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Capítulo 071

مؤلف: Daly3210
last update تاريخ النشر: 2025-09-01 23:28:37

Salieron del departamento con las niñas revoloteando a su alrededor.

En el ascensor, Valeria se mantuvo rígida, mientras las trillizas no paraban de hacerle preguntas a su padre. Él respondía a cada una de ellas con monosílabos la mayoría del tiempo, pero manteniendo un tono dulce que las alentaba a seguir preguntando.

La mujer sentía que los ojos del hombre le quemaban y, al mirar al espejo del ascensor, se encontró con esa mirada grisácea fija en su persona. Sintió calor, fue instantáneo, no
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  • Atrapando al CEO: ¡Tengo a tus trillizas!   Fin

    El dolor la atravesó haciendo que se aferrara al brazo de Erick, pero en medio de todo el pánico, una sonrisa se asomó en sus labios porque no estaba sola. Su ahora esposo no perdió ni un segundo y la levantó en brazos con facilidad, como si no hubiera aumentado varios kilos desde su embarazo. —Respira profundo, amor mío —su voz era calmada, baja, sin un atisbo de pánico en sus ojos grises—. Estoy aquí. No estás sola. Asintió, jadeando, mientras lo abrazaba por el cuello. Meses atrás, lloraba por las noches tocando su vientre, imaginando un parto solitario. Pero ahora Erick estaba ahí, real, vivo, cargándola hacia el auto como si fuera lo más natural del mundo. Su protector, su compañero. Feliz no era la palabra exacta —el dolor era intenso—, pero una paz profunda la invadió porque no estaría sola. Nunca más. Llegaron al hospital en minutos. El equipo médico los esperaba en la entrada de emergencias. Su esposo no la soltó hasta que la colocaron en la camilla, caminando a su lado p

  • Atrapando al CEO: ¡Tengo a tus trillizas!   Capítulo 024

    Una semana después, Celeste decidió que era hora de dar el segundo paso.—Mis padres quieren conocerte —dijo una noche, mientras él le masajeaba los pies hinchados en el sofá. Se mostraba bastante concentrado en la tarea y no se alteró ni un poco ante sus palabras—. Mi padre especialmente. Está… preocupado. Pero sé que cuando te conozca, cambiará de opinión.—Cuando tú digas —asintió sin dudar, moviendo sus manos expertamente—. Quiero hacerlo bien esta vez.Y así la cena se organizó en la mansión Dubois al día siguiente.Celeste estaba nerviosa; su padre tenía fama de intimidante. Su madre era más cálida e intentaba suavizar el ambiente con sonrisas y anécdotas, pero sin que desapareciera del todo la desconfianza en su mirada. Era comprensible había hablado de Erick ya en varias ocasiones y nunca lo había traído a casa. De hecho, ya estaba próxima a dar a luz y ahora era que lo estaban conociendo.Pero él se estaba desenvolviendo bien, saludó con respeto, estrechó la mano de su padre

  • Atrapando al CEO: ¡Tengo a tus trillizas!   Capítulo 023

    —¿Tú… Tú dónde has estado? —tartamudeó, tenía las manos aún en el rostro de él como si temiera que desapareciera si lo soltaba. Erick respiró hondo, cansado, luego de un largo y agotador viaje. Se sentó en la cama con cuidado, atrayéndola hacia su pecho. Su mano grande volvió a posarse sobre su vientre, sintiendo un movimiento suave de la bebé, como si ella también reconociera a su padre.—Creí que nunca volvería a tocarte —murmuró él—. Pensé que había muerto ahí abajo.—Cuéntame —susurró ella, acurrucandose contra él y escuchando el latido fuerte de su corazón. Era real. Estaba vivo de verdad—. Por favor. Necesito saber.—Cuando el techo cayó… todo se volvió negro —cerró los ojos un segundo, recordando—. Desperté bajo los escombros, con una viga aplastándome la pierna y el hombro dislocado. Sangraba mucho. El aire era polvo y humo. Cavé con las manos durante horas, rompiéndome las uñas, hasta abrir un hueco lo bastante grande para arrastrarme. Salí por un conducto lateral que nadie

  • Atrapando al CEO: ¡Tengo a tus trillizas!   Capítulo 022

    Tres meses después… Estaba sentada en un banco de un parque cercano a su departamento. El viento jugaba con las hojas secas haciendo remolinos en sus pies. Su mirada estaba perdida en la nada acariciando su vientre con ternura. —Hoy se movió mucho, ¿sabes? —susurró, como si el viento pudiera llevarle sus palabras a dónde él estuviera—. Creo que ya sabe que le hablo de ti. Que le cuento cómo eras… fuerte, callado, con esa sonrisa que solo me dabas a mí. Ojalá hubieras podido sentirla patear. Ojalá hubieras estado aquí para poner tu mano y ver cómo responde a tu voz. Se lamentaba en silencio de no tener un lugar adonde llevarle flores. Ninguna tumba, ninguna lápida. Solo cenizas dispersas en algún informe clasificado que nunca le entregaron porque no tenía derecho a verlo. Él se había ido de forma definitiva, sin despedida, sin un cuerpo que llorar. No tuvieron futuro. Ni boda, ni casa, ni noches enteras juntos. Todo fue tan fugaz. Y lo peor era que: nunca tuvo la oportunidad

  • Atrapando al CEO: ¡Tengo a tus trillizas!   Capítulo 021

    Afghanistan era un maldito desierto de arena y viento. Era una noche sin luna, perfecta para la operación. Lideraba el equipo Alpha: seis agentes altamente entrenados, visores nocturnos, silenciadores, movimientos precisos para no ser detectados. El complejo era un viejo fuerte reconvertido en mercado negro: paredes de adobe reforzadas, guardias armados con AK-47, y en el sótano, las jaulas. Diecisiete mujeres, algunas adolescentes, secuestradas de pueblos cercanos, destinadas a la trata blanca. Los pasos a seguir eran claros: entrada por el túnel norte, neutralizar centinelas, extraer a las víctimas en menos de doce minutos. —Alpha Dos y Tres, flanco izquierdo. Cuatro y Cinco, conmigo. Sasha, cubre la retaguardia —susurró Erick por el comunicador. Todo iba según el plan. Los primeros guardias cayeron con disparos silenciados directos al pecho, los cuerpos eran arrastrados en las sombras para no alertar al resto. Bajaron las escaleras del sótano. Las mujeres los miraron con ojos

  • Atrapando al CEO: ¡Tengo a tus trillizas!   Capítulo 020

    Su padre no había tardado en revisarla entera, asegurándose de que no estuviera lastimada. La culpa la carcomía, así que les pidió que se sentaran para poder explicar lo que sucedió.—No fue un secuestro —comenzó.—¡¿De qué hablas?! Te llevaron en contra de tu voluntad, Celeste. Todos lo vimos.Negó suavemente.—No puede decirse que sea un secuestro cuando deseaba fervientemente que me sacaran de esa iglesia —se sinceró—. No quería casarme con Francisco, pero no sabía cómo decirlo. Cuando me di cuenta, ya había llegado el día de la boda y no parecía tener salida…—Celeste…—Mamá, yo solo sentí presión. Y no sabía cómo ser valiente y decirles a todos que no quería continuar con esto. Sé que lo que hice es imperdonable, pero si no fuera por… —evitó decir el nombre de Erick, no quería acarrearle problemas más serios—, si no fuera por él, estaría ahorita mismo lamentándome.Se quedó mirándolos fijamente, esperando que dijeran algo. Un regaño, lo que sea.—¿Quién es ese hombre? —preguntó s

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