LOGIN10
Hunter no tuvo que preguntar por su esposa en la recepción. Un médico que lo vio entrar, y que estaba hablando con una enfermera, dejó su conversación inconclusa para escoltar al heredero del imperio MacIntyre hasta la habitación de su esposa.
Obviamente, Claire tuvo que ser llevada al piso VIP y alojada en la habitación más grande. A medida que Hunter se acercaba a ella, su cuerpo empezó a sudar y su corazón retumbó en su pecho.
Esa sensación equivalía a sentir cómo el alma abandonaba el cuerpo. Lo que más le sorprendía era el hecho de sentirse así por su esposa, de quien estaba intentando desesperadamente deshacerse para estar con su verdadera amante.
«¡¿Qué demonios?!» Un nudo se formó en su garganta al escucharse maldecir en shock.
Frente a él estaban Thea y Cole sentados en un banco. Mientras la anciana se frotaba y apretaba las manos con nerviosismo, su mejor amigo estaba sentado sin emoción alguna mirando sus zapatos. Sin embargo, tenían algo en común. Sangre.
La ropa de ambos estaba manchada de sangre, como si hubieran estado jugando con pintura roja.
Los fuertes pasos de Hunter anunciaron su llegada. El rostro de Cole rápidamente se endureció en una máscara de furia mientras Thea estallaba en otra ronda de llanto intenso que le puso la cara roja.
—Señor... —Thea se levantó por respeto, pero los temblores en su voz congelaron a Hunter.
Él miró hacia la puerta cerrada de la habitación, intentando comprender la gravedad del dolor de Claire. No había duda de que ella se había lastimado. Pero la cuestión era... ¿cómo?
Como si Cole pudiera leer la mente, percibió las dudas que cruzaban los ojos de su amigo y soltó una risa burlona.
—Thea, tu jefe querrá un resumen de lo ocurrido. Aunque ignoró tus llamadas y luego apagó el teléfono. Pero como la mejor ama de llaves que eres, debes reportarle todo.
Hunter guardó silencio. Observó a Cole lanzarle una mirada de desprecio. Le habría gustado hacerlo sentir culpable si no hubiera recibido una llamada.
Mientras Cole se disculpaba y dejaba a Hunter solo con Thea, la anciana se cubrió la boca para sollozar.
Mientras tanto, Hunter permanecía de pie observando su rostro con expectativa de escuchar lo sucedido.
—L-la señora se desmayó en lo alto de las escaleras y cayó rodando, señor. Le dolía la cabeza y no respiraba bien cuando la trajimos aquí.
Los hombros de Hunter se desplomaron.
Miró la puerta de la habitación mientras sus ojos parpadeaban vacilantes. Recordó que Cole había mencionado que Claire se estaba muriendo de hambre.
—¿Dónde demonios estabas cuando ella se estaba dejando morir de hambre, Thea? Tu deber es cuidar la casa y hacerle compañía. ¿Por qué no me dijiste nada cuando empezó a saltarse las comidas?
—Y... yo lo intenté, señor. Pero la señora me detenía cada vez que intentaba informarle. Decía que era entre usted y ella. D-decía que no tocaría la comida a menos que usted se sentara con ella a comer. —Se tomó un momento para sollozar.
Cuando habló, el corazón de Hunter dio un vuelco.
—Ella estaba segura de que usted vendría, señor. Para la señora, usted es un esposo cariñoso. Se saltó las comidas con confianza porque asumía que usted correría hacia ella cuando leyera sus mensajes.
Tras una pausa añadió:
—Antes llegaba a casa a tiempo por ella, señor. ¿Q-qué ha camb...?
Thea bajó la cabeza cuando Hunter le lanzó una mirada de advertencia.
Ella sabía perfectamente cuándo debía callarse. Sin embargo, no podía evitarlo porque su empleador había mostrado una calidez hacia su señora que a sus ojos parecía genuina. Su curiosidad estaba desbordada y, como todos los demás, se preguntaba por qué se había vuelto tan cruel con la mujer que había sido tan devota con él.
Por el contrario, Hunter respiró nerviosamente. Se negaba a admitir que estaba tenso. Pero en el fondo, su corazón se estaba desmoronando.
Los mensajes. Lo recordó.
Hunter tomó su teléfono. Sus dedos temblaron cuando tocó el nombre de ella para abrir el chat.
Un torrente de emociones mezcladas cayó sobre él. Ella había escrito muchas cosas y una de ellas estaba escrita casi con arrogancia, como si supiera que sucedería.
Había escrito: Sé que te importo, por eso estoy reduciendo mi comida, Hunter. De una fruta al día, pasaré a un bocado al día. No tocaré la comida hasta que vengas a casa y comas conmigo.
—Tú... —Apretó el otro puño y se giró para lanzar dagas de frustración hacia la puerta de la habitación.
Uno de sus mensajes decía: Siento que mis intestinos se retuercen de hambre, Hunter. Definitivamente moriré de hambre, si no es por este dolor en mi pecho. Ven a casa pronto.
—Tu rostro está pálido, Hunter. ¿Te sientes culpable? ¿Te culpas por esto...?
Cole había vuelto, y en ese momento se señaló a sí mismo, básicamente la sangre en su camisa azul.
Su rostro se volvió apagado mientras sus ojos parpadeaban con compasión por la esposa de su mejor amigo.
—Estaba pronunciando tu nombre mientras estaba inconsciente, Hunter. No la lastimes tanto. —Cole habló suavemente.
—Mira, sé que Zara es muy especial. Pero fue especial en el pasado. Durante los dos años en que se fue, Claire cuidó de ti como de un bebé. Ha sido paciente contigo y siempre sonreía incluso cuando hacías berrinches de frustración o la ignorabas. Se ha aferrado a ti como quien se aferra a una roca o a una raíz gruesa para evitar caer. —Cole se acercó.
Su andar era cansado y hablaba un amigo a otro cuando dijo:
—Claire merece tu amor y tu compasión, Hunter. Ella debería estar en tu presente y tu futuro. No una amante que te dejó sufriendo para casarse con otro.
Hunter no reaccionó. Pero la frialdad de su mirada expresó muchas cosas.
—Abrázala mientras siga adorándote. O llegará un momento en el que ansiarás su atención y recibirás silencio como respuesta.
Tras un momento de silencio ensordecedor, Cole señaló la puerta.
—La sedaron por ahora. Puedes entrar a verla.
Hunter caminó hacia la puerta en silencio. Antes de entrar, Cole anunció:
—Reflexiona sobre lo que dije, hermano. Todos queremos lo mejor para ti. Y lo mejor para ti está en los brazos de Claire.
Hunter abrió la puerta y la vista de Claire recostada en la cama, rodeada de máquinas, hizo que sus ojos se congelaran. Sentándose en el taburete, acarició débilmente la mano de ella, atravesada por la aguja del suero intravenoso.
Su rostro había perdido el tono rosado y sus labios estaban secos como pétalos marchitos de rosa. Aun así, seguía siendo exquisitamente hermosa. Lo único que arruinaba sus facciones era la venda blanca en la frente. En el lado izquierdo, en el centro, había una mancha circular de sangre visible.
Hunter la tocó suavemente. Por voluntad propia, se inclinó para besar sus labios secos. Instantáneamente, todo su cuerpo despertó. Acarició su mejilla y la miró sorprendido.
Esa sensación que estaba experimentando —de tranquilidad— lo dejó inmóvil. Ni siquiera se había sentido así cuando besó a Zara.
Besó su frente y le susurró:
—Despierta, Claire. Me gusta cuando peleas conmigo. Despierta y desafíame.
***
—Despierta, Claire. —Aquella voz estaba cargada de ronquera.
Pero infundió en su ser una sensación de calma. Claire veía oscuridad, pero en el fondo sentía su corazón irradiando felicidad.
—Despierta y desafíame. —Las palabras impulsaron su valentía.
Luchó contra la pesadez de su cuerpo. Sus pestañas le dolían mientras las forzaba a abrirse, pero cuando finalmente lo consiguió, no encontró a nadie. Claire observaba su entorno cuando volvió a escuchar la voz.
—Cancela mi agenda y pasa todas mis reuniones a modalidad online. Mi esposa está en el hospital, así que no iré a trabajar por unos días.
Claire olvidó respirar cuando lo vio entrar. Sus ojos brillaron y una sensación de satisfacción llenó su pecho.
—Hunter, viniste... —susurró para sí misma al verlo entrar.
Para entonces, Hunter ya había colgado la llamada. Sus miradas se encontraron, y lo que sintieron hizo que ambos cuerpos temblaran.
Mientras una suave sonrisa curvaba los secos labios de Claire, los de Hunter se torcieron. La ira burbujeó en sus ojos al recordar sus mensajes.
Estoy reduciendo mi comida, Hunter. De una fruta al día, pasaré a un bocado al día. No tocaré la comida hasta que vengas a casa y comas conmigo.
—Tú... —empezó, pero fue interrumpido por el sonido de su teléfono.
Con una expresión gruñona, Hunter miró la pantalla. Era Enzo, el guardia que había asignado en su ático para cuidar de Zara.
En ese momento, Claire desapareció para él. Todo en lo que podía pensar era en Zara mientras respondía la llamada.
—¿Hola?
—S-señor... —La voz de Enzo estaba mortalmente tensa—. La señorita Levine fue secuestrada.
—¡¡¡No puede ser!!! Mi Zara no puede...
Ella... —Hunter perdió la razón.Claire lo observó frunciendo el ceño al escuchar el nombre de Zara.
—Hunter, ¿qué pasó?
Le molestaba que apenas acababa de despertar y lo primero que escuchaba de su esposo era el nombre de su ex amante.
Para su desgracia, Hunter se giró y abandonó la habitación como si ella no fuera su esposa, sino una mujer cualquiera que no merecía su atención.
Continuará...
Hunter se está ganando enemigos él solo, ¿no? Pero pobre Claire, ¿no debería simplemente rendirse ya? ¿Lucharías por estar con un hombre así que quiere divorciarse de ti por su ex amante? Comenta y dinos qué piensas.Capítulo 235—¡Mierda! Lo siento, Claire. No pensé que se fuera a romper. De verdad, perdóname —se disculpó Tyler con genuina consternación.Observó cómo el rostro de Claire perdía todo el color mientras un par de lágrimas solitarias se escapaban de sus ojos. La habitación volvió a sumergirse en un silencio vulnerable y la tensión regresó con más fuerza.A pesar de todo, Tyler sonrió al ver su reacción.«Eres un tipo con mucha suerte, Hunter. Ojalá Ezma hubiera reaccionado así después de acostarse contigo. Pero esa perra no tenía ni un gramo de remordimiento en la cara. Hasta parecía aliviada de haberse librado de mí», meditó en silencio mientras intentaba recuperar la carta.Extendió la mano hacia los dos trozos de papel, pero Claire le dirigió una mirada cargada de advertencia, como si le estuviera pidiendo su propio corazón y no un simple pedazo de papel rasgado. Las grietas en sus labios lo dejaron impresionado, lo que amplió aún más su sonrisa interior.«Claire hasta se ha lastima
Capítulo 234Claire miró el reloj de la habitación por enésima vez con los ojos enrojecidos y ardiendo. Las lágrimas no habían cesado y, por más que intentaba distraerse, su mente era arrastrada de vuelta a aquel rincón turístico, reviviendo el momento exacto en que Hunter se había postrado de rodillas frente a ella, mientras ella lo aguardaba con arrogancia en medio de la multitud.Jamás se imaginó que Hunter llegaría a ese extremo. Era un hombre que llevaba el orgullo como si fuera una corona y cuya cabeza jamás se inclinaba ante nadie. Invencible y sumamente poderoso.Y, sin embargo, ella había logrado lo que ni sus más acérrimos enemigos habían conseguido tras gastar millones. Lo había puesto de rodillas y se había asegurado de que un vlogger grabara cada segundo. Estaba aterrorizada de revisar las redes sociales y enfrentar los comentarios sobre la humillante disculpa de Hunter que ya debían estar inundando internet.Claire respiraba con dificultad; las imágenes de Hunter la ahog
Capítulo 233—Pero, nena, me alegro de haberme quitado ese peso de encima, de lo contrario se habría quedado como una roca enorme sobre mi pecho. Quería que supieras todo eso para que podamos empezar de cero. Mi único error fue haberlo compartido en el momento equivocado... Y tú no estabas lista para oírlo. No debí——¡Vete al grano, MacIntyre! Una disculpa. Quiero tu discurso de arrepentimiento, no tu aburrida perorata de "me siento culpable" —Claire levantó una ceja con arrogancia mientras los espectadores a su alrededor gesticulaban o mostraban su desaprobación de diversas formas.Mis palabras estaban conmoviendo a la gente, tocando sus corazones, y probablemente Claire se dio cuenta de eso, por lo que decidió interrumpirme. Incluso la chica de la cámara frunció el ceño, aunque su rostro se ablandó de inmediato al volver a mirarme.Susurró algo hacia el micrófono prendido a su solapa mientras yo volvía a centrar toda mi atención en Claire. Mis cejas se fruncieron al verla mirar haci
Capítulo 232P.O.V. de HunterAdemás, me di cuenta de algo más. Ella quería esto... Pero no con el hombre que la había engañado.Sentí como si me estuviera desgarrando por dentro. En ese momento creí que habría sido mejor haberme dejado arrollar por el camión que estar aquí, atrapado en el auto con Claire, mientras ella se encogía, intentando alejarse de mí.No hay palabras para describir lo que sentí cuando decidí apartarme. Me puse la playera de nuevo. Una vez que la tuve puesta, me invadió una extraña vacilación al intentar que me mirara. Claire estaba sentada con los brazos aferrados a las rodillas, con la mirada perdida en el espacio que quedaba entre su pecho y sus piernas. Estaba tan pálida que dolía verla. La simple idea de tocarla me aterraba, como si mi tacto fuera a quebrarla aún más.—¿Qué quieres que haga, Claire? —le pregunté con un suspiro, sintiendo la mente completamente en blanco.No había pasado ni un día desde que comencé esta travesía y ya me sentía totalmente ago
Capítulo 231—¡HUNTERRRRRR! —Un grito desgarrador escapó de los labios de Claire antes de abalanzarse hacia mí.Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cuello mientras tiraba de mí con fuerza, apartándome de la trayectoria del camión. Lo evitamos por apenas unos centímetros. El conductor me gritó desde el espejo retrovisor, llamándome idiota, antes de exhalar un fuerte suspiro de alivio.En verdad, un accidente fatal se había evitado por un margen mínimo. Todo gracias a mi paloma.Quedé tendido en el suelo, con la espalda apoyada contra el frío asfalto helado. Por más que mi cuerpo me pedía alejarme de aquellas punzadas gélidas, me quedé completamente inmóvil. Una sonrisa se dibujó en mis labios mientras envolvía con mis brazos a Claire, quien había caído sobre mí.Tenía la cabeza apoyada en mi hombro y el rostro enterrado en la sangría de mi cuello. Su respiración pesada y cálida envió una corriente eléctrica directa a mi entrepierna, incitándome a apretarla con más fuerza contra m
Capítulo 230P.O.V. de Hunter—Soy yo el que está sangrando y son tus ojos los que derraman lágrimas. ¿No te parece un poco extraño, paloma? —se quedó congelada; vi cómo sus nudillos se ponían blancos de tanto apretar los dedos para mantener sus emociones bajo control.Pero fracasó, y eso hizo que mi cuerpo vibrara de gratitud. Era un alivio saber que su corazón aún se preocupaba, a pesar de que sus ojos reflejaban un odio profundo.—Tus maldiciones... He estado pensando en ellas desde la primera vez que me maldeciste, paloma. No voy a ocultar cuánto duele escuchar todas esas palabras. Hacen que mi corazón sangre. Me pregunto si de verdad estás tan desesperada por ver mi sangre. Pero... ¿así será cuando esté sangrando y sufriendo en el tormento? —retrocedí un poco para poder mirarle el rostro.Mi amada brillaba enrojecida. Su tierna nariz parecía un tomatito cherry, mientras que el contorno de sus ojos brillaba en un tono rojo rosado. Sus pestañas húmedas proyectaban sombras sobre sus
9Hunter miró fijamente su último mensaje con ojos fríos. “¿Haciéndote la difícil? Me gusta.” Murmuró mientras colocaba una mano bajo su cabeza. Estaba en el penthouse, en el sofá de la sala, mirando la puerta de la habitación donde estaba Zara. Aunque insistió en dormir en la cama con ella y ab
8 El crepúsculo se cernía sobre Bloomcrest mientras los vientos soplaban con calma. En su villa, Claire trabajaba incansablemente en la cocina. Estaba preparando comida para Hunter. Había una sonrisa alegre en su rostro, como si estuviera muy feliz en su matrimonio. Thea estaba ayudando en la coci
7Las cámaras destellaron justo cuando Claire cruzó la puerta y llegó a este lado para encontrarse con la multitud de periodistas que la esperaba. —¿Señora MacIntyre o señorita Argent? ¿Cuál prefiere? Irritada por la pregunta, Claire forzó una sonrisa en sus labios. Su sonrisa llevaba un toque de
6La boca de Cole se abrió por completo, totalmente sorprendido. Aquella tenía que ser una doble de Claire.Porque la esposa de su mejor amigo siempre había sido tímida y callada. Apenas hablaba. Y aunque la criticaran, prefería guardar silencio antes que responder.—¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? —







