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Capítulo 23

Author: Lady Santos
last update publish date: 2025-11-22 23:41:42

—¡Morana! ¡Sal de casa! —Justo terminaba de tomar mis cosas para ir a trabajar cuando logré reconocer los gritos de mis amigas fuera de casa, un escándalo que tengo por seguro alertó a todos los vecinos a salir de casa a ver.

Y las bocinas de la camioneta de Leah, siendo en ese momento cuando termine de tomar mis cosas y me asome para verlas a duras penas —Debido a mi mala visión. — estando ambas sacudiendo sus brazos fuera de la ventana para llamar mi atención.

—¡Chicas! ¿Que pasa? —Cerre la p
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    ??? Atlas Leckler. Habían pasado al menos cuatro horas desde que había tomado a Patrick en aquel callejón, cuatro horas en las que aún no había despertado y no parecía tener la más mínima intención de hacerlo. Me había dado tiempo hasta de llegar a la finca familiar con la que cuenta la familia, siempre tan sola como desde hace años atrás que es cuidada por algunos trabajadores que no daban reparo a mi presencia ni mucho menos a lo que hacía. -Que molesto... -Tire mi mochila encima de una de las tantas mesas que había en el lugar, la casa secundaria en dónde me encontraba era pequeña pero acogedora. Constaba de solo tres espacios que eran el principal, la habitación y el baño. El lugar era pequeño, pero lo suficiente como para ayudarme en lo que estaba a punto de hacer. Tan pequeño que en el sepulcral silencio de esas paredes solo se escuchaba la pesada respiración de Patrick que apenas era capaz de mantener por sus kilos de grasa acumuladas dentro de su piel. Abrí mi mochila,

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    Ya habían pasado al menos tres días donde no tenía ninguna noticia por parte de Morana.Ninguna por parte de los enlistados y ninguna por parte de los policías, la noticia de que estaba desaparecida ya se había vuelto viral en estados unidos después de que Adeline haya realizado un llamado a la prensa buscándola. Los policías ya estaban entrometidos en el tema y la estaban buscando en estados unidos a pesar de que el último rastro que se tuvo de ella fue en México.Detalle que ellos no sabían y mucho menos iba a informar, sería bueno el buscarla por aquí ya que mis enlistados estaban centrados en el país mexicano a pesar de no haber logrado resultados.-Atlas, aquí está tu almuerzo. -Me aviso mi hermana, dejando la comida en mi escritorio. Desde hace días en sus cejas se notaba la preocupación de no saber nada de su amiga, ya que siempre estaban fruncidas acentuando aún más las arrugas de su frente. A este paso llegaría a los 26 años con más arrugas que nuestro padre en el rostro. -¿

  • Amado Sargento — Giornalista   Capítulo 40

    -Tiene ya seis horas sin moverse. -El reloj había pisado las doce de la noche y el GPS de los aretes seguía marcando el mismo lugar, no parecía haber movimiento y sin el micrófono era incapaz de saber si ocurría algo allá dentro.Los enlistados que vigilaban a los alrededores no me daban noticia alguna de la chica, y tampoco creo que estén ejerciendo fervientemente su trabajo debido a que era un pedido algo fuera de lo común. Siendo más un pedido de cuestiones personales.El primer movimiento por parte del GPS se marcó después de horas, dando constantes vueltas en la misma habitación que me permitía diferenciar el mapa improvisado que habia hecho del lugar al reconocer los múltiples movimientos de Morana dentro de aquellas cuatros paredes, ahora mismo sabía que estaba en una habitación que daba hacia la calle con la puerta principal próxima, estando en un segundo piso.-George, atentos ya que hay posibilidades de que salga ahora. -avise por uno de los micrófonos, al notar como el GPS

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    Estados Unidos, California.Atlas LecklerDías antes de los eventos del último capítulo...-¡Formación brigada 344! -Mi voz de mando llegó a todos los enlistados presentes en aquel lugar, portando sus vestimentas casuales que solían usar los días que salían fuera de la base militar. Mi plan inicial de esperar fuera de la mansión Kinsley fallo cuando mi propia hermana me llamo pidiendo que la fuera a buscar a casa y que la llevará al trabajo, por mucho que insistí que esto no era posible por cuestiones de trabajo, ella insistió incansablemente que yo no trabajaba a tan altas horas de la noche y que recordara que sus obligaciones de esta noche también me incluyen. Termino de quebrarse cuando sintió dentro del vehículo el nada disimulado perfume de cherrys de su amiga junto a el olor de cigarro de menta. Una combinación extraña y única que extrañamente no la llevo a dar con el hecho de que pertenecía a Morana, menos cuando había conseguido la colilla dentro del vehículo con los restos d

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    A pesar de los deslices de la vida, ahora estoy en Cancún, junto a Valeria tomando el sol en aquella gran playa mientras comíamos ostras con esas pequeñas gotas de limón. Eso era vida en verdad, estar junto a tu nueva amiga mientras un hombre de piel oscura soltaba chistes de un humor cuestionable. Era el vendedor de ostras, quien nos las iba preparando en conjunto a ese espectáculo auditivo. Lo único malo es que lo escuchaba sin alcohol, si no que lo hacía con una agua de coco, negada a tomar cuando ya sabía que Valeria estaba embarazada. —¿Ustedes sabían que yo no tengo mamá? —Solto el hombre de piel oscura, haciendo que lo mire de reojo a través de mis lentes de sol. —¿Y eso? —Pregunto Valeria con curiosidad, preparada para una historia trágica y yo para un chiste más. —Por que el día que me dió a luz, la electricidad se fue en hospital y no me pudo encontrar. —Comence a soltar carcajadas al escucharlo, no sabía si me daba más risa lo que dijo o la cara de Valeria al ver que

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    —Voy a la farmacia. —Le avisé a Valeria mientras me colocaba mis zapatos, al fin al segundo día de nuestro viaje me había dignado a ir a comprar la prueba de embarazo. Confío plenamente en que no paso nada, pero nunca se puede saber que cosas borro un mal momento de mi cabeza. Y que si en verdad había un niño dentro de mi vientre, ir a alguna clínica clandestina a deshacerme de él. Ya que yo no iba a darme el castigo de vivir toda mi vida viendo el rostro de alguien que nació a través de tan amarga noche. Y yo no le iba a dar a una criatura un castigo que no merecía, ya que nacería inocente de todo pecado pero la historia detrás de como llego al mundo haría que se atormente de por vida. Ya que sería incapaz de amarlo. —¡Trae unas gomitas! —¡Entendido! —Me despedí mientras salía de la habitación del hotel, el cual le dije a Valeria que yo iba a pagar al estar cansada de dormir por tantas horas continuas en el asiento del autobús, cosa que tampoco era buena para Valeria, quien es

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