Mag-log inEPÍLOGO
(Cinco Años Después)
Fráncfort, Alemania.
Érika Camel
El frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.
Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.
Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.
Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión, aunque no importara el apellido que ella usara siempre sería un pilar angular de nuestra familia.
Así era, Julie y Dominico pensando que tenían un hijo, se habían topado con la sorpresa de que pronto serían cuatro Zen su familia. Los gemelos nacieron consolidando una relación que de por sí ya era fuerte.
Mi pequeña niña Angelica de cuatro años y medios y el bebé Erick de dos añitos se habían quedado muy a gusto con sus primos en Múnich en la mansión familiar, para que el súper papá Derek Mayer y yo nos diéramos esta pequeña escapada romántica.
Los años habían pasado, y lo cierto era que en ocasiones no tenía tiempo ni para rascarme la barbilla, pero la pasión entre mi Sementel Alemán y yo, estaba en llamas como si fuera la primera vez.
Derek cruzó la calle y llegó a mi altura besándome la comisura de los labios y dando en ellos un suave mordisco en mi labio inferior.
—¿Lista Tsunami?— preguntó antes de plantar su mano en mi espalda baja y conducirme al lobby del hotel en el que había empezado todo.
—¡Lista mi CEO!— cnteste con una sonrisa dulce en mis labios.
Una llamada vibrando en mi celular rompió un poco el momento, y tome la llamada de inmediato al ver que se trataba de mi padre.
—¡Es hoy! ¡Es hoy!— gritó del otro lado de la línea y ya sabía de que se trataba.
—¡Es hoy! — repetí para que Derek también supiera de que hablaba.
—¿El día de nuestro aniversario?— preguntó mi esposo con rostro divertido.—Ya creo que ese hermano tuyo va a ser de todo… menos oportuno— sentenció y de verdad así era.
Alejandro Camel sería padre otra vez, pero esta vez se rompería la tradición y sería un niño.
Todos estábamos muy emocionados con la llegada de un nuevo miembro de la familia. Mila había tesultado ser de todo menos una estafadora, y ya estábamos convencidas de que amaba sinceramente a mi padre.
—Muchos besos para Mila, papá— le respondí a mi padre al otro lado de la línea— En tres dias estaremos allí para conocer a mi nuevo hermano.
Me despedí de mi padre y Derek y yo entramos al hotel. De ninguna forma me perdería mi próxima luna de miel, aunque para ser honesta, mi matrimonio era una eterna y constante una luna de miel.
(Catorce años Después)
Manhattan, New York.
Derek Mayer
Estoy un poco preocupado y Érika aún no llega, lo que me resulta un poco extraño. Supuestamente solo iría por Angelica a la universidad y estaría de vuelta en media hora.
Si su madre era un Tsunami… pues Angelica Mayer es todo un terremoto con todo y la onda de cizaña. Siempre estaba metida en algún lío, o tenía una loca idea en la cabeza que lograba dejarnos sin habla a su madre y a mi. A sus diecinueve años recién cumplidos estaba cada vez más rebelde y más difícil de diciplinar, y a mi como padre al fin me costaba tener mano dura con ella. ¿Y cómo?… si esa malcriada y su hermano eran la luz de mi vida, junto a Érika de la cual seguía tan enamorado como el primer día.
Erik Mayer se parecía más a mi, y por ende era más tranquilo, y aplicado, pero su hermana mayor sin duda era una mezcla explosiva de los genes más rebeldes de sus progenitores.
Miró otra vez mi reloj y de nuevo fijo la mirada en la puerta como si pudiera invocar a Érika para que acabe de entrar por esa puerta. Se suponía que teníamos una videoconferencia demasiado importante con Múnich y ella no aparecía.
Hacia años que Érika y yo habíamos funcionado nuestras empresas, y desde que habíamos recuperado nuestra herencia familiar en Alemania, Dominico y Julie se habían trasladado allá, mientras que mi esposa y yo liderábamos New York.
Hoy teníamos una video conferencia, Dominico, un nuevo proveedor de microchips ya ensamblados y la diversión tecnológica liderada por mi esposa, si es que llegaba a tiempo.
Dominico fue el primero en establecer comunicación y me saludó feliz. Julie tampoco estaría presente pues se encontraba en casa cuidando al nuevo integrante de la familia, su licencia de maternidad duraría otro mes más después de haber dado a luz a su tercer hijo.
—¡Hey Bro!¿Dónde está la jefa? — preguntó Dominico con su habitual buen humor al no ver a Érika por ninguna parte.
–Érika salió a recoger a Angelica y aún no regresa. ¡No se que ocurre!
—¿!No sabes qué ocurre!?— preguntó mi hermano con sarcasmo— Pues tratándose de tu hija…y conociéndole… vaticino desastre.
En ese momento tal como si Dominico las hubiera invocado, entraron madre e hija en medio de una acalorada discusión.
—¡No me lo repitas más mamá!, ¡ya te oí!, ¡por dios!—siseó Angelica a su madre con un tono que jamás había usado con nosotros sus padres.
—¡Ahí tienes tú desastre!— acotó Dominico del otro lado de la línea aplaudiendo como foca y gozándoselo de lo lindo. Agradecí al cielo que el proveedor aún no se hubiera unido a la videoconferencia .
—¿Qué ocurre?—pregunté dirigiéndome a mi mujer.
—Pues tu hija—respondió Érika también muy furiosa. —Se le a metido en la cabeza algo… y es más fácil arrancarle la cabeza que la idea.
—¿A quien me recuerda?— metió su cuchareta Dominico del otro lado de la pantalla fingiendo demencia.
—¿Qué se te ocurrió esta vez Angelica?— pregunté directamente a mi hija.
—¡Estoy enamorada papá!— me informa Angelica sin siquiera dudarlo.
—Pero dile… dile Angelica cuéntale toda la verdad a tu padre— la instó su madre parándose detrás de mi para saludar a su cuñado.
—¡Esto se pone bueno!— agregó Dominico sacándome de mis casillas. —¡Hazte a un lado Bro! que no veo a mi sobrina y quiero enterarme del chisme en primera plana.
Angelica no dice nada y es Érika la que la tira al agua.
—Tu hija dice estar enamorada de él único hombre que no puede tener… del que la odia por sencillamente por ser ella quien es… pero aún así se empeña en ese imposible.
—¡Igualita a su madre!— espeto Dominico otra vez interrumpiendo. Le lance una mirada furibunda a mi hermano, antes de que Angelica volviera a abrir la boca .
—Ese hombre cae porque cae… solo necesito un buen plan— murmuro ganándose que si madre la mirara mal, y que mi hermano se muriera de la risa.
—¡Julie tiene que saber esto!— expresó mi hermano con solemnidad— ¡Se repetirá la historia. Las Camel llevan la cacería en la sangre…. ¡Y ahí vamos otra vez!
FIN
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







