Masuk—¡El paciente está sufriendo una hemorragia grave! ¡Necesitamos sangre del grupo B negativo de inmediato, o podría ocurrir una desgracia!La declaración tajante del cirujano, que acababa de salir del quirófano, llegó como un golpe a los oídos de todos los que aguardaban frente a las puertas dobles.Xena se sobresaltó y se cubrió la boca con ambas manos manchadas de sangre seca. Abrió los ojos de par en par mientras miraba al médico.—¡Doctor, haga lo que sea necesario! ¡No importa cuánto cueste!—¡No tenemos existencias de sangre del grupo B negativo en el banco de sangre de este hospital, señora! ¡Y no hay tiempo para esperar un envío del centro de distribución porque la presión arterial del paciente sigue cayendo drásticamente! —respondió el cirujano con tono alarmado, preparándose para regresar al quirófano.—¡Tomen mi sangre!La voz grave de Xander interrumpió el pánico que reinaba en el pasillo. Sin vacilar ni un segundo, avanzó hasta colocarse frente al cirujano.El médico lo mi
—¡Xena!El potente grito de Xander desgarró el estruendo de los disparos cuando llegó a la sala principal junto con Mark. Su mirada se fijó de inmediato en la escena que tenía ante él: Declen yacía cubierto de sangre en el regazo de Xena, mientras Darren aún sostenía su arma con una sonrisa maliciosa.Una furia descomunal estalló en el pecho de Xander. Sin vacilar ni un solo segundo, levantó su rifle automático.¡Bang! ¡Bang!Xander disparó dos veces consecutivas. La primera bala alcanzó el hombro derecho de Darren, mientras que la segunda le atravesó la rodilla izquierda.—¡Aaah! —gritó Darren histéricamente cuando el arma se le escapó de la mano y su cuerpo se desplomó violentamente contra el suelo.Tres sicarios que acababan de aparecer detrás de las cortinas de la terraza intentaron levantar sus armas para contraatacar, pero Mark y Xander fueron más rápidos.¡Tac! ¡Tac! ¡Tac! ¡Tac!Una ráfaga de disparos con silenciador resonó por toda la sala. Los tres intrusos cayeron al suelo a
—¡Da un paso más, Darren, y juro que esta bala te atravesará el pecho!La voz de Xena resonó con fuerza entre los cristales destrozados de la biblioteca principal. La mano con la que sostenía la pistola temblaba ligeramente, pero el cañón de su arma no se desviaba ni un milímetro del centro del pecho de Darren Vance.Darren no mostró el menor temor. Por el contrario, dio un paso adelante con toda tranquilidad, ignorando la amenaza mortal que tenía frente a él. La sonrisa fría en sus labios se ensanchó aún más.—Aprieta el gatillo si de verdad eres capaz, Xena —la desafió Darren con una voz grave y profundamente intimidante—. Pero ambos sabemos que no naciste para ser una asesina.—¡No me halagues ni finjas que me conoces! —gritó Xena, con los ojos enrojecidos mientras contenía la oleada de emociones que le abrasaba el pecho—. ¡¿Cuántos años, Darren?! ¡¿Cuántos años sonreíste en la mesa de mi casa, fingiendo ser el hermano mayor que me protegía, mientras planeabas la destrucción de mi
—No me sueltes la mano, Xena —susurró Xander junto al oído de Xena, con una voz muy baja, pero sumamente firme.Xena se aferró con ambas manos a la camisa de Xander, conteniendo la respiración en la garganta. Sus ojos intentaron penetrar la oscuridad de la noche, pero apenas podía distinguir algo más que la silueta borrosa de Xander, quien permanecía erguido y la protegía con su cuerpo.Unos pasos casi imperceptibles se acercaron desde el pasillo lateral. Un hombre de complexión robusta, equipado con gafas de visión nocturna, avanzaba lentamente con un rifle automático levantado y listo para disparar.Xander no perdió tiempo. Confiando en su perfecto conocimiento de la distribución de su mansión privada, tiró de Xena y la colocó un poco más detrás de una columna de concreto. En cuestión de segundos, Xander salió de un salto de las sombras.¡Bam!Xander sujetó la muñeca del intruso con un movimiento veloz y le propinó un codazo directo en la mandíbula. Las gafas de visión nocturna sali
—¡Abran la puerta ahora mismo o nos veremos obligados a tomar medidas por la fuerza!La advertencia de las autoridades, amplificada por un altavoz, resonó con fuerza y rompió la tranquilidad de la exclusiva zona residencial situada frente a la mansión privada de Xander. Una docena de patrullas policiales, con las luces rojas y azules de sus sirenas deslumbrando, bloqueaban la calle principal. Decenas de periodistas, con cámaras y micrófonos en alto, se agolpaban detrás de las barricadas policiales, creando una multitud ensordecedora.Dentro de la camioneta SUV blindada, detenida justo frente a las rejas de hierro, Xena apretó los puños sobre su regazo. Con el rostro pálido, contempló los destellos de las cámaras y a los decenas de agentes uniformados que rodeaban el vehículo.—Señora Xena, permanezca dentro del vehículo —ordenó Mark desde el asiento delantero mientras revisaba el arma que llevaba oculta bajo la chaqueta—. No salga hasta que llegue el señor Xander.—¡Mark, están fuerte
—¡Mentira! ¡Todo eso es una gran mentira!El grito de Xena rompió el silencio opresivo que se había apoderado del despacho de David. Su cuerpo quedó rígido mientras sus ojos permanecían fijos en la pantalla del televisor, donde aparecía el rostro de Darren sobre un podio. Su respiración se aceleró, y la mano que Xander sostenía entre las suyas tembló violentamente.En la pantalla, la voz de Darren volvió a resonar con fuerza, cortando el aire.—Los documentos para transferir las acciones de Romanov Group a Vance Corporation fueron firmados por el difunto Fransisko Romanov antes de su muerte. La apropiación ilegal llevada a cabo por Xena Romanov y Xander Blackthorn constituye un acto ilícito.Xena negó enérgicamente con la cabeza. Luego se volvió hacia Xander, con los ojos anegados en lágrimas y una expresión de profundo pánico.—¡Xander, por Dios, jamás vendí ningún secreto! ¡Nunca transferí las acciones de mi padre a Henry ni a Darren! ¡Esos documentos son falsos! —exclamó Xena, elev







