Compartilhar

Capítulo 3

Autor: DAKI
last update Data de publicação: 2026-10-16 12:37:41

MATEO

Conduje a toda velocidad hacia la mansión que me habían heredado mis padres al morir. Pero antes de encarar a Vanessa necesitaba comprobar con mis propios ojos la magnitud de la mentira en la que había estado atrapando como un adolescente ingenuo a punta de manipulación ejercida con sexo.

Al llegar, la residencia estaba en silencio. Subí las escaleras con pasos rápidos, sin embargo, me dirigí a la habitación de Gaby primero. Abrí la puerta con la garganta apretada. El cuarto olía a humedad y a abandono. Fui directo al armario tiré de las puertas de madera: sobre el tubo metálico donde solo colgaban tres camisetas desgastadas, dos pantalones raídos con las rodillas cortadas y un par de sudaderas descoloridas por las lavadas. Eso era todo. Las tres únicas mudas que tenía un muchacho de dieciséis años, a pesar de la tarjeta de crédito ilimitada que le había entregado a Vanessa para encargarse de todos los gastos como la futura señora Morris.

Sentí una punzada de rabia pura quemándome el pecho. ¿Cómo carajos no me di cuenta antes?

Caminé a lo que me daban las piernas por el pasillo hacia nuestra habitación. Empujé la puerta y me paré frente al vestidor de Vanessa. Al abrir las puertas, el contraste fue violento. Decenas de vestidos de noche, abrigos de diseñador, bolsos de marca todavía dentro de sus fundas antipolvo y prendas costosas alineadas por colores... con las etiquetas de compra aún pegadas, sin ni siquiera haber sido estrenadas sumando miles de dólares en gastos frívolos y completamente superficiales. Es cierto que tengo dinero suficiente para garantizar el futuro y el bienestar de Gabriel, pues al morir mis progenitores y abuelos me dejaron una herencia cuantiosa, pero ella la despilfarraba a manos llenas mientras a mi hijo lo vestía con harapos.

La ira me cegó momentáneamente. Cerré el vestidor de un golpe que hizo vibrar los espejos y bajé a la cocina con los puños apretados hasta sacarme sangre en los nudillos al golpear con furia una pared intentando tranquilizarme.

Allí estaba ella. Vistiendo una bata de seda impecable, dando sorbos pausados a una taza de té como si fuera la dueña y señora de la propiedad. No obstante, al verme entrar con el rostro desencajado, arqueó una ceja con perfecta parsimonia.

—¿Dónde está el muchacho, Mateo? —preguntó con esa voz dulce e impostada que ahora me producía arcadas—. No me digas que lo dejaste tirado en urgencias tras el espectáculo de anoche.

Me acerqué a la barra, apoyando ambas manos sobre la superficie para quedar a pocos centímetros de su cara.

—Gabriel está en un lugar seguro, muy lejos de ti —solté con una voz grave, vibrante de odio—. Y tú te vas de esta casa hoy mismo, Vanessa.

Ella soltó una risita crédula, dejando la taza sobre el plato con un pequeño golpe.

—¿De qué estás hablando? Maty, mi amor, estás estresado yo puedo ayudarte cariño...Con una mirada coqueta.

—El compromiso se acabó —la corté en seco, elevando la voz al límite—. Acabo de estar en la habitación de Gabriel y después en tu vestidor. Sé perfectamente el juego sucio que has estado haciendo a mis espaldas. Eres un maldito parásito. Empacas tus cosas y te vas de inmediato de mi casa.

Por un instante, la máscara se le cayó y sus ojos despidieron un chispazo de odio puro. Pero en cuestión de segundos, su rostro se transformó en una sonrisa fría y victoriosa.

Se levantó despacio, abrió su bolso sobre la mesa, sacó un pequeño objeto de plástico y lo lanzó sobre la madera, haciéndolo rodar hasta que chocó contra mis dedos.

Era una prueba de embarazo. Marcaba dos líneas rojas bien definidas.

—No me voy a ir a ninguna parte, Mateo —susurró con una voz cargada de veneno—. Vas a tener que aprender a darle su lugar a tu verdadera familia... porque estoy esperando un hijo tuyo.

El aire se me congeló en los pulmones. Miré el plástico y luego levanté los ojos hacia ella, que me sostenía la mirada con un triunfo descarado.

Pero en lugar del pánico o la culpa que esperaba provocarme, una duda helada se encendió de golpe en mi mente. Yo me he cuidado con preservativo toda la vida, sin juegos previos en cada ocasión, sin excepción alguna. La lógica no cuadraba; los números sencillamente no daban.

Miré la prueba sobre la mesa y luego a esa mujer que celebraba su supuesta victoria. Sabía que estaba frente a una trampa descarada que muchas veces había visto antes como manera de e****a a clientes adinerados cuyas amantes querían una buena tajada de su cuenta bancaria, sin embargo, gracias a la implementación de la tecnología de las pruebas de ADN en el laboratorio era sencillo echar por tierra las mentiras de culebras como esta, para mí eso era como un pasatiempo en los juzgados.

Sin quitarle los ojos de encima a la prueba, saqué el teléfono y le envié un mensaje urgente a Stuart disimulando la sorpresa que le iba a dar a esta mujer malintencionada:

«Bro, voy para allá con la víbora de cascabel de Vanessa que ahora dice que está embarazada de mí, pero requiero desenmascararla, prepara el laboratorio».

Me di la vuelta en seco, subí las escaleras a pasos agigantados y entré en la habitación de Gabriel. Agarré las tres únicas camisetas descoloridas y los pantalones raídos que le había encontrado en el armario, los apreté en mi puño y bajé de nuevo a la cocina.

Llegué frente a ella y le arrojé los trapos, justo al lado de su bolso de diseñador y su taza de té.

—Póntelos —ordené con una voz tan helada que borró su sonrisa de golpe.

—¿Qué? —preguntó descolocada, dando un paso atrás.

—Que te pongas esa ropa con la que vestías a mi hijo Gaby, si esperas que continúe con el compromiso por lo de tu embarazo —repetí, tomándola del brazo sin contemplaciones y lanzándole la camiseta gastada—. Esta es la porquería con la que lo vestías mientras te gastabas mi dinero en ropa de lujo. Si aún pretendes ser la señora Morris y la madre de mi futuro hijo, te vas a vestir con la miseria que le dabas y nos vamos ya mismo al hospital.

Acorralada por una furia que jamás me había visto antes y temiendo que cancelara su estilo de vida de parásito chupa sangre, no le quedó más remedio que ponerse la sudadera descolorida y el pantalón viejo sobre su bata. Se veía ridícula, despojada de su máscara de elegancia, vestida con la prueba viviente de su crueldad.

La lleve hasta el hospital en un silencio sepulcral. Al llegar, entramos directamente al consultorio de Stuart. Al ver a Vanessa vestida con los harapos de Gaby, mi amigo entrecerró los ojos con un desprecio absoluto, pero mantuvo la compostura profesional para no soltar una carcajada al verla vestida así.

—Le vamos a hacer una prueba cuantitativa de Beta-hCG de sangre en el laboratorio de urgencias —dijo Stuart fríamente, preparando la aguja.

Ella accedió con una sonrisa petulante, convencida de su victoria. Veinte minutos después, Stuart regresó con la hoja de resultados en la mano. Su rostro estaba serio, tenso.

—Da positivo, Mateo —dijo en voz baja, entregándome el papel—. Está embarazada.

Ella soltó una carcajada triunfal, acomodándose la sudadera raída con desdén.

—¡Se los dije! —gritó con soberbia—. ¡Es un hijo tuyo, Mateo! ¡Vas a tener que pedirme perdón de rodillas y tragarte cada una de tus palabras!

Me quedé mirando el papel. El corazón me dio un vuelco, pero la voz de la razón se impuso de inmediato. Yo me he cuidado con el uso del preservativo toda la vida, sin excepción alguna, sin juegos previos, ni penetraciones o nada que pudiese tener líquido seminal y provocar un embarazo no deseado.

—No es mío —dije con una firmeza que heló el ambiente.

—¿De qué carajos hablas? —espetó Vanessa, perdiendo el color.

—Me he cuidado con preservativo toda la vida. Para ti tomar pastillas o inyectarte jamás existió —solté, mirando a Stuart—. Bro, quiero una prueba de ADN prenatal cuantitativa de inmediato. Sé que hay pruebas de sangre materna que detectan el ADN fetal desde estas semanas. Hazla ya.

Su rostro se deformó de pánico puro. Sabía perfectamente que el hijo era de su amante y que un examen de ADN la destruiría para siempre.

—¡No! —chilló, retrocediendo hacia la puerta y tapándose el vientre con las manos—. ¡Están locos! ¡No voy a permitir que le metan agujas a mi cuerpo! ¡Lo que quieren es matar a mi bebé!

—Es una simple extracción de sangre materna, Vanessa, no le hace ningún daño al feto —intervino Stuart con voz impecable y severa junto a un colega obstetra—. Si es hijo de Mateo, ¿a qué le tienes tanto miedo?

—¡Eres un maldito asesino, Stuart! —gritó fuera de sí, montando un espectáculo histérico que hizo retumbar las paredes del consultorio—. ¡Quieres matar a mi hijo para arruinarme! ¡Maty, este infeliz me quiere envenenar el embarazo y tú lo estás permitiendo! ¡No me voy a hacer ningún maldito examen!

Se abalanzó hacia la salida, temblando de rabia y pánico. En la puerta se giró hacia mí con los ojos desorbitados por la furia de verse descubierta en el engaño.

—¡Vas a saber de mis abogados, Mateo Morris! ¡Te voy a quitar hasta el último centavo por dudar de mi hijo!

Dio un portazo brutal y sus tacones resonaron por el pasillo mientras huía del hospital.

Me quedé de pie en medio de la sala. Miré a Stuart, quien dejó escapar un suspiro pesado y me dio una palmadita en el hombro. La escena ridícula de verla huir vestida con los harapos de Gabriel y llorando llena de pánico ante una prueba de ADN me dio la respuesta definitiva: el hijo no era mío, y la trampa había quedado destruida.

—Se acabó, Mateo —me dijo mi gran amigo con serenidad—. Ve por Gabriel. Ya son libres de esa serpiente come hombres.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • BAJO LA MISMA SOMBRA   Capítulo 15

    MATEO El trayecto de regreso desde el Colegio San Louis hasta el edificio se dio en un silencio abrumador, cargado de un aire que a mí me resultaba sumamente difícil de descifrar. A mi lado, Gabriel venía emocionado caminando sin prisa, repasando mentalmente las preguntas del examen integral, analizando los bloques de matemáticas y convencido de que había dado lo mejor de sí. Ella mantenía la vista fija al frente. Sonreía de forma tenue y pausada cada vez que Gaby le buscaba la mirada para reafirmar algún dato o pedir su aprobación, pero la sombra amarga que se le había instalado en sus ojos durante la visita a la secretaría académica no se había disipado en lo absoluto.Al salir del ascensor en el octavo piso, se detuvo junto a la puerta de su apartamento. Tenía los hombros caídos y un halo de agotamiento físico y emocional que se le traslucía en la postura.—Fue una mañana muy intensa, Mateo... Si no les importa, voy a descansar un poco —murmuró con una voz suave y frágil, esforzán

  • BAJO LA MISMA SOMBRA   Capítulo 14

    FRANCELA El silencio de la suite del hotel a las cinco de la mañana tenía la solidez de un santuario.Me desperté un minuto antes de que la alarma en mi teléfono comenzara a vibrar en el maletín sobre la mesa de noche. Respiré hondo, llenando mis pulmones con el aire acondicionado helado y el rastro del perfume del doctor Stuart sobre mi piel. A mi lado, él dormía profundamente, con una sábana cruzando oblicuamente sobre su espalda y un brazo extendido en el espacio que yo acababa de desocupar.Apenas habíamos dormido tres horas. La noche anterior fue una tormenta desmedida de fuego y resistencia; un verdadero maratón físico y sensorial donde el alcohol inicial se disipó rápido para dar paso a un hambre ancestral. Él definitivamente no era un hombre ordinario. Su energía era inagotable, su técnica impecable y la manera en que leyó cada respuesta de mi cuerpo rozó una precisión casi quirúrgica. Nos habíamos exigido al límite hasta caer exhaustos bien pasada la medianoche, rendidos ant

  • BAJO LA MISMA SOMBRA   Capítulo 13

    MATEOMe desperté un poco más temprano de lo habitual tras una semana agotadora de audiencias en los tribunales. Todavía medio adormilado, con la cabeza pesada y los párpados cansados, me levanté de la cama vistiendo únicamente el pantalón del pijama de algodón negro, descalzo y con el torso al descubierto. El aire de la mañana estaba fresco, y apenas iba camino a la cocina con la intención de preparar café cuando el timbre del teléfono resonó en la mitad de la sala.Caminé a toda prisa para evitar que el ruido despertara a Gabriel y contesté con la voz rasposa por el sueño.—¿Alo?—¿Señor Mateo Morris? Habla la secretaría académica del Colegio San Louis. Le llamamos para confirmarle que la fecha para la prueba de evaluación integral de admisión del joven Gabriel ha sido programada para hoy a las diez de la mañana.En un segundo, la modorra desapareció por completo de mi cuerpo. El corazón me dio un vuelco en el pecho.—¡Excelente! Muchas gracias por la notificación, allá estaremos pu

  • BAJO LA MISMA SOMBRA   Capítulo 12

    STUARTEl seminario empezó bastante temprano. Al llegar la Dra. Francela Lantus se le notaba a leguas que no era el tipo de médica que regala cumplidos ni la clase de profesional que se deja impresionar por un título o una sonrisa simpática. Durante las primeras seis horas de la capacitación práctico-magistral del intensivo de emergencias pediátricas en el auditorio del hospital central, la vi con una rudeza angelical desmontar errores de procedimiento de tres especialistas experimentados con una precisión quirúrgica, un dominio impecable del trauma infantil y una autoridad natural que imponía un respeto absoluto en toda la sala.Ella era un huracán de temple y elegancia: bata blanca impecable, postura erguida, carácter firme y una agudeza clínica envidiable que no dejaba margen de error cuando se trataba de salvar la vida de un niño en código rojo.Pero la tensión entre los dos era una corriente eléctrica subterránea que se podía cortar con un bisturí desde el primer minuto.Cada vez

  • BAJO LA MISMA SOMBRA   Capítulo 11

    MATEOEn estas semanas las cosas están marchando increíble, Gaby está avanzando a pasos acelerados construyendo una confianza que nunca le había visto al lado de Oriana, quien es una mujer carismática, amable, dedicada, con una vocación extraordinaria para impartir conocimiento, además de muy hermosa con esa mirada tranquila como un océano en calma y una risa que corta la respiración o su voz dulce que es casi hipnótica.Hoy recibí un mensaje de Stuart avisándome que llega en la tarde, por lo que le envié la dirección y el número de Gabriel para que lo reciba, ya que estoy en la oficina atareado con mi secretario quien, a pesar de ser muy eficiente, está vuelto loco ayudándome con varios casos urgentes que tengo que presentar en el juzgado.Al llegar a casa entrada la noche, cansado pero satisfecho, encontré a mi amigo ya instalado en la habitación de huéspedes. Stuart no solo había venido por el seminario intensivo de emergencias pediátricas que comenzaría al día siguiente, sino que

  • BAJO LA MISMA SOMBRA   Capítulo 10

    ORIANAYa pasaron tres semanas desde aquella fatídica noche en Urgencias, la rutina de las tutorías académicas de nivelación en el octavo piso llevaba un ritmo sorprendentemente cálido y a pasos agigantados, era casi como un refugio en medio de la tormenta que amenazaba con estallar fuera.Las sesiones con Gabriel se habían convertido en el momento más luminoso de mis días. El chico que llegó un poco tímido y desconfiado en la primera tarde había quedado atrás. Ahora era una esponja intelectual brillante: leía con pasión, debatía la psicología de los personajes con una soltura envidiable y resolvía ejercicios de matemática, química y física con una elegancia que me llenaba de orgullo. Sin embargo, una inquietud constante pesaba sobre mí.Eran tres semanas sin noticias de qué había ocurrido con mi solicitud desde que dejé mi hoja de vida en las oficinas del colegio San Louis. Recordaba perfectamente las palabras de la señora Gloriana asegurándome con entusiasmo que mi perfil era perfec

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status