LOGIN3
Cuando Claire logró apartar el velo borroso de la oscuridad y volvió a la conciencia, el primer rostro que vio fue el de su madre. Los ojos de Andrea estaban rojos y sus mejillas enrojecidas. Llevaba el mismo vestido que había usado para el aniversario de bodas de Claire y Hunter.
Era evidente, con solo mirarla, que no se había separado de su hija ni un segundo.
—Claire, cariño —Andrea se inclinó con impaciencia hacia ella y tomó su rostro entre las manos.
Una lágrima de alivio rodó por su mejilla. Besó su frente y enseguida giró la cabeza para gritar:
—¡Claire está despierta, Dominic!
Volvió a mirarla, apartándole el cabello de la cara con suavidad.
—¿Cómo te sientes ahora, mi amor?
Rozó con cuidado su labio hinchado.
Claire solo la miró en silencio. Las lágrimas de su madre le hicieron recordar las suyas. Y entonces todo regresó… lentamente, como un recuerdo que vuelve a alguien que sufre de amnesia.
El dolor, caliente y crudo, se asentó en su pecho.
Recordó cómo su esposo la había dejado fuera del hotel donde celebrarían su aniversario. No solo eso… la dejó por una mujer que lo había destrozado durante dos años.
Claire miró a su alrededor. Estaba en su habitación, en la casa de sus padres. Las paredes rojas parecían reflejar la sangre que le latía con fuerza en las venas.
Apartó la manta con brusquedad justo cuando su padre, junto con Cole, su hermano Scott y sus suegros, entraron apresuradamente en la habitación.
—Claire… —su padre la envolvió en un abrazo—. Mi niña… gracias a Dios estás despierta. Casi me matas del susto.
Se sentó en el borde de la cama y acarició su mandíbula.
—¿Es que no nos quieres, princesa?
Sus palabras hicieron que los ojos de Claire se llenaran de lágrimas otra vez.
—Creo que no nos quieres… porque, si lo hicieras, no te harías esto. ¡Y menos por ese idiota que nunca fue más que un egoísta de m****a!
A Dominic no le importaba que los MacIntyre estuvieran presentes. El corazón de su hija estaba roto. Nada más importaba.
Besó la frente de Claire una y otra vez. Había estado aterrorizado. Claire era su princesa, la hija que esperaron durante cuatro largos años. Haría lo que fuera por verla sonreír.
Pero, aun así, Claire sentía su corazón desgarrado en el pecho. Hecho pedazos. Completamente roto… y aun así seguía latiendo.
No podía borrar la imagen de Hunter marchándose con Zara.
Claire se secó las lágrimas y se levantó de la cama. Sus piernas fallaron y casi cayó; su mente estaba hecha un caos.
—Claire, ¿qué estás…? —Dominic se detuvo, sin aliento, al verla alzar la mirada.
—Déjame ir, papá. Tengo que hablar con Hunter.
—¡Otra vez lo mismo! —exclamó, casi gritando—. ¿Por qué sigues repitiendo el nombre de ese imbécil? Después de lo que hizo, deberías sacarlo de tu vida como si fuera basura. No vale nada. No voy a dejarte ir.
La familia de Hunter bajó la cabeza. Se sentían profundamente avergonzados, pero no dijeron nada.
Claire no se molestó en explicarse. Ni siquiera sabía por qué su esposo, que la había colmado de atención durante dos meses, de repente se había convertido en un completo desconocido.
Bajó las escaleras apoyándose en la pared. Sus piernas temblaban, su cuerpo estaba entumecido por el dolor. Aun así, siguió avanzando mientras los demás la seguían.
—No lo vas a encontrar allí, Claire —la voz de su padre la detuvo.
Ella lo miró con los ojos llenos de lágrimas.
Dominic se acercó y suspiró.
—Un hombre que se fue con su exnovia no va a volver a casa… probablemente esté en algún hotel…
Se tragó el resto de las palabras, con los ojos ardiendo.
—Vuelve conmigo, Claire. Te encontraré un hombre mejor que él. Te lo juro.
Claire no respondió. Se subió al coche de su hermano y arrancó.
Al llegar a casa, el silencio era absoluto.
Lo que antes era un hogar lleno de vida, de risas y suspiros, ahora estaba oscuro, vacío… sin calor. Era como entrar en una tumba recién cavada.
Ella misma se sentía así. Como un cadáver. Uno que aún camina.
No había nadie. Todo estaba tal como lo habían dejado.
Entró al salón y encontró a su empleada, Thea, una mujer de unos cincuenta años, de cabello dorado. Se quedó pálida al verla.
—Señora MacIntyre… —corrió hacia ella al verla prácticamente arrastrarse.
Un leve gesto de Claire la detuvo antes de tocarla.
—¿Hunter ha vuelto?
Su voz temblaba.
La mujer bajó la mirada.
—No, señora.
Claire la despidió con un gesto y se dejó caer en el sofá. Eran las cuatro y diez de la madrugada. El ambiente se había vuelto frío. Con los hombros descubiertos, sentía el frío recorrerle la piel… pero no le importaba.
Sus pensamientos volvieron a esos dos años.
Durante dos años, Hunter había sido frío, distante. La noche de su boda entendió que para él era solo un matrimonio por conveniencia.
Nunca la tocó. Ni siquiera la besó.
El dolor que otra mujer le había causado… lo descargaba sobre ella con indiferencia.
Se quedó allí, con los ojos clavados en la puerta que había dejado abierta. Sin apartar la mirada, esperando.
El sonido de un coche rompió el silencio justo cuando los primeros rayos del sol asomaban en el horizonte. La luz comenzó a llenar lentamente la sala.
El cuerpo de Claire se tensó al escuchar pasos.
Su corazón latía sin control. Sentía que le faltaba el aire.
Cuando Hunter apareció en su campo de visión, su pecho tembló. Se veía cansado. Envuelto en una tristeza profunda… como si hubiera perdido a alguien.
Pero no era el dolor por su esposa lo que lo hacía lucir así. Al dejarla expuesta a la humillación, había demostrado que nunca le importó.
La adrenalina recorrió el cuerpo de Claire cuando él la vio. Se quedó sorprendido. Había algo en su mirada… como si no estuviera preparado para enfrentarla.
¿Y qué esposo lo estaría, después de lo que hizo?
Su propia conciencia se burló.
Aun así, Claire obligó a su débil cuerpo a moverse. Caminó hacia él lentamente. Al llegar, estuvo a punto de desplomarse.
Hunter la sostuvo por la cintura. Sus miradas se encontraron. Las manos de Claire, que se aferraron a sus hombros para sostenerse, se calentaron al contacto con su piel.
Después de ayudarla a mantenerse en pie, él observó su rostro. Al ver el corte en su labio, abrió la boca para decir algo. La herida, profunda, volvió a sangrar cuando ella habló.
—¿Cómo está Zara?
Él apartó la mirada.
Claire soltó una risa amarga.
—¿Qué? ¿Esperabas que no preguntara por ella? Después de todo… me robó a mi marido.
La mandíbula de Hunter se tensó.
—Claire, no metas a Zara en esto. No fue su culpa que me fuera.
Empezó con calma, pero Claire alzó la mano para detenerlo.
Su pecho temblaba de dolor. Él defendía a esa mujer que había reaparecido después de dos años… mientras que su esposa, la que había estado a su lado todo ese tiempo, se estaba desmoronando y él ni siquiera podía mirarla.
—Hoy me vas a escuchar, Hunter. Solo… escúchame.
Continuará…
Capítulo 235—¡Mierda! Lo siento, Claire. No pensé que se fuera a romper. De verdad, perdóname —se disculpó Tyler con genuina consternación.Observó cómo el rostro de Claire perdía todo el color mientras un par de lágrimas solitarias se escapaban de sus ojos. La habitación volvió a sumergirse en un silencio vulnerable y la tensión regresó con más fuerza.A pesar de todo, Tyler sonrió al ver su reacción.«Eres un tipo con mucha suerte, Hunter. Ojalá Ezma hubiera reaccionado así después de acostarse contigo. Pero esa perra no tenía ni un gramo de remordimiento en la cara. Hasta parecía aliviada de haberse librado de mí», meditó en silencio mientras intentaba recuperar la carta.Extendió la mano hacia los dos trozos de papel, pero Claire le dirigió una mirada cargada de advertencia, como si le estuviera pidiendo su propio corazón y no un simple pedazo de papel rasgado. Las grietas en sus labios lo dejaron impresionado, lo que amplió aún más su sonrisa interior.«Claire hasta se ha lastima
Capítulo 234Claire miró el reloj de la habitación por enésima vez con los ojos enrojecidos y ardiendo. Las lágrimas no habían cesado y, por más que intentaba distraerse, su mente era arrastrada de vuelta a aquel rincón turístico, reviviendo el momento exacto en que Hunter se había postrado de rodillas frente a ella, mientras ella lo aguardaba con arrogancia en medio de la multitud.Jamás se imaginó que Hunter llegaría a ese extremo. Era un hombre que llevaba el orgullo como si fuera una corona y cuya cabeza jamás se inclinaba ante nadie. Invencible y sumamente poderoso.Y, sin embargo, ella había logrado lo que ni sus más acérrimos enemigos habían conseguido tras gastar millones. Lo había puesto de rodillas y se había asegurado de que un vlogger grabara cada segundo. Estaba aterrorizada de revisar las redes sociales y enfrentar los comentarios sobre la humillante disculpa de Hunter que ya debían estar inundando internet.Claire respiraba con dificultad; las imágenes de Hunter la ahog
Capítulo 233—Pero, nena, me alegro de haberme quitado ese peso de encima, de lo contrario se habría quedado como una roca enorme sobre mi pecho. Quería que supieras todo eso para que podamos empezar de cero. Mi único error fue haberlo compartido en el momento equivocado... Y tú no estabas lista para oírlo. No debí——¡Vete al grano, MacIntyre! Una disculpa. Quiero tu discurso de arrepentimiento, no tu aburrida perorata de "me siento culpable" —Claire levantó una ceja con arrogancia mientras los espectadores a su alrededor gesticulaban o mostraban su desaprobación de diversas formas.Mis palabras estaban conmoviendo a la gente, tocando sus corazones, y probablemente Claire se dio cuenta de eso, por lo que decidió interrumpirme. Incluso la chica de la cámara frunció el ceño, aunque su rostro se ablandó de inmediato al volver a mirarme.Susurró algo hacia el micrófono prendido a su solapa mientras yo volvía a centrar toda mi atención en Claire. Mis cejas se fruncieron al verla mirar haci
Capítulo 232P.O.V. de HunterAdemás, me di cuenta de algo más. Ella quería esto... Pero no con el hombre que la había engañado.Sentí como si me estuviera desgarrando por dentro. En ese momento creí que habría sido mejor haberme dejado arrollar por el camión que estar aquí, atrapado en el auto con Claire, mientras ella se encogía, intentando alejarse de mí.No hay palabras para describir lo que sentí cuando decidí apartarme. Me puse la playera de nuevo. Una vez que la tuve puesta, me invadió una extraña vacilación al intentar que me mirara. Claire estaba sentada con los brazos aferrados a las rodillas, con la mirada perdida en el espacio que quedaba entre su pecho y sus piernas. Estaba tan pálida que dolía verla. La simple idea de tocarla me aterraba, como si mi tacto fuera a quebrarla aún más.—¿Qué quieres que haga, Claire? —le pregunté con un suspiro, sintiendo la mente completamente en blanco.No había pasado ni un día desde que comencé esta travesía y ya me sentía totalmente ago
Capítulo 231—¡HUNTERRRRRR! —Un grito desgarrador escapó de los labios de Claire antes de abalanzarse hacia mí.Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cuello mientras tiraba de mí con fuerza, apartándome de la trayectoria del camión. Lo evitamos por apenas unos centímetros. El conductor me gritó desde el espejo retrovisor, llamándome idiota, antes de exhalar un fuerte suspiro de alivio.En verdad, un accidente fatal se había evitado por un margen mínimo. Todo gracias a mi paloma.Quedé tendido en el suelo, con la espalda apoyada contra el frío asfalto helado. Por más que mi cuerpo me pedía alejarme de aquellas punzadas gélidas, me quedé completamente inmóvil. Una sonrisa se dibujó en mis labios mientras envolvía con mis brazos a Claire, quien había caído sobre mí.Tenía la cabeza apoyada en mi hombro y el rostro enterrado en la sangría de mi cuello. Su respiración pesada y cálida envió una corriente eléctrica directa a mi entrepierna, incitándome a apretarla con más fuerza contra m
Capítulo 230P.O.V. de Hunter—Soy yo el que está sangrando y son tus ojos los que derraman lágrimas. ¿No te parece un poco extraño, paloma? —se quedó congelada; vi cómo sus nudillos se ponían blancos de tanto apretar los dedos para mantener sus emociones bajo control.Pero fracasó, y eso hizo que mi cuerpo vibrara de gratitud. Era un alivio saber que su corazón aún se preocupaba, a pesar de que sus ojos reflejaban un odio profundo.—Tus maldiciones... He estado pensando en ellas desde la primera vez que me maldeciste, paloma. No voy a ocultar cuánto duele escuchar todas esas palabras. Hacen que mi corazón sangre. Me pregunto si de verdad estás tan desesperada por ver mi sangre. Pero... ¿así será cuando esté sangrando y sufriendo en el tormento? —retrocedí un poco para poder mirarle el rostro.Mi amada brillaba enrojecida. Su tierna nariz parecía un tomatito cherry, mientras que el contorno de sus ojos brillaba en un tono rojo rosado. Sus pestañas húmedas proyectaban sombras sobre sus
7Las cámaras destellaron justo cuando Claire cruzó la puerta y llegó a este lado para encontrarse con la multitud de periodistas que la esperaba. —¿Señora MacIntyre o señorita Argent? ¿Cuál prefiere? Irritada por la pregunta, Claire forzó una sonrisa en sus labios. Su sonrisa llevaba un toque de
6La boca de Cole se abrió por completo, totalmente sorprendido. Aquella tenía que ser una doble de Claire.Porque la esposa de su mejor amigo siempre había sido tímida y callada. Apenas hablaba. Y aunque la criticaran, prefería guardar silencio antes que responder.—¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? —
5Su corazón quedó reducido a pulpa bajo el peso de esas palabras.Secándose las lágrimas, Claire alzó el rostro. Mantuvo la cabeza en alto y le dedicó una sonrisa tensa, con una mirada desafiante.—Entonces déjame decirte algo, señor Hunter MacIntyre. Yo también voy a luchar por lo que es mío. Tú
4—Desde que alcancé la madurez, te he amado. Me mantuve pura para que fueras tú quien me tomara. Me vestía como a ti te gustaba, para que me miraras. Incluso rechacé propuestas de matrimonio de hombres compatibles porque estaba hechizada por ti. Después de todos los sacrificios que hice por ti… ¿e







