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CEO Cazado.

Author: Anne Zamora
last update Petsa ng paglalathala: 2022-07-28 23:13:19

Érika Canel

Entré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también  negra.  En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.

Julie se acercó  a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada  y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.

—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables  se  hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».

—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.

Julie se partió de risa y yo tuve que disimular. No están a bien que me riera de mi futuro esposo la noche antes de nuestra boda, pero los chistes de Dominico Mayer eran irresistibles.

Subo las escaleras, ya sabía el lugar exacto donde se encontraba la habitación de Derek. Ya había dormido en esa habiatacion varias veces.

Cruce el corredor del segundo piso , y al llegar a la puerta indicada la encontré entreabierta.

Dude entre entrar sin tocar o no… pero después de pensarlo un segundo me decidí por entrar. Si Derek ya estaba profundamente dormido solo me conformaría a acostarme a su lado y acurrucarme con él hasta que el día de mañana llegara.

Al entrar quede boquiabierta, porque acostado en su cama si… pero desnudo y con una carpa sobre sus caderas, hechas con la fina  sabana que solo cubría su cuerpo, allí estaba mi Alemán con los brazos cruzados tras su cabeza, en clara señal de confianza en sí mismo.

—¿Esperabas a alguien Camaleón? — pregunté cerrando la puerta a mis espaldas.

—¿No es obvio?— contestó él con otra pregunta.

—¡Ah!, ¿si?¿ A quien esperas?

—Al amor de mi vida, —respondió mordiéndose los labios.— A un Tsunami que pone mi mundo de cabezas.

—¿Si? ¿y como sabías que vendría? — pregunté aun dudando que me estuviera esperando.

—El amor se siente Érika, claro que sabía que estabas aquí…

—¿Y…?— inqueri buscando una explicación más creíble.

—Y venía saliendo del baño cuando escuché el auto de Julie entrando en el patio. Me asomé en la ventana, y te vi bajarte.

—Entonces por qué no bajaste…

 —Por qué tal  y como te ya dije…. Venía saliendo del baño, mojado, desnudo… tú llegarías aquí arriba  antes de que yo fuera por ti decentemente vestido. Además me tomó algo de tiempo prepararte esta sorpresa de despedida de soltera— musitó con una sonrisa ladeada y quitó la sábana de encima de su cuerpo dejando a la vista a la VADE ( verg@ alemana deliciosa y enorme); esa bendita poll@ era parte de su atractivo y una de las causas de que yo hubiera perdido la cabeza por él, esa cosa hacía magia sin tener que pronunciar las palabras mágicas Bibbidi-Bobbidi-Boo.

Dejé caer la pequeña bolsa que llevaba conmigo y me subí al la cama, hasta quedar a horcajadas sobre mi futuro esposo.

Acaricié con mis uñas sus fuertes pectorales, hechizada con la hermosura de su piel bronceada. Derek acarició y apretó mis muslos, y tomó mis manos para besarlas.

—Te ves hermosa con mi bebé de dentro. Esa pancita te hace ver despampanante, aún más despampanante de lo que ya eres.

—Exageras Señor Mayer— respondí sintiendo sus expertas caricias sobre la piel de mi abdomen por debajo del vestido.

—¿Y como me pones tan duro si crees que estoy exagerando?—Inquirio rozando mi sexo por encima de mi ropa interior de satén claro.

Las cosas se prendieron entre nosotros rápidamente y en menos que nada lo estaba cabalgando con pericia, y los dos disfrutábamos de la que sería nuestra última noche como solteros.

Cuando el orgasmo estalló entre nosotros Derek gruñó sacándome una sonrisa; estaba cansada, agotada y sudorosa, pero aún así sonreí cayendo tendida a su lado. Que otra cosa podía hacer si amaba cada expresión de ese hombre. Estaba enamorada de él hasta lo más profundo de mi alma, y eso no pretendía tratar de cambiarlo ni en esta vida ni en la otra.

Tomamos una ducha en la que fue Derek quien cuidó de mi. Arrodillado frente a mi lavo mi cuerpo, haciendo especial énfasis en mi sexo y luego se puso de pie para venerarme como una diosa, lavó mi piel con sumo cuidado acariciando mi vientre abultado en el proceso, y después me ayudo a secarme con tanta ternura que me derritió.

Otra vez de vuelta a la cama se acostó a mi lado y acurrucando  mi cuerpo por la espalda  me besó el cuello, el rostro, y la cabeza. Me en

—¡Mía!¡Mi mujer! ¡Mi Tsunami!

—¿Por qué no me dijiste que necesitabas casarte antes de un año? Pudimos haber apurado la boda.

—No quería presionarte Érika— pronunció tensándose, y esa era exactamente la respuesta que Julie había anticipado.—No quería pensaras que nos casamos por las razones equivocadas. Me caso contigo porque te amo… y porque no me imagino una vida ya sin ti. No tiene nada que ver con una herencia, o con una lucha de poder contra mi tío.

—Derek…pero pudiste habérmelo dicho— dije con cuidado. —Al final las otras motivaciones en este matrimonio nunca serán las equivocadas, porque estoy convencida que me amas.

—No importa—siseó Derek— el viejo Dimitri Aubrey se quedará con los colmillos afilados sin poder hechar guante a la fortuna de mi padre. Lo que nunca creí es que Dominoco se casara….y nos sorprendió a todos con esa boda en Las Vegas. Así que mi tío perdió su control, ya no es albacea de nada. Me caso porque te amo, y no por una fortuna al otro lado del mundo. Todo lo que verdaderamente quiero en el mundo está en esta cama— me repitió besándome el pelo.

Ni siquiera recuerdo en qué instante me quede dormida por lo relajada que estaba, solo se que desperté sola, y con Julie gritando como sargento. Había dormido buena parte de la mañana y ya estaba llegando tarde, la maquillista y peinadora ya estaba en la casa  de los Camel, así que iba contra Reloj.

—¿Y Derek?— gruñi al ver el otro lado de la cama vacío.

—Dominico lo saco de  aquí a rastras hace cuestión  para que no se vieran el día de su boda. Ya sabes … la tradición.

—Tú y Dominico Mayer son par de hipócritas— los acusé restregándome los ojos.

{***}

El día de mi boda con el hombre que amo por fin llegó. Junto a Julie me arreglan  y me maquillan, y la famosa organizadora de eventos que contratamos está en la iglesia ultimando los últimos detalles.

Extrañamente no estoy nerviosa, estoy tranquila, no tengo  ningún tipo de dudas o miedo, y caminaré al altar convencida de que el hombre sexy y hemoso  que me esperará allí, es él con el que quiero pasar el resto de mi vida. El padre del bebé que llevo en el vientre y de todos los que están por llegar.

Estoy convencida de que Derek Mayer nunca me sería infiel, o nunca intentaría nada en mi contra.

Es por eso que confiada lo tomo como esposo, segura que él me defenderá de todo y de todos.

La hora pactada al fin llega, y con ojos llorosos salgo a la iglesia en compañía de mi padre. Julie ya se adelantó junto a Dominico, porque ellos serían los padrinos de la boda religiosa y los testigos de la boda legal.

Con un vestido ajustado sobre la cintura abriéndose en una falda ancha que disimula mi avanzado embarazo me siento como una princesa. Me ayudan a arreglarme el velo, y segura de lo  que haré entro a la iglesia atestada de invitados.

Papá tiene los ojos acuosos y camina también emocionado. Mientras Julie con su vestido color crema, me espera a un lado del altar.

En el centro y junto a su hermano menor allí está él, mi Alemán vergón, el amor de mi vida. Por el que cambie todo lo que soy… el que me llevo a hacer la estrategia más complicadas de todas, la de enamorarlo. Por él me invente el Vergaplan más loco de todos… y lo haría mil veces más solo con verlo otra vez, como lo estoy viendo ahora… cazado, domesticado  y sometido bajo mi hechizo.

Porque si este no es el mejor día de mi vida, sin duda lo recordaré como uno de los mejores.

Hoy por fin puedo decir que lo cacé, que es totalmente mío; aunque hay que tener en cuenta  no fue nada sencillo cazar a un CEO ya me puedo declarar vencedora del juego más peligroso de todos, «El juego del amor».

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