Masuk—Papacito, ¿no tienes algo largo y duro por ahí? ¿Me lo prestas un ratito...? En pleno paseo de primavera con mi hija, su mejor amiga se me acercó de pronto, con las mejillas encendidas, a pedirme esa clase de cosa. Estaba sentada en el pasto frente a mí, y abrió las piernas de par en par. —Hay bichos en el pasto y se me metieron por la falda, qué picazón... Papacito, ¿no tienes un palito por ahí? Ráscame poquito, por favor. Al ver ese cuerpo voluminoso y tentador, esos muslos blancos como nieve, se me encendió la sangre. Aproveché que mi hija no estaba viendo y me bajé los pantalones. —¿De qué te va a servir un palito? Aquí te va algo mejor.
Lihat lebih banyakMi voz se quebraba en sollozos y las lágrimas ardientes me caían sobre el dorso de su mano.—No tengas miedo, te llevo a casa.Lucía me miró y al fin se derrumbó: se lanzó a mis brazos y rompió a llorar a gritos. Todo el miedo y la angustia que había contenido se le escaparon con el llanto. Poco después llegó Mariana, sin aliento. Se quedó a unos pasos, mirándonos.—Lucía… perdóname… —susurró.Lucía levantó la cabeza desde mi pecho y, entre las lágrimas, miró a Mariana. Esa mirada era complicada: ira, decepción y, sobre todo, algo apagado por dentro.—Mariana, vete —dijo Lucía bajito, aunque con un tono definitivo—. Ya no somos amigas.Mariana se tambaleó y se le saltaron las lágrimas. Quiso decir algo, pero al final no le salió nada; solo nos miró largamente, dio media vuelta y, tambaleándose, se perdió en la oscuridad de la noche.Yo la vi alejarse de espaldas y por dentro no sentí nada. Solo me importaba que mi hija estuviera a salvo. Con mucho cuidado ayudé a Lucía a levantarse y l
Mariana y yo estábamos medio desnudos, y mi hija lo vio todo con claridad. Tenía la cara fría como el hielo y los ojos sin una gota de color. Con la boca entreabierta, balbuceó:—Papá, ¿qué le estás haciendo a Mari?Mariana se cubrió con la cobija y, nerviosa, dijo:—Lucía, no es lo que crees.Yo también traté de seguirle el juego.—Pero… ¿Por qué entraste de repente? No es lo que piensas.Lucía no aguantó más y gritó.—¡No me mientan! Sentí que algo no estaba bien con ustedes desde la mañana. Cada vez que yo no estaba se andaban acercando demasiado, y hasta me miraban raro a mí. ¿Piensan que soy tonta? ¿Creen que no me daba cuenta? Me hice la dormida a propósito, solo para ver qué me estaban ocultando.Cada palabra la encendía más. Nos apuntó con el dedo y gritó:—¡Mariana! Eras mi mejor amiga, pero nunca imaginé que fueras tan descarada, haciendo esas cosas con mi papá. Papá, en serio no eres el tipo de persona que siempre creí. Mariana es mi mejor amiga, ¡y ni siquiera respetas eso!
Le sostuve esos piecitos tiernos y los puse ahí abajo, disfrutando esa sensación tensa y emocionante.Mientras tanto, mi hija seguía comiendo tan tranquila. Mari me tenía con picazón en todo el cuerpo.Después de cenar, Mari se metió a bañar. Cuando salió, solo llevaba puesta una pijama de mi hija.Mari tenía un cuerpazo, y la pijama de mi hija le quedaba chica. Con la pijama encima, hasta se le marcaban los bultitos. Todavía le caían gotas de agua por el cuerpo, que mojaban la ropa y dejaban a la vista sus carnes. Se veía de lo más sensual.Después de que terminaron de bañarse, yo también me fui al baño a bañarme. Vi que en la palangana sobre la lavadora estaba apilada la ropa de Mari. Era la que se había quitado ese mismo día. No me aguanté y tomé de encima unas pantaletas, me las puse en la punta de la nariz y respiré con fuerza.¡Puf! Ah, este olor era un aroma suave y limpio, mezclado con un toque rico a sudor perfumado.Olía demasiado bien.Le di vuelta a varias prendas más; al f
Cuando estaba a punto de penetrarla, pasaron unas personas paseando por un lado. Estábamos a plena luz del día, ¿qué iba a ser de nosotros si nos descubrían? Me apuré a ponerme los pantalones y le bajé la faldita a Mariana para taparla; apenas así evité que alguien nos viera. Mariana preguntó extrañada:—Papacito, ¿por qué no sigues? Apúrate, no le voy a decir nada a tu hija.No era por mi hija. Me puse el dedo sobre los labios y le hice una seña para que se callara. Después señalé con el mentón hacia adelante, no muy lejos. Venían varias personas caminando hacia nosotros. Mariana, al verlos, se sentó rápido bajo el árbol.En ese momento esos transeúntes pasaron a nuestro lado y nos miraron con unos ojos raros.Pensé: “A esa distancia no podían haber visto lo que estábamos haciendo, ¿por qué me miran así?”Bajé la cabeza y vi que, sentada como estaba, la cara de Mariana le quedaba justo a la altura de lo erguido entre mis piernas. Para colmo, todavía estaba durísimo, y se me marcaba co






Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.