Home / Mafia / Amor y mafia / CAPÍTULO 2 — LA NUEVA PACIENTE

Share

CAPÍTULO 2 — LA NUEVA PACIENTE

Author: Brenda Balzac
last update Petsa ng paglalathala: 2021-11-12 04:17:44

—¡Suelta a mi hermana! ¡Vamos! —Me acerco a los hombres igual de corpulentos y altos que yo, les apunto directo a la cabeza.

—Maten a este idiota... —Uno de ellos espeta con un tono de voz de hartazgo, como si matar para él fuera algo cotidiano.

El tipo acaricia el cuello de Mel con una navaja y me mira con burla. ¡Me tiene por los huevos! Veo el rostro de mi hermana una última vez antes que le cubran los ojos con una venda. Esos ojos enrojecidos, el dolor en su mirada y a la vez el arrepentimiento me hacen sentir que por primera vez muero en vida.

¡No, no! ¡Melanie! ¡Melanie!

Trato de rozar su mano, pero antes de tan siquiera sentir sus temblorosos dedos, una fuerte presión en la pierna izquierda provoca que caiga al suelo con dificultad. ¡Hermano sálvame! La escucho gritar con desesperación.

Toco mi pierna al sentir una presión y ardor muy fuertes, al final mi mano acaba empapada de sangre. Rasgo mi pantalón y veo el hoyo en mi piel, el dolor y escozor comienzan a ser realmente insoportables, por lo que termino perdiendo el aliento y la visión se me nubla de pronto.

—Tendremos que llamar una ambulancia. —La bella mujer toma mi mejilla entre su mano y observa mi pierna, luego mi rostro—. Vas a estar bien... ¡Se escapan de nuevo! ¡Maldición!

Me observa una última vez antes de correr hacia la entrada del lugar junto a dos hombres más.

Camino con dificultad y jadeo de dolor hasta llegar a la salida y ver cómo una camioneta negra y un auto gris se pierden a toda marcha entre la oscuridad...

Desde esa noche, varios días han transcurrido. Tan solo pensar en lo que le puede estar ocurriendo a mi hermana, me pone la piel de gallina. Nueva York es un estado realmente inmenso, podría estar en cualquier lugar o en cualquier prostíbulo siendo abusada. Dios mío, ayúdame a encontrarla.

—¿Señor? —La secretaria me saca de mis recuerdos y pensamientos tortuosos.

—¿Si? —respondo un tanto distraído.

—La paciente Regina Morgan ya se encuentra aquí, ¿le pido que pase? —La mujer de mediana edad me observa atenta con sus largas pestañas y grandes ojos cafés. Ha sido mi secretaria desde hace un par de años.

—Sí, hazla pasar —respondo sin darle mucha importancia.

Se retira en silencio.

Me acomodo la bata y mi rubio cabello. Rechazo por enésima vez otra llamada de Mike, él sabe que cuando estoy en mi consultorio no recibo llamadas relacionadas con nuestro tipo de negocios. Mi pierna también duele un poco todavía y no estoy de humor para lidiar con las tonterías de nadie, pero el trabajo llama.

—Buenos días, doctor… —Es una voz un tanto grave, pero cantarina y delicada a la vez.

—Buenos días. Tome asiento señorita Morgan —respondo distraído mientras tecleo en el ordenador algunas cosas relacionadas con su planilla.

Le echo un rápido vistazo a la mujer, quien aún permanece de pie frente a mí, observándome.

—Tome asiento, por favor. —Señalo la silla—. ¿Por qué motivo viene a consulta?

—Doctor, es que… —suspira pesadamente y se sienta. —Mi prometido me dejó plantada en el altar hace unos días, porque yo no he logrado quedar en embarazo. Siento que ya no puedo más… Si no le cuento esto a alguien, creo que voy a asfixiarme. Tengo pesadillas, lloro y siento un terrible vacío que me hace querer morir a veces, doctor.

Ahora que la observo mejor, puedo apreciar que es muy bella, pero se ve un poco decaída y desesperada.

—Lamento mucho eso, Regina. No te preocupes, iniciaremos un estudio a fondo de tu situación y juntos encontraremos una solución. ¿Está bien?

Le sonrío levemente, noto como su expresión tensa se relaja lentamente.

—Agradecería mucho su ayuda. Normalmente no soy una persona que se abra mucho para hablar con otras, pero eso no es lo que trato de decir… En fin, yo… Si vengo aquí es porque creo que necesito ayuda. —Frota sus nudillos con insistencia, suspira.

Parece que sus ideas están muy desordenadas. En realidad lo que le ha hecho su ex, la tiene con los niveles de ansiedad altos.

Su rostro se me hace conocido de algún lugar, pero no logro recordar de dónde puede ser. Es muy alta, tiene cabello castaño y largo, ojos avellana, rostro pequeño, nariz respingada y mejillas sonrojadas debido al frío. Me quedo observándola por unos segundos mientras habla de sus sentimientos, su belleza ha capturado toda mi atención ahora que la observo mucho mejor todavía. Desde mi posición puedo ver sus largas piernas, anchas caderas y protuberantes senos que se esconden bajo la tela de su recatado vestido azul. De repente parece que se me olvida todo, no puedo dejar de mirarla, ella es como el vivo fuego y como el exquisito vino. En realidad, creo que, acabo de conocer al pecado en persona.

—El que tiene que agradecerte soy yo, fue una excelente decisión que hayas venido, es bueno que abras tu corazón para buscar ayuda —respondo tratando de romper el incómodo silencio.

Junto las manos con fuerza, ignorando cómo sus redondos pechos rebotan al levantarse y mover su asiento para acercarse más a mí.

—Oh, doctor… No sabe el peso que se me va de encima, ya no estaré sola en esto. —Toma mi mano entre la suave suya, le da un apretón que envía una corriente extraña a mi piel y termina de endurecer mi masculinidad.

—¿Nos hemos visto en algún lugar antes? —Retiro mi mano sin ser brusco, normalmente pocos pacientes demuestran afecto a sus médicos.

Creo que aquello me ha dejado incómodo, algo intimidado. Qué ironía, se supone que yo soy el psicólogo aquí, pero estoy siendo intimidado por una paciente.

Tomo mi cabello entre mis dedos y me acomodo los lentes.

—Hmm… No lo creo —sonríe, sus mejillas se vuelven un poco acaloradas.

—Muy bien, necesito que me cuentes algunas cosas... Hmm, te escucharé atentamente, puedes confiar en mí, Regina. —Vuelvo a juntar mis manos.

—Lo que sucede es que…

Me cuenta desde el inicio algunos problemas de su infancia, sobre su madre fallecida y su padre que nunca le ha dado amor y solo le exige ser la hija perfecta, finaliza y se abre para hablar sobre su relación amorosa que no ha sido nada sana y le ha traído muchos problemas.

Por momentos trato de concentrarme en su historia, mas no logro hacerlo. De nuevo el asunto de mi hermana me distrae, me siento culpable por no haber tenido los huevos suficientes para defenderla, y eso no me lo puedo perdonar. No me puedo centrar muy bien en mi trabajo estos últimos días.

De repente, Regina clava sus ojos en los míos y ya no puedo pensar en algo más. Ojos dulces y perversos que me recuerdan un ángel y demonio, como si ella fuera un janus, como si bajo ese dolor que carga en su pecho se escondiera otra mujer totalmente distinta. Mujer que estoy dispuesto a descubrir, aunque esté faltando a mi juramento como profesional.

La observo con atención, viendo atentamente cómo sus labios se curvan en una sonrisa ladeada, un tanto sensual y misteriosa.

—Gracias por escucharme…

Se levanta con parsimonia mientras toma su cartera y me dedica una sugerente mirada. Simplemente no puedo dejar de pensar en lo preciosa que es y en que su cuerpo es un deleite que me muero por tocar, por adorar como a una Venus. Esto hace que me levante de la silla muy distraído, por lo que hago una mueca al sentir un molesto tirón en la pierna donde fui herido la semana pasada.

—¿Está bien? —Se inclina ante mí, dejando ver el nacimiento de sus voluptuosos senos.

Lo que para ella puede ser un acto cotidiano, para mí ha sido todo lo contrario, es la representación de lo que más me gusta de una mujer.

—Estoy bien, todo bien… —Hago un esfuerzo tremendamente grande para apartar la mirada del encantador escote, ignorando el dolor.

—Oh, que bien. —Regina suspira, mirando mis ojos azules con atención—. Entonces, me iré ahora.

—Nos vemos la próxima semana. Que tenga buen día, estimada paciente...

Le tiendo la mano y ella de inmediato accede a estrecharla con una leve sonrisa dibujada en los labios. Nuestras miradas se encuentran de repente, parecen buscarse y necesitarse irracionalmente. Para mí no es lógico que aquello me suceda, sin embargo, prefiero apartar la mirada, mi mente me recuerda que esto no es lo correcto.

Cuando levanto la mirada, ella ya se ha ido, dejándome contrariado por tan peculiar comportamiento y también porque es como si todavía siguiera aquí en el consultorio. Su exquisito aura sensual, aroma floral y misterio parece flotar en el ambiente. ¿Qué es lo que tiene esa mujer que me ha dejado extrañando su presencia?

Recibo una llamada de la policía, me dan información del caso de mi hermana y dicen que hasta el momento han conseguido algunas escasas pistas de su paradero, es como si la tierra se la hubiera tragado. Siento miedo de lo que pueda pasarle, en parte soy responsable por haber caído en sus jugarretas y permitir las salidas de madrugada a escondidas de mi padre. Jamás pensé que iba a lugares así. No puedo parar de pensar en la posibilidad que se trate de una venganza, tengo enemigos muy peligrosos y con mucho poder, no sería de extrañar que quizá uno de ellos se haya llevado a Melanie para tomar venganza. Nadie imagina que un intachable psicólogo como yo esté tan metido hasta el fondo en negocios turbios, tal vez nunca tenga escapatoria y tarde o temprano mi familia se verá envuelta en ello. Mi nombre es Salvatore White, un traficante de armas que esconde su oscuro secreto bajo la impecable bata de un psicólogo y esta es mi historia...

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Mga Comments (1)
goodnovel comment avatar
Leydy Cristell Pérez Zarracino
muy buena novela está bastante interesante las descripciones son perfectas y muy bien detallada
Tignan lahat ng Komento

Pinakabagong kabanata

  • Amor y mafia   CAPÍTULO 26 — ESPEJISMO

    Abro los ojos poco a poco, observo el techo blanco de mi habitación aceptando que de una vez todo se trató de un lindo sueño. Vivo fantaseando con que Salvatore venga por mí y me saque de este infierno en el cual quedé atrapada. Luka entra sin tocar la puerta y se acerca a la cama para ver si ya desperté. —Anda, levántate, tenemos cosas que hacer hoy. Mírate, pareces una vaca acostada allí —inquiere con dureza. Dejo salir un gran suspiro y asiento varias veces con la cabeza. —Muy bien, esta vaca se tiene que alistar. ¿podrias darme un poco de privacidad? gracias.Paso por su lado y él me retiene de la mano, besa mi mejilla con sus labios.—Me excitas demasiado, y así embarazada muchísimo más... Tal vez más tarde nos veamos un momento. Ah, mira, te traje esto. Pasé por una tienda y pensé que era perfecto para ti.De su bolsillo saca una pulsera de oro con dijes de corazones rosa y me la pone en la muñeca, debo aceptar que es muy bonita. Siempre me trae regalos así, ya tengo una

  • Amor y mafia   CAPÍTULO 25 — EMBARAZADA

    Su mirada no es la misma, hay algo en él que no es igual que antes. Es impactante ver los ojos de otra persona en los suyos. —¿Qué pasa? ¿No te da gusto verme? —inquiero, con la voz temblorosa. Trago en seco, siento un terrible nudo en la garganta, mis manos comienzan a temblar de repente. —No vuelva a llamarme por ese nombre, no me toque de nuevo, señorita... —Me dice aquello con un tono de voz grave y enojado, su mirada es tan fría como el hielo. Me quedo con la boca abierta y aprieto con fuerza la tela de mi pantalón al verlo dirigirse hacia la salida, esperando que el metro se detenga en la próxima estación. De un momento a otro no puedo pronunciar ni una palabra, un tremendo dolor se instala en mi pecho y estómago, como si hubiera sido herida de la peor forma. Las puertas se abren, él se aleja, mis pies corren como dos autómatas detrás de ese hombre, ese que estoy segura es Salvatore. No mira hacia atrás, parece que hiciera hasta lo imposible por caminar tan rápido y perde

  • Amor y mafia   CAPÍTULO 24 — SALVATORE

    REGINAObservo desde un oscuro rincón, en silencio. El sonido de mi agitada respiración es lo único que me acompaña mientras me cuestiono a mí misma, buscando un indicio en mis recuerdos que me diga cuánto tiempo llevo aquí. No lo sé, veo los días pasar unos tras otros a través del húmedo cristal de la ventana, cuando las náuseas me asaltan cada mañana sin saber muy bien el porqué y cuando el rostro de Salvatore y el de mi hermano Daniel vuelven a mí para hacerme llorar de nuevo al saber que ya no tengo a ninguno de los dos. —¿Cómo estás, mi preciosa musa? —Me saluda con un beso en la mejilla. No lo escuché ni vi entrar. —Estoy... bien... —dudo en responder, no hablo mucho últimamente. —¿Qué haces ahí en ese rincón? Ven a la cama, no entiendo por qué te portas así. —Toma mi mano y me guía hacia donde él. —¿Por qué no quieres decirme cuánto tiempo llevo aquí? Me tienes secuestrada, Luka, ¿crees que soy estúpida? —Me detengo al sentir un poco de dolor en las costillas, las cuales te

  • Amor y mafia   CAPÍTULO 23 — TRAICIÓN

    El sitio en el que se encuentran no mantiene vigilancia del gobierno ni de entes de control. Al menos las celdas son un poco decentes y no al estilo mazmorra medieval, mas así sean "decentes", han presenciado cuantos tipos de torturas, dolorosas técnicas de interrogación y abusos por parte de agentes y directivos. Es como un hotel de paso, pero no precisamente para pasarlo bien, no, una verdadera pesadilla para terroristas y cabecillas de organizaciones que dan tantos dolores de cabeza como el tráfico de armas ilegales de todo tipo, lo que genera terrorismo directa o indirectamente. —Lleva a este idiota a su celda. —Foster demanda aquello y desaparece por la puerta principal junto a Nina. —¡Vamos! —Un agente lo toma del brazo con fuerza y obliga a que se levante. Salvatore se detiene en medio de la sala. —Necesito ir al baño. —Se niega a continuar caminando. —¡Ahora es que vas a decir eso! —El agente suspira agotado, ni siquiera es capaz de ver el rostro deplorable que tiene el ru

  • Amor y mafia   CAPÍTULO 22 — PLAN DE ESCAPE

    —Tú... ¿Por qué la gente que amo siempre está en cosas chuecas? ¡Carajo! —Se recoge el cabello en un moño enredado. —¿Sabes en la horrible situación que me encuentro ahora? Mi hermano y mi novio son traficantes. Ah, y ahora no me digas que papá también lo es, porque te juro que me tiro de un puente. —Se sienta sobre la cama de nuevo. —Papá no, pero si no parecía una buena persona, esa imagen se desfigurará para ti de ahora en adelante. —Evita contarle sobre las oscuras andanzas del vicepresidente de los Estados Unidos, unas que Daniel jamás se imaginó. —¿Cómo es eso? Espero que me cuentes sobre eso pronto... —sentencia.—Regina, tienes que ayudarnos, nosotros prometemos protegerte de los enemigos de Salvatore ahora que van tras de ti, cuidarte es lo menos que podemos hacer por él, quien nos pidió de antemano que si algo le pasaba nosotros te cuidemos. Ellos son quienes han tratado de asesinarte anoche. Pero si no nos ayudas con tus conocimientos en espionaje, podríamos morir todos. —

  • Amor y mafia   CAPÍTULO 21 — REGRESO DE DANIEL

    Salvatore no le permite hablar, de un golpe lo envía al suelo.—¡Te dije que no te metieras con ella! ¡Por tu culpa crió un hijo sola! —Se sube encima de él, le pega con fuerza en el rostro y en las costillas también. —¡De todas formas esto no te incumbe! —Mike se abalanza sobre él y vuelven a caer al suelo entre fuertes golpes, lastimándose ambos como bestias. Las personas que comían tranquilas dentro del restaurante empiezan a marcharse, el equipo de agentes encubiertos se preparan para intervenir en cualquier momento, tanto los de la CIA como los del NSA, el equipo de Regina. La pelicastaña sigue un poco aturdida, se pregunta de qué hablan, sospecha que los dos amigos estaban interesados en ella en el pasado, pero la misma palabra lo dice: el pasado, el cual ya quedó atrás, no hay nada que hacer. Que Salvatore desenfunde un arma de su saco es el detonante para que ambos bandos se vean obligados a intervenir y proceder con la captura. —¡Alto! —Los dos equipos que reúnen aproxima

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status