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CAPÍTULO 61: Recuerdos amistosos (Parte II)

Author: Enza
last update publish date: 2026-10-30 22:00:08

El agua de la piscina reflejaba los destellos del sol de la tarde mientras Alessandro dejaba escapar una suave risa, acomodándose mejor en el camastro junto al borde. Su mirada se ensanchó, cargada de memorias compartidas y de un profundo respeto al recordar los años en los que ambos se abrieron paso en la élite mundial.

​—Ah, Damián... esa es otra historia digna de contar —comenzó diciendo Alessandro con una sonrisa nostálgica, mientras me servía un poco más de jugo fresco en la copa—. No
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    Los días siguientes en mi mansión de Beverly Hills se desgranaron con una cadencia perfecta, convertidos en un santuario absoluto de complicidad donde el tiempo parecía suspenderse solo para nosotros dos. Sin prisas y libres de la presión de los reflectores, la rutina diaria se transformó en un ritual de silencios compartidos. Compartíamos cada amanecer con largas charlas mientras el aroma a café inundaba la cocina, y aprovechábamos las tardes para caminar por los jardines o descansar en la terraza mientras la brisa de las colinas nos recordaba la fortuna de estar juntos. ​Aunque el hogar era nuestro refugio sagrado, ninguno de los dos podía desligarse por completo de sus responsabilidades. Las mañanas solían comenzar con una intensa actividad digital: Alessandro ocupaba uno de los despachos para sostener videoconferencias con sus directores en Europa y Dubái, monitoreando la marcha de sus proyectos inmobiliarios con esa mente analítica e implacable que lo caracterizaba. Yo

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    El agua de la piscina reflejaba los destellos del sol de la tarde mientras Alessandro dejaba escapar una suave risa, acomodándose mejor en el camastro junto al borde. Su mirada se ensanchó, cargada de memorias compartidas y de un profundo respeto al recordar los años en los que ambos se abrieron paso en la élite mundial.​—Ah, Damián... esa es otra historia digna de contar —comenzó diciendo Alessandro con una sonrisa nostálgica, mientras me servía un poco más de jugo fresco en la copa—. Nos conocimos hace varios años en Europa, exactamente en un centro de alto rendimiento en Mónaco, durante una de las temporadas más pesadas del campeonato.​ Me recosté sobre el borde del camastro, apoyando la barbilla en la mano con una expresión de total atención, fascinada por descubrir los detalles de esa hermandad.​—¿En Mónaco? —repetí con una ceja alzada—. Sabiendo que tú estabas enfocado en la alta exigencia de la Fórmula 1, ¿cómo coincidiste con él si su disciplina deportiva es comple

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