MATEODescansar sentado en el piso después de subir las pocas cajas que decidimos conservar de la mansión, observando los rayos de sol filtrándose por el enorme ventanal de la estancia, me devolvió una sensación de paz que creí extinta en mi vida. Durante meses, cada mañana se me contraía el estómago con el temor de perder a Gabriel en una pelea callejera o por una mala decisión en su encierro silencioso, con esa mirada de reproche constante y la sombra de la incertidumbre taladrando mis sentimientos de culpa por estarle fallando a Marianna.Hoy, en cambio, en este nuevo espacio no olía a miedo ni a rencor; solo a madera fresca, a aire limpio y a la certeza de un comienzo real.Escuché unos pasos lentos en el pasillo. Al girar la cabeza, vi a Gabriel aparecer en la sala cargando una caja con sus fotos de bebé y libros. Se detuvo en medio del salón, miró las tres puertas de las habitaciones y luego me observó a mí con una sonrisa tranquila.—Pa, ¿cuál cuarto puedo tomar? —preguntó, dej
Last Updated : 2026-10-17 Read more