INICIAR SESIÓNGiancarlo:
Ella toma mi mano y me lleva hasta la pista de baile con una sonrisa genuina. —¡Vamos, baila! Es de esperarse que lo hagamos, ¿recuerdas? — me dice demasiado efusiva.
En ese momento ponen una balada, mal momento para una canción romántica. Me pego un poco más a ella, y ella pone su cabeza en mi hombro tímidamente y me susurra otra vez. — Gracias de nuevo — nuevamente, está agradeciéndome por salvarla de ese imbécil. Aunque esto me hace finalmente saber quien es ella y francamente, no puedo creerlo.
—No es nada, disfrutemos lo que queda de la noche… — intento animarla, no quiero que continúe pensando en ese hombre que conozco demasiado bien, es más que obvio que ese mismo infeliz al que tanto aborrezco, es el mismo ex esposo del que hablaban en aquel estacionamiento.
—Tienes toda la razón — ríe nuevamente. Tiene una bonita sonrisa y luce mejor de ánimo, realmente, creo que es una mujer hermosa, sus facciones son preciosas y delicadas, aunque se notan sus ojeras, luce demacrada y ahora entiendo él por qué. Pronto tocan una canción un poco más bailable y más parejas entran a la pista. No podemos separarnos demasiado, está lleno de gente.
Pasamos así tres canciones, hasta que por fin regresamos a nuestra mesa. Necesitamos recuperar el aliento y beber algo, aunque lo único disponible es una sangría. Lo tomamos y noto cómo le sube el alcohol en la sangre a mi compañera, está ligeramente más sonriente que antes. Unas rosadas mejillas aumentan más mi interés en ella, creo que podría volverme adicto a su sonrisa y a sus mejillas sonrosadas. Voy a perder la cabeza por esta hermosa mujer de sensuales curvas, hermoso rostro y encantadora sonrisa.
—¿Qué tanto me ves? — me pregunta al momento de envolver sus manos en mi cuello.
—Quanto sei bella. (Lo bella que eres) —le respondo.
—Qué galante resultaste ser, mi acompañante —me coquetea sin ningún pudor, aunque creo que es porque esta ebria. — Hablas…varios idiomas, puedo ver — me dice pegándose un poco mas a mi logrando excitarme demasiado.
Un mesero pasa cerca de nosotros con unos tragos, ella se suelta un momento y toma dos de ellos con una mirada sugerente. — Toma, mi garganta está muy seca — Acto seguido, se pone a beber aquel cóctel de color anaranjado con ramitas de menta. Me sorprende que se lo beba de golpe, quizás debería detenerla.
—¿Qué esperas? — me cuestiona. — Está muy buena — me dice demasiado sugerente.
Si ella sigue de pie luego de beberlo en seco, yo también puedo. Es mi lógica, hago lo mismo que ella y reconozco el sabor de un Mai Tai bastante fuerte.
—¿Verdad que está bueno? — me dice más desinhibida que antes.
—Sí — logro articular, pretendiendo recuperar la compostura.
En ese momento me doy cuenta de que no soy consciente de cuántos tragos he tomado, ni cuántos ha bebido mi hermosa acompañante. El alcohol afecta a todos en la fiesta, nadie se resiste a la algarabía desatada en ese lugar, menos nosotros.
Con cada minuto que transcurre la distancia entre ambos se reduce, parece como si nos conociéramos de toda la vida, a pesar que es la primera vez que estamos de esta forma. Ella se mueve sensualmente, provocándome. Los saltos, risas y abrazos provocan que me quede tentado de aquellos carnosos labios que me llaman y me piden que los pruebe. Dejo la resistencia de lado y hago lo que me suplican.
La miro fijamente y ella me dedica otra seductora sonrisa, la rodeo con mis brazos y me acerco lentamente. Ella cierra los ojos, presintiendo lo que viene a continuación. A pesar de que lo ansía, siento su sorpresa. Gracias al alcohol, sin embargo, se relaja y me corresponde. Sus labios son suaves y generosos, deliciosos. Trato de ser gentil al principio, pero es tan dulce que pierdo el control en cosa de segundos y aumento la pasión del beso. Ella continúa abrazándome, sus manos se enlazan en mi cuello y su cuerpo se pega más al mío. Pero todo lo bueno termina, y deshago el contacto en un huracán de lucidez.
—Disculpa, creo que me deje llevar…. —recupero algo la conciencia y me disculpo. Mi lado racional me grita que no continué con esto, que es una locura y que me estoy aprovechando de ella por estar ebria.
—No lo hagas. Eres bueno y dulce, me gustó —me dice mostrándome una de esas sonrisas que tanto me gustan.
La beso de nuevo, esta mujer quiere llevarme a la locura. No creo que esta noche sea capaz de resistirme a sus encantos. Ella no protesta, deja que las cosas fluyan y se relaja. Quiere jugar el juego, está lista. Las caricias, los roces y la temperatura de nuestros cuerpos nos piden salir de ahí y continuar en otro lugar.
—Creo que debería mostrarte mis habilidades en otro lugar — susurro en su cuello.
—¿Qué esperas? —me pregunta sonriente.
—¿Quieres ir a un lugar más privado? — pregunto con la esperanza de que ella me detenga a tiempo, pero asiente con la mirada y me muerde el labio. La llevo hasta un lugar solitario y llamó al servicio de taxis. Indico nuestra ubicación discretamente y la miro, está expectante, está noche lo pasaremos a lo grande.
Mientras esperamos que llegue el carro, permanecemos en silencio. Mis pensamientos son confusos, el debate interno entre mi lado racional y el deseo de seguir con ella es atroz. Nada está claro y tampoco deseo que lo esté, porque tal vez recapacite y decida llevarla a su casa.
—Que aburrido es tener que esperar —comenta.
—No tardarán mucho… —le respondo.
—Hasta aquí se puede oír la música, si no me equivoco…suena una canción que oí en una película.
—Moon dance — aclaro de inmediato. Es una canción con viejos recuerdos para mí, si no quiero perderme en ellos debo aferrarme a ella. — ¿Bailas conmigo mientras esperamos? —
—Está bien — dice recostándose en mi hombro.
Nos quedamos en silencio mientras disfrutamos el momento. Levanto mi vista por un segundo y veo la Luna llena iluminando a una estrella que la acompaña.
—Esa de ahí, junto a la luna, parece ser una estrella, pero no lo es — dice rompiendo el silencio.
—¿Qué es si no es una estrella? —muestro curiosidad.
—Es el planeta Venus, la diosa del amor se ha puesto de acuerdo para que estemos hoy juntos —dice divertida, me abraza muy fuerte y me brinda otra de aquellas sonrisas.
—Vas a hacer que pierda la cabeza por ti — confieso lo que pienso en verdad, y es que, esta mujer tiene algo que la vuelve diferente a otras, es como si lograra entenderla aun cuando en realidad no la conozco y no se mas que lo que se de ella, aun así, no quiero detenerme, quiero saber más y más, me ha cautivado en solo un par de veces que la he visto y en solo este rato que he estado con ella, no lo entiendo.
—Piérdela entonces — sentencia tomando mi rostro y un beso del cual solo la luna es testigo.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







