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Capítulo 4

Auteur: Mangonel
Jimena me agarró la base con una mano, abrió la boca y se metió la punta.

Su lengua no paraba de darle vueltas.

Era demasiado buena en eso, la succión se sentía genial.

No pude evitar jadear, y le pregunté con curiosidad:

—Jimena, ¿cómo es que eres tan buena en esto? ¿Con quién aprendiste?

Jimena lo sacó despacio de su boca y me lanzó una mirada traviesa.

—Cuando estoy aburrida en mi casa me gusta ver porno. Todo lo aprendí de las películas.

Dicho eso, volvió a metérselo a la boca.

Su deseo iba
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    Jimena me agarró la base con una mano, abrió la boca y se metió la punta.Su lengua no paraba de darle vueltas.Era demasiado buena en eso, la succión se sentía genial.No pude evitar jadear, y le pregunté con curiosidad:—Jimena, ¿cómo es que eres tan buena en esto? ¿Con quién aprendiste?Jimena lo sacó despacio de su boca y me lanzó una mirada traviesa.—Cuando estoy aburrida en mi casa me gusta ver porno. Todo lo aprendí de las películas.Dicho eso, volvió a metérselo a la boca.Su deseo iba en aumento, y pronto el cuerpo le ardía y se le aflojaba.Entonces se quitó el camisón.Debajo del camisón, efectivamente, no traía nada.Al ver ese cuerpo perfecto, la bestia que traía dentro despertó.La tumbé sobre la cama y me puse encima de ella.Me entregué con avidez a saborear cada rincón de su cuerpo.—Hueles increíble, Jime.Jimena, con la cara roja, cerró los ojos a medias y se pasó la lengua por los labios.—Papi, ya hazme tuya.Abrió las piernas y dejó al descubierto su intimidad.L

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