INICIAR SESIÓNCap. 11: Imposible.
“Ritter Wolf, tú eres el único que puede ayudarme, yo realmente regresé porque estoy buscando al padre de mi hijo”
Ritter frunciendo el ceño pensó:
«Qué ironía, el único que puede ayudarla fue desechado como un desconocido indeseable hace unos días atrás en el aeropuerto»
Su ira fue creciendo a medida que la oía y la veía mostrarse tan indiferente a él. La había buscado durante tanto tiempo mientras ella se había camuflado sobre las piedras que sus hombres levantaban sin ser reconocida y cuando apenas pudo volver a verla frente a él, ella le negó su propia identidad y a su hijo.
—¡Por favor doctor Wolf!—repitió Lara—. No estoy pidiendo un imposible para ti.
Él meditaba observándola aún sin abrir la boca:
Entonces suavizó su semblante. Pensó en todo lo que él hizo estos años atrás, en cómo se angustió y se preocupó buscándola y ahora ella se mostraba ante él altiva y con un único interés, su hijo. Esto le revolvió el estómago a Ritter, porque él la buscaba con una firme determinación en él…
La pensó, la recordó día tras día, incluso se sintió impotente al no encontrarla y terminó por aceptar que ella era alguien que estaba muy metida en sus pensamientos, que Erika ya no era nada para él, que Lara era única en su mente, en su vida. Eso le dio un propósito, encontrarla, darle su lugar, respetarla y tenerla a su lado. De vez en cuando miraba las fotos en su teléfono cuando él la cortejaba y se sentía amado por ella. Ahora, teniéndola al frente entendió que en realidad la había estado esperando todo este tiempo.
—Lara, ¿tú recuerdas lo que hablamos cuando supimos que estabas embarazada?
Lara lo miró a los ojos y recordó cómo hace seis años atrás, él le pidió matrimonio.
“Esa tarde se encontró con ella, llevaban dos semanas saliendo.
—Lara, tengo algo importante que decirte, pero antes quiero pedirte que me perdones.
—¿Perdonarte por qué? —preguntó ella con aquella mirada brillante y fija en los ojos profundamente azules de Ritter.
—Lara, la madrugada en que te llevaron a ginecología en la clínica y yo te atendí, había también una paciente para inseminar, mi ayudante fue quien la atendió. Él, al entrar al cuarto de descongelado tomó tu tratamiento y cuando yo entré contigo y tomé el quedaba allí, era el que tenía el semen y te lo coloqué. Fue mi error no revisar el código antes de ponértelo.
—No, no puede ser, no me digas que…—Ritter la sostuvo cuando se tambaleó y se cubría el rostro enrojecido. Sus ojos se nublaron, entendió todo.
—Sólo te pido que me perdones —le repitió él.
Lara entre sollozos preguntó:
—¿Estás seguro de que me inseminaron a mi?
—Sí, yo mismo comprobé las cámaras de seguridad.
Ritter se vio obligado a mentir y disfrazar la más horrible aberración que cometió su hermano Derek con esa vil trampa, teniendo en medio a una inocente como ella. Él nunca utilizaría a un ayudante y menos colocaría un tratamiento que él mismo no supervisara en su proceso. Su profesión era su pasión y su ética siempre había estado por encima de todo.
Lo disfrazó todo para que ella no terminara más decepcionada de él, sabía que si le decía la verdad ella deduciría el engañó, la e****a planificada desde el principio logrando tapar la falta con el matrimonio, logrando tenerla segura y con ella a su propio hijo, y con todo eso salvar su apellido, las clínicas y la fortuna familiar. ¿Acaso él no era ahora de la misma calaña que su hermano?
—¿Y si estoy embarazada cómo voy a decirlo a mi madre? ¿Cómo haré si nunca he tenido relaciones sexuales con ningún hombre?
Enseguida Ritter respondió de manera tajante.
—Cásate conmigo y el niño será nuestro hijo. Eso es lo que queremos ambos, sólo adelantaremos la boda.
—Es que él es mi hijo, pero tú, ¿lo querrás como propio?
—Ya te demostré desde antes mi interés por ti, sólo casémonos. Yo los cuidaré a los dos, estarán bajo mi apellido, pero todo esto debe quedar entre nosotros dos. Nadie más puede saberlo»
Lara respiró profundo al volver al hoy frente a Ritter, cerró sus pensamientos con tristeza y una última reflexión:
« En aquél momento estaba ciegamente enamorada de ti, Ritter Wolf!»
Con pesadez y voz grave respondió:
—Hoy todo es diferente —claro, ella se esforzaba por hacerlo diferente. Calmó sus emociones para no exponer su vulnerabilidad ante él, su presencia y su personalidad la desbocaban. Ya recomponiéndose agregó—. Tú y yo somos dos extraños, ahora sólo quiero encontrar al verdadero padre de Egmont, sólo eso.
Ritter entendió a la mujer que tenía al frente, pero ¿cómo le explicaba la verdad ahora? Si lo hacía nunca vería a su hijo, porque ella lo terminaría odiando para siempre, quizás incluso lo demandaría y no sólo quedarían en la ruina para siempre sino que perdería la posibilidad de tener a su hijo y a ella de vuelta con él. Lara jamás lo perdonaría, era mejor seguir sosteniendo aquella mentira.
—Lara, eso es imposible, puedo ayudarte en lo que quieras menos en eso, pero mi palabra se mantiene en pié, tú hijo es mi hijo… Lara desvió la mirada de él agregando:
—Ahora mi hijo es sólo mío y no quiero tener nada que ver contigo.
Ritter sintió un golpe bajo, no podía creer que esta mujercita le hubiera dicho directamente que él no le importaba en absoluto. Lara volvió a despreciarlo.
—No necesito nada de ti y mi hijo menos.
—Lara, ¿acaso no recuerdas que tú y yo… —Ritter alzó la voz, su enojo se hizo visible, su amor propio y su prepotencia salió a flote.
—Tú y yo estamos divorciados. Nada nos une.
—Y con ese hombre con quien estás qué los une a ustedes dos?
—A él me unen grandes cosas.
—¿Más grandes de las que te unen a mi?
—A ti y a mí no nos une nada.
—¿Y si no fuera así? Deberías oír a tu madre, ella sí sabe lo que te conviene…
—A mi madre no la metas en esto, ella ha sido mi ángel todo este tiempo, es la única que me ha apoyado durante estos años.
—Pues, te repito, deberías hablar con ella —ya impotente preguntó—. Y ¿Por qué ahora quieres conocer al padre de tu hijo? No me has dado razones para ello.
—Eso es algo personal, además, la ley establece que todo niño tiene derecho de conocer a sus padres biológicos. Llama a tus abogados, me darán la razón.
—Sí, es cierto, pero la ley también protege al dueño de ese semen, ya te dije, eso es imposible porque no puedo exponer su nombre, acabaría conmigo, con mi profesión y con las clínicas.
Lara se levantó y llena de ira le reprochó:
—¡Maldita sea, Ritter Wolf! Tú y tus clínicas cambiaron mi vida, mi destino y yo lo acepté, amo a mi hijo y lo agradezco en mi vida cada día, no sabes cuánto… —sus ojos se cristalizaron y su voz se quebró —, pero ahora no voy a aceptar que vuelvas a anteponer tus intereses por encima de mi hijo…
Se levantó y caminó directo a la puerta, mientras le decía:
—Voy a usar la ley, no me dejas otra alternativa.
En ese instante Ritter con los puños apretados se levantó y le soltó alto y fuerte:
—No te atrevas a demandarme porque si lo haces yo voy a quitarte a mi hijo.
Lara se detuvo en seco.
—¿Cómo te atreves? —le dijo con los ojos chispeantes y aún húmedos.
—Consulta a un abogado, el te dirá que legalmente Egmont es mi hijo.
Cap. 114: El beso de los novios. El enorme jardín de la mansión de Derek Wolf estaba decorado de colores pasteles y un gran arco de rosas Blancas lo cubría. Había muchas piedrecitas en el largo camino desde la puerta del jardín hasta el aro de los novios. Un sacerdote estaba esperando mientras apretaba su libro de oraciones en sus manos y un colgante del rosario marcaba unas cuantas enseñanzas que daría el cura a los novios y los presentes ese día, soleado y maravilloso.Aby salió de la mano de su padre, un anciano abogado que se veía tan orgulloso de su hija y de todo lo que ella representaba… Se detuvieron en la entrada principal hasta oír el arrancar de la orquesta y los coros.Todos se pusieron de pié cuando sonaron los compases de un Ave María cantados por un coro de pequeñas y bellas niñas que entre risas y bromas lo cantaban acompasadas.La clínica estaba toda presente. Todos los compañeros de trabajo de los novios y los dueños de las clínicas Wolf estaban allí…El novi
Cap. 113: Un perdón no es suficiente.Derek esperaba en la sala de operaciones, mientras Mía y Ritter estaban en la sala de operaciones. El rostro de Derek estaba totalmente serio, de su boca nadie había oído que pronunciase alguna palabra desde que vio a Aby en aquel pozo de sangre…—Hijo —le dijo Zav sentándose a su lado y apretando su mano dentro de la de él—. Todo va a salir bien.Derek continuaba viendo al frente, a la nada.—A veces no sabemos con quien convivimos, y tu madre siempre ha sido manipuladora, pero jamás imagine que fuese capaz de hacer todas las cosas que te hizo para evitar que te unieras a esta muchacha.Derek resopló.—Mi madre aceptó a Adalia a mi lado, sólo porque con ella a mi lado yo obtendría la vice presidencia de las clínicas, de lo contrario no lo hubiese hecho. Ya luego con nació Berit ella sintió que tenía a alguien más en su vida.Zav sonrió.—Sí, ella pensó que tendría a alguien más a quien manipular, pero se encontró con una dura roca, es decir, Be
Cap. 112: ¡Paralítico!Derek salió de la habitación mientras su madre le seguía.—Madre ¿qué haces aquí? ¿Por qué no avisas que vendrás y llegas así sin avisar y sin tocar a la puerta de los demás… ¿Hasta cuando esta invasión a mi privacidad?—Derek, he venido porque quiero salvarte precisamente de ese francés. ¿O acaso estás interesado en ese francés?Derek soltó la carcajada.—Madre, te repito: ¡RESPETA MI PRIVACIDAD! Lo que yo haga con mi vida es mi asunto y tú no tienes nada que ver con ella. ¿Estamos?—No estamos, no me resigno a ver que tú, sólo por esa necesidad de cariño y de ser reconocido seas capaz de aceptar a ese hombre aquí…—Mamá tú viniste por qué quieres separarme de ese hombre o de todo lo que “ese hombre significa para mi”… ¡MALDICIÓN VETE! DÉJAME DECIDIR LO QUE QUIERO EN MI VIDA Y CON QUIEN! Derek le gritaba tan fuerte que Jérémie estaba muy nerviosa en la cocina caminando de un lado a otro, las mucamas estaban caminando también alrededor de las escaleras y los
Cap. 111: SituacionesDerek apretó la mano de ella cuando la sintió querer zafarse de su agarre, entonces ella chilló de dolor y él miró la mano que mantenía sostenida entre las de él para quedarse sorprendido al ver que el dedo meñique estaba toda la piel negra por una quemadura que había sufrido. Derek se quedó estupefacto al darse cuenta de que su amada Aby tenía una quemada igual a la que había sufrido, esa mañana, su chef Jérémie en la cocina, justo cuando preparaba las delicias que todos degustaban y halagaban por su exquisito sabor. En silencio simuló no haberse dado cuenta de nada, quería escuchar que le diría Aby con respecto a lo que tenía en ese preciso dedo.—Aby, ¿te pasa algo? ¿Te duele esta mano?Ella lo miró con dolor en sus ojos y a punto de llorar.—Es que me quemé este dedo cuando ayudaba a adornar las mesas de degustación, ya sabes que me gusta hacer eso.—Sí, ya veo. Pero es que eso lo tenía que hacer mi chef Jérémie y resulta que este se fue y ni siquiera t
Cap. 110: Doble compromiso.Después de 15 días de intenso trabajo entre las clínicas y la mansión de Ritter preparando los adornos y envolviendo los regalos y premios a entregar al personal, así que se hizo intenso el trabajo que tuvieron que hacer entre todos.Aquél día el rollizo chef llegó bien temprano a las clínicas, ya en las cocinas las ayudantes habían acondicionado con todos los ingredientes que el chef había pedido con antelación.Jérémie estaba ajetreado aquella mañana, mientras que Derek se movía angustiado y marcaba cada cinco minutos un número telefónico, sin embargo ese número parecía estar apagado.Derek entró al auditorio y Lara estaba siendo ayudada a colocar una tarima en el centro, los hombres movían cada cosa según las instruciciones de ella, Derek se le acercó y le preguntó.—Lara, ¿Has tenido noticias de Aby hoy?—Sí, ella está muy ocupada así que no podrá estar por estos lados…—¿Qué dices? ¿Y por qué no podrá estar por aquí? —Por qué ella estará hoy prepar
Cap. 109: Mi esposaSi Derek tenía dudas sobre luchar o no por volver a conseguir el amor de Aby, con este beso todo quedó muy claro. Él no la dejara ir esta vez.Aquella mañana Jérémie llegó muy temprano, estaba animado y conversador. La primera en notarlo fue Berit.—Hallo, Jérémie. Hoy estas contento. ¿Por qué?—Quizás y sólo quizás comparta contigo hoy algún secretito de cocina.—Entonces vendré directo a la cocina hoy. Por cierto Jérémie, la abuela se fue a su chalet, así que en cuanto regresé de clases podemos esta a nuestras anchas.—¿Te gustaría que traiga a Arón más tarde?—Sí —Berit abrió sus ojos enormemente y junto sus manos —. Soy muy feliz al poder compartir con mi… Amiguito Arón. Jérémie sonrió divertido y agregó:—Haré un postre que les guste a los dos.—Nos vemos Jérémie, estoy muy feliz hoy porque tú estad feliz y me traerás a mi niño Arón.***Derek aquella mañana se vistió en un traje de taller en beige todo con una camisa en dos tonalidades más oscuras, lo q







