. Ramsey le escribía de vez en cuando para decirle que solo se trataba de un Rut partic
*—Sebastián:Cuando finalmente llegaron a la propiedad y Sebastián se detuvo justo en la entrada, Engel estaba profundamente dormido. Erik le pidió a Sebastián que lo tomara en brazos y lo ayudara a subirlo hasta su habitación. Sebastián accedió diligentemente, claro, ya que jamás desperdiciaría una oportunidad como aquella.Ricky comentó que se encargaría de estacionar correctamente el vehículo en su lugar y Sebastián fue por Engel. Abrió la puerta trasera y su corazón dio un vuelco al ver lo angelical que se veía dormido. Erik le indicó que tuviera cuidado y evitara ejercer presión sobre el brazo herido, pero, como si fuera algo completamente natural para él, Sebastián supo exactamente cómo moverlo. Deslizó un brazo bajo sus piernas y el otro alrededor de su espalda antes de sacarlo del vehículo sin ningún problema, cargándolo con una facilidad casi absurda. Engel se acomodó contra su cuerpo sin despertarse, apoyó la cabeza sobre su pecho y Sebastián sintió una extraña presión en e
*—Sebastián:Sebastián se mantuvo tranquilo, esperando volver a ver a Engel, hasta que finalmente llegó el lunes una vez más.Era uno de sus guardaespaldas, encargado de protegerlo junto a Ricky y de llevarlo hasta el fin del mundo si era necesario. Como sus tareas estaban directamente vinculadas a los movimientos de Engel, ambos se prepararon para el día con antelación, por si las moscas.Antes de reunirse con Engel y su asistente, Erik, revisaron su equipo y ocultaron sus armas automáticas bajo las chaquetas, bien sujetas para que pudieran acceder a ellas con rapidez sin que resultaran visibles a simple vista. También estudiaron varias rutas hacia el hospital, posibles desvíos y vías de salida en caso de emergencia. Al final, Sebastián quedó encargado de conducir mientras Ricky vigilaría el entorno durante el trayecto. El hospital era un lugar bastante concurrido y, precisamente por eso, tenían que ser todavía más precavidos. Nadie sabía dónde ni cuándo podría producirse el siguien







