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¿Un Sugar Daddy?

Author: Anne Zamora
last update Petsa ng paglalathala: 2022-07-28 13:33:23

Érika y Camel

Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.

Lo  que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.

No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.

—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.

—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.

—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.

—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pero que no se te olvide que fuiste tú Érika Camel, y no otra… la que me envió al otro lado del país a un evento en el cual yo no sabía que estaría mi actual esposo.

—Y eficiente que saliste… que ni a la convención fuiste— la acusé entre risas— un poco más y regresas embarazada de Las Vegas.

—Deberías estar haciendo una despedida de solteras bien perrona, y no pensando en pasar tu última noche d e soltera con el hombre con pasarás el resto de las noches de tu vida.

—Vaya despedida de soltera que tendríamos— medite en voz alta—una embarazada y una recién casada… Nos moriríamos de aburrimiento.

—Está bien… tú ganas— respondió por fin alzando las manos al cielo en señal de rendición. —¡Te llevaré con Derek!.

—¡Esa es mi chica!—dije aplaudiendo como foca en acuario. —Me cambió y nos vamos.

Fui a mi vestidor y localicé  un vestido cómodo. Mi vientre cada vez era más redondo y la ropa casi toda me quedaba apretada. Ya estaba siendo hora de dejar mi vestuario habitual a un lado y decidirme por modélitos más holgados que le hicieran justicia a mi pancita.

Tomé uno de los pocos juegos de ropa interior que aún me quedaban sexys y cómodos y me los coloque. Me mire en el espejo… y si… me veía irresistible con esa pancita entrando en el tercer trimestre. Ahira solo faltaba que Derek pensara lo mismo.

Me puse el vertido y en un neceser guardé algunas cosas indispensables. Tenía varias cosas en la casa d elos Mayer… pero mis píldoras de vitaminas, ácido fólico y hierro sí que tenía que llevarlas conmigo a cualquier parte. Me negaba a tener una hija o un hijo  como Rocci Drake; ais que era indispensable no saltarme una sola de mis pastillas. Un psiquiatra experto había revisado a Rocci en la cárcel, y no resultó tener nada, ninguna patología que justificara su comportamiento atroz… solo el capricho a salirse con la suya fue lo que la llevó a a terminar con la vida de una mujer que no tenía velas en este asunto,y herir de gravedad a mi hermana.

Me obligo a dejar de pensar en  esa asesina, y me apuro en terminar de arreglarme. Derek me informó que no saldría de casa, y que tampoco haría nada de despedida de su soltería… pero andaba ese loco de Maximiliano cerca… y podía arrastrarlo consigo.

Dominico estaba fuera de circulación y ya no era una preocupación, pues como hombre casado estaba totalmente reivindicado.

Ya lista, salgo de mi habiatacion y bajo junto a Julie hablando de el vestido de la dama de honor y ambas quedamos impactadas al ver Alejandro Camel entrar por la puerta con una señorita, que ni Julie ni yo estamos seguras de que haya alcanzado la mayoría de edad.

—¡Papá !que bueno que estes de vuelta— expresó con verdadera alegría, pues él estaba obligado a llegar para mi boda si o si.

Julie también lo saluda y ambas terminamos de bajar  las escaleras para abrazarlo y besarle las mejillas.

Julie me susurra algo y le niego con la cabeza.

—¿!Sabias que traería a la culicagada¡?—indaga mi hermana apretando los dientes.

—¡Claro está  que no!—respondo de la misma manera—Tú solo sonrie y saluda… sonríe y saluda…«como pingüino de Madagascar».

Julie asiente y ambas nos despedimos.

—Papá ya íbamos de salida— se despide Julie y yo hago lo mismo.

—¡La casa es de ustedes!—musito yo sin saber que más decir— literalmente —agregue. Haciendo que papá se llevara la mano a la cara en gesto de desespero.

—Chicas no las presente—nos llamó cuando íbamos a mitad de camino hacia el coche de Jul—Ella es Mila…— pronunció para luego dudar por un segundo; hasta que rodeó la cintura de  la chiquilla con su brazo y por fin expresar— ella es Mila… mi novia.

Yo levante las cejas… al parecer la cosa sí que iba en serio cuando había traído a esa muchacha que evidentemente era mucho menor que nosotras a casa.

—Mila, ellas son mis hijas— le hablo a la pequeña castaña que nos dio una sonrisa que pareció sincera.

Julie y yo la saludamos… Justo como si fuéramos pingüinos de Madagascar… hablamos par de incoherencias y buscamos la forma de meternos en el coche y salir de allí a toda prisa.

Julie piso el acelerador y salimos de la propiedad a toda máquina.

—Después de todo estoy feliz por él…— musité mientras que Julie conducía—  tú y yo estamos por marcharnos de casa, y él se quedará solo. Papá merece ser feliz porque ese bendito hombre nos dedicó su vida entera.

—Pero me da miedo que lo estafen Érika—protestó  Julie sin apartar la vista del camino. —Pueden hacerle daño— me recordó.

—Podrían hacerle daño si… pero no olvides que estamos hablando de Alejandro Camel… ese señor no tiene un pelo de idiota, y por joven y bonita que sea ella él no va a perder la sensatez. Solo dejémoslo ser feliz.

Julie negó con la cabeza y apretó el volante hasta que sus nudillos se pusieron blancos.

—Después no te quejes si esa chiquilla recibe una páliza por hacerle  daño a papá— me advirtió contrariada.

—Si hay que darle una paliza a esa mujer…pues ahí estaré yo de primera. ¡Eso no lo dudes!

Llegamos a la mansión de los Layer y ambas descendimos del coche. Julie seguía un poco enojada con la presencia de esa mujer en la casa, pero ya se le pasaría. Ni tenía otra alternativa que darle tiempo al ejemplo. A fin de cuentas Alejandro Camel a pesar de sus años se le veía demasiado bien, papá en sus tiempos mozos debió haber sido algo así como un galán de telenovelas, y aún se conservaba muy bien

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