LOGINNarrador-Omnisciente.Robert Kingsley seguía pensativo, Adrian ya tenía edad, creía prudente poder involucrarlo. Lo mandó a llamar.Esa tarde, el mencionado caballero salió temprano de la oficina, su abuelo le buscada… ¿qué necesitaba?Adrian llegó a la mansión. Vio el auto de Brandon estacionado y deseó no topárselo. Porque a pesar de estar en el mismo espacio físico, aquella morada era inmensa, no tenían que cruzar miradas. Cada uno, podía estar en sus propios asuntos.—Hola abuelo. —saludó Adrian al entrar al despacho.Al hombre mayor le cambiaba la expresión cuando lo veía, sonreía de una forma genuina y feliz.—Mi querido Adrian. Toma asiento. —le ofreció. —Julian… ¿nos dejas solos? —le pidió a su fiel asistente.—Sí señor, solo voy por el té que me ordenó antes.—Te agradezco. Enfocó la atención en su nieto.—Adrian…—le llamó mientras apoyaba los brazos sobre la mesa.—Sí abuelo.—Quiero saber tu opinión sobre Chelsea.El muchacho se sorprendió.—Bueno… ella es… ¿por qué me es
Narrador-omnisciente.La cena en la mansión Kingsley había dejado una ola de comentarios y conversaciones sobre la mesa.Adulaciones fingidas hacia la invitada de honor y otras más, de manera sincera. Robert Kingsley ni se inmutaba de ello. En su cabeza otra situación se estaba formando… no podía evitar pensar y recordar la plática que había tenido con su amigo Irlandés: Liam O’Rielly.A Liam lo conocía desde la juventud. Era un importante hombre en Irlanda, con ambiciones y reconocimiento político. ¿Cómo olvidar cuando Irlanda pertenecía al Reino Unido? Las cosas habían cambiado ahora. Irlanda había obtenido su independecia y se habían cortado fuertes lazos.En el pasado, Robert había planeado casar al guapo Adrian con una señorita de buena familia y de origen irlandés, había lazos que deseaba recuperar por el bien político y mercantil de sus propias ambiciones.El trato era justo, ambas familias se beneficiarian de dicha unión, pero… no contaba con que ambos jóvenes se rehusarían
Narrador-Omnisciente.—¿Ella me corresponde? ¿Sino cómo podré plantearte correctamente mi respuesta? Chelsea trago duro. –Es un caso hipotético. –Claro, ¿De qué otra forma sería? —chasqueó la lengua. –Hipotéticamente te enamoras de una chica que te corresponde, pero no pueden estar juntos.Adrian la miró con atención. ¿Qué clase de mala suerte tenía con las chicas que le gustaban?—¿Por qué no podemos estar juntos? —se acercó más a ella.¿Lo preguntaba en serio o seguían fingiendo?Chelsea sintió como su piel se erizó y su corazón se puso nervioso. —Cosas de la vida… —titubeó porque no encontró un buen argumento.Adrian inmiscuyó un poco más en los ojos de ella y manteniendo la mirada fija le dijo…–Si ella me ama, no veo el problema. –guardó silencio. –Lucharía por ella. –expresó muy confiado y seguro. —No importa lo que tenga que hacer. Si su amor me corresponde, iría al fin del mundo por ella. —afirmó, estaba muy seguro de su respuesta. Chelsea contuvo el aliento. Adrian y Br
Narrador-Omnisciente.Ella guardó silencio mientras sus mejillas se coloreaban en carmín, había sido demasiado honesta con sus adulaciones, un poco más y diría: guapo, atractivo, sexy…—Regañón, mandón y serio. –intentó equilibrar las cosas de esa manera.Adrian rodó los ojos.—Me gustaba más la parte en donde me adulas.—Entonces… ¿tuviste muchas novias?¿Qué fue ese abrupto cambio de tema?Chelsea estaba nerviosa, ella debía llevar la conversación a placer y conveniencia, permitir que él tomara el timón de la charla sería evidenciarse, porque él podía hacer preguntas peligrosas que no sabría contestar sin que tenga que confesar sus sentimientos.Adrian entendió el juego, se dejaría llevar, usaría a su beneficio lo que Chelsea le preguntara, porque si estaba tan interesada en cosas íntimas de él… era por algo. —¿Novias? Fui un galán en la escuela, salía con chicas diferentes todo el tiempo.Solo notó cómo ella cambió el gesto, se notaba entre escandalizada y enojada. —Lo sabía, es
Narrador-Omnisciente.Ambos continuaban compartiendo una botella de ginebra en ese elegante y bonito bar.—Me toca a mi preguntar.—¿Así que estamos jugando?—¿Sí, no sabías? —Nadie me avisó. —reprochó él en broma.—¿O no quieres jugar conmigo? —le cuestionó con una sonrisa coqueta.—Claro que quiero…—respondió porque se sentía ligero ahora. —¿Cuál es tu pregunta, Chelsea? ¿Hay en verdad algo que quieras saber de mí?Ella asintió con la cabeza, porque no podía sacarse de la mente lo que Isabella le había dicho, pero no quería ser tan abrupta iría poco a poco, en este juego que ella había maquilado.Adrian dejó su vaso sobre la mesa y observó el de Chelsea. Había bebido más rápido que él. Ahora, notaba como se servía más de la botella.—Despacio.—¿Ahora también vas a controlar cuánto bebo?—Mientras estés conmigo, sí.Chelsea arqueó una ceja.—Eso sonó muy autoritario.—Soy tu jefe.—Estamos fuera de la oficina.Adrian sonrió.—Eso no significa que haya dejado de serlo.Ella se acomo
Narrador-Omnisciente.Ya era casi medianoche, la ciudad se notaba solitaria, no había tránsito en las calles principales. Adrian había bebido un poco, pero no lo suficiente como para perder el control de la nave que piloteaba. Su corazón latía, estar con ella a solas le disparaba el pulso. No importa si no pasaba nada entre ellos, tenerla cerca era suficiente.Chelsea abrió la ventana, le gustaba que el viento le pegara en la cara. Él la observó, ella siempre estaba en sus propios asuntos. Desde que se habían subido al carro, no habían argumentado palabra alguna. Pero el silencio era cómodo y a él le gustaba ver como su peinado era destrozado por la brisa.En su cabeza, él imaginaba que quizás, el encuentro con Brandon había afectado a Chelsea. Quizás lo seguía queriendo, aunque ella dijera que no, quizás seguía teniendo sentimiento por ese sinvergüenza. Sintió celos, y apretó el volante de su coche con las manos.—¿Quieres otra copa? —preguntó Chelsea directamente.Adrian la miró







