Home / Romance / COMPRANDO A UNA REBELDE / SU AGARRE POSESIVO

Share

SU AGARRE POSESIVO

Author: Nelpin
last update publish date: 2026-09-03 10:26:24

NATALY

El chasquido de la tarjeta magnética en la puerta de la suite fue el único aviso antes de que Gabriel me empujara hacia el interior, a ciegas en la penumbra.

El ventanal de piso a techo mostraba la inmensidad del mar embravecido contra las rocas, pero el verdadero estruendo era el de la sangre retumbándome en los oídos. Sin darme tiempo a reaccionar, sus manos pesadas subieron por la seda verde de mi vestido, desabrochando la cremallera trasera con un movimiento fluido que hizo caer la t
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • COMPRANDO A UNA REBELDE   EPILOGO

    NATALYEl sol poniente de Roma teñía el cielo de tonos carmesí y violeta, proyectando la sombra alargada de los cipreses sobre el gran ventanal de la suite principal.El silencio que reinaba en la estancia era denso, sereno y cargado de una satisfacción que pocos mortales llegaban a experimentar jamás. La cuna de caoba descansaba al fondo de la habitación, donde Alexander dormía plácidamente tras una larga jornada. El informe diario de la Bolsa yacía olvidado sobre la mesa de centro: las acciones de la firma Valtieri-Laurent habían alcanzado su máximo histórico tras la botadura en Génova.Estaba de pie junto al cristal, vistiendo una bata de seda transparente en color vino que caía en pliegues suaves hasta mis pies descalzos. Sostenía una copa de cristal con un sorbo fino de vino tinto, observando el horizonte romano con la certeza de quien lo ha conquistado todo.Unos pasos pesados, firmes y lentos anunciaron la presencia de la fiera que compartía mi trono.Gabriel se detuvo justo de

  • COMPRANDO A UNA REBELDE   UN NUEVO TROFEO

    NATALY A las tres de la mañana, la suite principal oliendo a leche tibia, lavanda y el aroma penetrante a madera de sándalo del perfume de Gabriel. Estaba recostada sobre la montaña de almohadones de lino blanco, vestida con un camisón de seda abierta en el pecho. Alexander dormía profundamente sobre mi regazo, envuelto en una manta de punto crema.El pequeño soltaba ruidos suaves y rítmicos que me hacían sonreír de una forma que jamás habría creído posible en mí. La sombra de Gabriel se proyectó desde la puerta del vestidor. No llevaba camisa; solo un pantalón de chándal oscuro y los pies descalzos sobre la alfombra. Traía esa mirada densa, territorial y sobreprotectora que se le había instalado desde que el equipo médico cruzó la puerta de salida dos horas atrás.—Deberías estar durmiendo, chica —murmuró con esa voz cavernosa que resonaba en la penumbra, cruzando la estancia con pasos de felino hasta detenerse junto a la cama.—No puedo dejar de mirarlo, Valtieri —confesé en un sus

  • COMPRANDO A UNA REBELDE   MIEDO A ROMPER A SU BEBÉ

    NATALYA las tres de la mañana, un dolor sordo y desgarrador me atravesó la espalda baja, sacándome de golpe del sueño. El aire se me congeló en los pulmones. Me incorporé sobre las sábanas de lino de la suite, sintiendo una calidez repentina y fluida recorrer mis muslos. El cristal de mi compostura implacable se rompió en un solo segundo.—Gabriel… —Articulé con la voz rasposa, apretando la tela del colchón con los nudillos blancos. Gabriel no necesitó un segundo llamado. Estaba despierto antes de que terminara de pronunciar su nombre. Se sentó de un brinco en la cama, con los ojos grises abiertos de par en par, pasando de la penumbra del sueño a una alerta absoluta y salvaje en cuestión de un latido.—¿Qué pasa, Nataly? ¿Es el bebé? —su voz, siempre tan calculadora y firme, sonó con un quiebre de pánico crudo que jamás le había escuchado.—Rompí fuente —gimió mi boca, mientras otra contracción, más violenta que la primera, me obligó a arquear la espalda y clavarle las uñas en el an

  • COMPRANDO A UNA REBELDE   DEVOCIÓN EN LA ESPERA

    GABRIELVerla reírse de mis intentos de carpintería con esa arrogancia divina me aceleraba el pulso de una forma que nada en los negocios lograba. Pero detrás de mis quejas por la posición de la cuna, la verdad era que la inminencia del parto me tenía la sangre vuelta un nudo de tensión insoportable.Me detuve justo frente a su sillón, quitándole el plano de las manos para lanzarlo sobre la alfombra. Me arrodillé sobre una pierna entre sus rodillas abiertas, quedando a la altura de su rostro, atrapándole la nuca con una mano firme de hierro.—Te estás burlando mucho del presidente hoy, pequeña rebelde —siseé en su boca, rozando sus labios con los míos hasta sacarle un jadeo corto.—Me burlo porque te veo apretar la mandíbula cada vez que miras la cuna, Gabriel —confesó ella en un susurro, pasándome los dedos por la nuca con una ternura traidora—. El gran magnate de Roma tiene miedo.—Tengo pánico de que algo te pase a ti o al niño —admití en un murmullo rasposo y brutalmente honesto,

  • COMPRANDO A UNA REBELDE   A LA LUZ DE LAS VELAS

    NATALYEl sonido de los tres Mercedes negros avanzando por la calzada de gravilla de la villa anunció la llegada que llevaba días esquivando.Estaba sentada en el diván del porche principal, vestida con una túnica fluida de lino verde esmeralda que apenas lograba disimular la marcada curvatura de mi sexto mes de embarazo. A mi lado, de pie y con la espalda erguida como una muralla de bronce, Gabriel observaba el despliegue con los brazos cruzados y una serenidad peligrosa.La puerta del primer vehículo se abrió y mi padre descendió con la elegancia severa de siempre, apoyándose en su bastón de empuñadura de plata. Sin embargo, lo que me sacó un gesto de sorpresa fue ver bajar del segundo coche a Mathias y Jean-Luc. Mis dos hermanos vestían trajes oscuros impecables, pero traían una postura inusualmente dócil y cargaban en las manos tres cajas envueltas en terciopelo azul y seda de París.—Padre… —saludé poniéndome de pie despacio, pero Gabriel me puso una mano firme en la cintura, obl

  • COMPRANDO A UNA REBELDE   UNA DIOSA

    NATALYEl canal principal de Venecia devolvía el reflejo de miles de luces doradas que iluminaban las fachadas de los palacios renacentistas.El Gran Baile de la Industria Naviera no era solo una fiesta para la aristocracia y los magnates de Europa; era el escenario perfecto donde las dinastías venían a medirse las garras. Tras un mes de retiro absoluto en Liguria, mi regreso a la luz pública al lado de Gabriel tenía que ser una declaración de guerra impecable.Bajé del taxi acuático de caoba apoyándome en la mano pesada de mi esposo. Llevaba un vestido de terciopelo azul noche diseñado a medida, con un escote barco elegante que dejaba al descubierto mis hombros y un corte ceñido que remarcaba con orgullo la hermosa curvatura de mi quinto mes de embarazo. Un collar de diamantes negros y zafiros de la colección privada Valtieri me ceñía el cuello.Gabriel estaba imponente. El esmoquin negro entallado, la camisa blanca impoluta y esa mirada de depredador frío hacían que la multitud de f

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status