Mag-log inÉrika Camel
Mientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .
—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.
—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.
—No fue el anillo Ericka. El anillo lo conseguimos después— explicó como si fuera lo más lógico del mundo. —Fue todo lo demás.
—¿Tenía la poll@ de Dominico dentro de ti cuando te lo pidió?—la interrogué alzando una ceja y ladeando la cabeza en espera de su respuesta. Ella vuelve a negar y se muerde los labios .
—¡No!¡Tampoco!— negó con vehemencia y se quedó pensativa—No todavía, no habíamos pasado los juegos previos aún.
—¡Dios Jul! ¿Qué dirá papá cuando lo sepa?— pegunte confundida.
—Ya lo sabe—espetó ella con tranquilidad. —Lo llame hace un rato y le conté.
—¿Y?— inqueri algo dolida por haber sido la última en enterarme de la boda de mi única hermana, y con nada más y nada menos que con mi cuñado.
—La verdad se lo tomo bastante bien—musitó ella con tranquilidad.
—¿Entonces se irán a vivir juntos? — pregunté a la expectativa de los detalles de sus nuevos planes. —Ya toca, ¿no?
—Si, tras tu boda me iré a la mansión Mayer con Dominico. Con eso de que tú y Derek compraron casa para ustedes, pues la mansión de los alemanes quedará vacía y no nos resultó lógico ni a Dominico ni a mi comprar una casa nueva cuando esa estará ahí disponible.
—Es una casa muy linda— le informe con una sonrisa. —Sé que Dominico te hará muy feliz alli.
—Si Erick… y es muy cerca de aquí— expresó con una carga de emociones en la voz.
—Solo quiero que seas feliz Julie, si esa vida alocada y apresurada te hizo feliz por mi está bien. Si realmente la disfrutaste por mi está bien, pero si no fue así y Dominico te convenció…. Te juro que lo haré castrar— ella negó con la cabeza y con una sonrisa sincera se acercó para abrazarme la pancita de unos cuantos meses de embarazo.
—Al principio dude Érika. No voy a mentirte… sobre todo cuando apareció el tipo vestido del Rey del Rock and Rolls…pero todo terminó mejor de lo que creí. ¡Fue magico!
—Sobre todo por la parte del anillo— dije con sarcasmo a punto de partirme de risas.
—Sabes que no soy como tú Érika. A mi no me ilusiona el vestido, los invitados o la gran boda. Ahora qué pasó, se que no pude escoger una mejor manera d e hacer las cosas. Si Dominico me daba tiempo para pensarlo y asustarme planeando una boda por meses, sabes que sería muy probable que lo dejara plantado en plena iglesia.
—Eso también…—murmure haciendo una mueca. — Me alegra entonces que ya seas una mujer legalmente casada…
—Y con un matrimonio pre y post consumado—acotó ella y me tuve que volver a reír.
—Esos m@lditos alemanes son los únicos capaces de hacer que una mujer medianamente sensata se case usando esta burla de anillo de bodas— manifesté en tono de burla.
—¡Así es!—admitió Julie —Y lo únicos capaces de hacer que una mujer con fama de fría y centrada como la famosa empresaria Érika Camel se infiltrara en la empresa de su enemigo… para llevarse ese gato al agua.
Ambas reímos a carcajadas y nos abrazamos. Nuestro tiempo viviendo judo tas estaba por terminar lo que significaba que tendríamos que adaptarnos a estar más tiempo separadas.
Desde niñas siempre habíamos sido las cómplices perfectas, compinches y compañeras de vida… pero ahora las cosas cambiarían entre nosotros, y no porque nuestra relación se debilitará, sino porque habían aparecido nuevos cómplices con compartír la vida.
Julie se puso de pie dispuesta a marcharse y de pronto se volteó a mi. Me miró como si me quisiera decir algo, y luego hizo un gesto de arrepentirse.
—Dilo de una buena vez— espeté con una ceja levantada y los brazos cruzados sobre mi pecho.
—Es algo que me contó Dominico… pero me parece que tú tienes que saberlo—musito calmada.
—Suéltalo ya— exigí y no es bueno negarle nada a una mujer embarazada.
—Se trata de la Herencia de los Mayer…
—¿La de Alemania?— pregunté con sospechas. Desde que había oído la conversación telefónica de Derek en su despacho, esa historia había quedado dando vueltas en mi cabeza.
—Si— musito Julie suavemente. —Es peor de lo que creemos.
—¡Cuenta de una buena vez Jul! — pedí comenzando a exasperarme.
—Su madre practicamnete los desheredó…
—Si algo de eso escuché— pronuncie sin ver la gravedad del asunto. Me quedaba más que claro que Derek había salido adelante sin ayuda de ese dinero y lo seguiría haciendo. Con mi ayuda pensaba que su compañía se optimizará y rindiera mucho más, porque a pesar de todo, él no tenía un mal equipo de trabajo.
—Pero lo que de seguro no escuchaste querida hermanita fue que la put@ vieja alemana dejó una m*****a cláusula de condicionalidad en un testamento.
—¿¡Cláusula de condicionalidad!? ¿!Como así que cláusula de condiciónalidad con sus propios hijos!?
—Así es hermanita…por madres como esas es que prefiero ser huérfana— musitó Julie — Pues resulta, que si ellos se casaban en menos de un año de su muerte cobrarían la herencia, sino pues todo pasaría a un tío de los chicos.
—¿Esa mujer estaba en sus cinco sentidos cuando escribió ese testamento?— pregunté asombrada .
—Al parecer si… y esa decisión según tengo entendido lastimó demasiado a Dominico que tenía una estrecha relación con dicha señora, pero a Derek lo lleno de rencor hacia su madre.
—No es para menos, Jul. No debe ser sencillo enterarse de algo así. ¿Pero por qué Derek no me lo dijo?
—De seguro por no presionarte. Estás embarazada y mereces hacer las cosas a tu propio tiempo. Ya viste que el mismo se tomó su tiempo en pedirte matrimonio. A pesar de que tu futuro marido hizo de todo lo posible por impugnar ese ridiculo testamento por no estar de acuerdo, no piensa presionar a la mujer que ama por las locuras de una mujer que ya no esta.
—En eso tienes razón—espeté con decisión y amando más a Derek que antes por no caer en la tentación de coaccionarme—¡Mi boda no tiene que estar condicionada por un contrato, no puede estar condicionada por un contrato!.
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







