INICIAR SESIÓNElena Rivas vive al límite. Con una deuda que no le pertenece y una familia que depende de ella, se encuentra atrapada en un callejón sin salida. Hasta que aparece Damián Blackstone, un magnate cuya fortuna solo es superada por su frialdad. Damián tiene un secreto: una cicatriz en el alma que le impide entregarse físicamente a una mujer. Un trauma del pasado lo dejó marcado, convirtiendo el contacto íntimo en una amenaza. Ahora, su único escape es el control absoluto y el voyerismo. Él no busca amor; busca el placer de observar lo que no puede tocar. El Contrato: Diez millones de dólares. La condición es simple pero devastadora: Elena deberá entregarse a otros hombres bajo su estricta supervisión. Damián elegirá los escenarios, los hombres y las reglas, observando cada encuentro desde las sombras de su santuario privado. Lo que comenzó como un experimento de control y una transacción comercial, se transforma en una espiral peligrosa. Elena, sumisa por necesidad pero de corazón indomable, empieza a despertar en Damián algo que él juró nunca volver a sentir. La satisfacción de observar se convierte en una obsesión asfixiante. Damián no quería enamorarse, pero ahora no puede dejar de mirar. Y Elena descubrirá que estar bajo la mirada de un hombre obsesionado puede ser más peligroso —y excitante— que el contrato mismo.
Ver másEl sonido de la lluvia golpeando contra los cristales de la oficina de Blackstone Enterprises era lo único que llenaba el pesado silencio del piso 50. Elena Rivas apretaba su bolso desgastado contra su pecho, sintiendo que el cuero barato era el único escudo que tenía contra el mundo de opulencia que la rodeaba. Sus manos temblaban, pero no por el aire acondicionado a máxima potencia, sino por el sobre que llevaba en su bolsillo: una orden de desalojo y la última factura médica de su madre que no podía pagar.
—El señor Blackstone la recibirá ahora —dijo la secretaria con una voz tan gélida como la decoración de mármol del lugar.
Elena tragó saliva y asintió. Se puso de pie, tratando de alisar su falda de segunda mano, y caminó hacia las puertas dobles de madera oscura. Al entrar, el aroma a sándalo y cuero caro la envolvió.
Damián Blackstone no estaba sentado tras su escritorio. Estaba de pie frente al ventanal, de espaldas a ella, observando la ciudad bajo la tormenta. Su silueta era imponente: hombros anchos, un traje gris hecho a medida que gritaba poder y una postura que irradiaba un control absoluto.
—Siéntate, Elena —su voz era un barítono profundo, suave pero con un filo de acero que le erizó la piel.
—Señor Blackstone... yo... le agradezco que me reciba. Sé que mi situación con el préstamo es... complicada —balbuceó ella, sentándose en el borde de una silla de terciopelo.
Damián se giró lentamente. Elena contuvo el aliento. Era más joven de lo que imaginaba, de unos treinta y tantos años, con facciones talladas en piedra y unos ojos de un azul tan claro que parecían de cristal. Pero había algo en su mirada que la hizo sentir desnuda; no era lujuria, era algo más clínico, más invasivo. Era la mirada de un hombre que diseccionaba lo que veía.
—He revisado tu historial, Elena —dijo él, rodeando el escritorio con elegancia depredadora—. Debes más de lo que ganarías en tres vidas trabajando como mesera. Tus acreedores no son gente paciente. Mañana, tú y tu madre estarán en la calle.
Elena bajó la mirada, las lágrimas picando en sus ojos. —Lo sé. Por eso estoy aquí. Haré cualquier trabajo. Limpieza, administración, turnos dobles...
Damián dejó escapar una risa seca, sin rastro de humor. —No te llamé para que limpies mis oficinas. Tengo máquinas y personal para eso. Te llamé porque tienes algo que necesito. Algo que solo una mujer en tu estado de vulnerabilidad absoluta puede ofrecer.
Damián se inclinó sobre el escritorio, invadiendo su espacio personal. Elena podía oler su perfume, una mezcla de tabaco fino y peligro. Él no la tocó, mantuvo una distancia exacta de diez centímetros, pero su presencia era asfixiante.
—Te propongo un contrato —continuó él, dejando un documento sobre la mesa—. Yo pagaré todas tus deudas. Pondré a tu madre en la mejor clínica del país y te daré una asignación mensual que nunca soñaste.
Elena parpadeó, aturdida. —¿A cambio de qué? —susurró con la voz quebrada.
Damián fijó sus ojos en los de ella. Por un segundo, una sombra de algo oscuro y roto cruzó su mirada, un destello de un trauma que ella no podía comprender.
—A cambio de tu entrega —sentenció él—. No a mí. Yo no toco lo que poseo. Te entregarás a los hombres que yo elija. En habitaciones que yo diseñe. Bajo condiciones que yo imponga.
Elena sintió que el mundo daba vueltas. —¿Quieres que sea una... prostituta?
—No —respondió él con frialdad—. Quiero que seas mi centro de observación. Yo estaré allí, Elena. En cada habitación, tras un cristal. Veré cada caricia que recibas, cada beso que te den, cada reacción de tu cuerpo. Serás mi ventana a un placer que yo no puedo tocar.
El silencio que siguió fue absoluto. Elena lo miró horrorizada, pero Damián no se inmutó. La observaba con una intensidad aterradora, como si estuviera esperando ver el momento exacto en que su moral se quebraba bajo el peso de la necesidad.
—Tienes diez minutos para firmar, Elena —dijo él, extendiéndole una pluma de oro—. O puedes salir por esa puerta y esperar a que los cobradores de deudas te encuentren esta noche.
Elena miró la pluma y luego el contrato. Sabía que, si firmaba, su alma ya no le pertenecería. Lo que no sabía era que Damián Blackstone ya había decidido que, aunque no pudiera tocarla, ella se convertiría en su obsesión más peligrosa.
POV: DAMIÁN (El Latido del Metal y la Memoria)El frío cortante de la madrugada alpina descendía por las laderas del valle interior, empañando mi aliento cada vez que exhalaba profundamente frente al yunque. Sostenía con firmeza unas tenazas de acero mientras el extremo de una reja de arado brillaba con un tono rojo cereza en el corazón de la fragua. Con la mano derecha alcancé el martillo pesado, sintiendo el equilibrio perfecto de su mango de roble curado, una herramienta que había reparado y afilado docenas de veces durante los últimos dos años.Kael permanecía inmóvil en la esquina del taller, con su chasis de cobalto absorbiendo la tenue luz del amanecer que se filtraba por los ventanales sin vidrios.—La temperatura del metal ha alcanzado el punto de recocido óptimo, Capitán —anunció el autómata con su habitual precisión tonal—. Los análisis estructurales indican que esta aleación resistirá la fricción en suelos pedregosos durante al menos tres ciclos de siembra sin deformacione
POV: DAMIÁN (El Ritmo del Yunque y el Metal)El frío característico de las primeras luces del alba se colaba por los huecos de la piedra volcánica del taller, pero el calor intenso que irradiaba el corazón de la fragua bastaba para mantenerlo a raya. Sostenía con unas tenazas largas una plancha de acero recuperado del casco de un viejo transporte todoterreno, observando cómo el metal adquiría un tono naranja brillante bajo el efecto de las brasas. Con un movimiento firme y coordinado, alcancé el pesado martillo y comencé a golpear la pieza con un ritmo acompasado que resonaba en las paredes desnudas del recinto.Kael se encontraba apostado junto a la entrada, con sus ópticas azules emitiendo un destello suave mientras procesaba las lecturas de los sensores instalados en las compuertas del canal de riego del valle inferior.—La presión hidrostática en el sector oeste se mantiene estable al noventa y nueve punto cuatro por ciento, Capitán —anunció el autómata con su tono ecuánime y paus
POV: DAMIÁN (El Latido de la Forja)El repiqueteo del martillo contra el yunque era un sonido que ya formaba parte del pulso vital de la Isla de las Cenizas. Cada golpe seco y rítmico expulsaba una lluvia de chispas doradas que se disipaban en el aire fresco de la mañana, perdiéndose antes de tocar el suelo de tierra batida de la herrería. Sostenía con unas tenazas de hierro una barra de metal incandescente, dándole forma a las bisagras reforzadas que instalaríamos en los nuevos silos de grano del valle interior.Kael permanecía de pie junto a la puerta abierta, con sus ópticas azules ajustándose automáticamente al contraste entre la oscuridad del taller y la luz cegadora del sol matutino.—La resistencia a la tracción del acero reciclado supera en un seis por ciento las estimaciones iniciales, Capitán —anunció el autómata, cruzando sus brazos metálicos con un leve crujir de articulaciones—. A este ritmo, las estructuras de almacenamiento soportarán la presión de las cosechas incluso
POV: DAMIÁN (El Peso de la Fragua)El calor seco del carbón de piedra envolvía el taller, contrastando vivamente con el gélido viento que soplaba desde las cumbres del norte y se colaba por los huecos de la piedra volcánica. Sostenía con las tenazas largas una barra de hierro fundido, observando cómo el metal adquiría un tono amarillo brillante, casi blanco, en el corazón mismo del fuego. Con un movimiento firme, la saqué del lecho de brasas y la deposité sobre la superficie rugosa del yunque, alzando el pesado martillo con ambas manos.Kael se encontraba junto a la puerta de entrada, con sus ópticas azules emitiendo un parpadeo rítmico mientras procesaba los parámetros atmosféricos de la jornada.—La temperatura exterior ha descendido cuatro grados Celsius en las últimas tres horas, Capitán —anunció el autómata con su habitual tono metálico y pausado—. Las proyecciones barométricas indican la llegada de un frente frío proveniente del golfo de Alaska. Recomiendo asegurar los cobertizo






Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.
reseñas