INICIAR SESIÓNAntonella:
Fui con mis amigos a bailar un rato para tratar de pasarlo bien y olvidar el hecho de que Alexandra estaba en la fiesta, estaba casada con Giovanni y cargaba a su hijo en su vientre viviendo los dos demasiado felices mientras mi vida ese monstruo la había convertido en un infierno. Estuve con Carlos, un viejo amigo, después con las chicas y hasta hicimos un trencito, todo estuvo muy divertido.
Cuando anunciaron que los novios se iban nos amontonamos para desearles buena suerte. En la multitud, siento que alguien me jala insistentemente. Giro para ver de quien se trata y me asusto al instante. Es el hombre que acabó con todo lo que Antonella Adatto podía significar para mí. Su mirada iracunda me provoca un escalofrío y se me escapa su nombre en un susurro helado.
—Ni se te ocurra gritar, perra —me ordena gruñendo y me lleva hasta un sitio alejado, donde casi no había gente. Todo está desértico y oscuro, no quiero estar con él, comienzo a forcejear.
—¡Suéltame, suéltame! —le grito.
—¡Eres una m*****a perra! —me lanza al suelo de un solo empujón. Está ebrio y es capaz de hacer cosas terribles, lo sé.
—Giovanni, déjame ir. Ninguno de los dos quiere problemas — razono con él.
—¿Crees que te dejaré ir para que te revuelques con ese tipo? — se acerca cuando me estoy levantando. — Estúpida — me escupe y me empuja de nuevo.
—Ya estamos divorciados. Tú estás con Alexandra, a punto de formar una familia y yo soy libre — lo enfrento intentando no temblar a pesar del terror que me provoca.
Él no comprende. — ¡Tú eres mía, solamente mía! ¡¿Por qué no lo entiendes?! — me grita.
—Ya no — contesto mientras busco una salida con la mirada.
—Eso lo veremos — me amenaza levantando su puño.
Oh, no. Me va pegar de nuevo, me tapo la cara para aminorar el efecto del golpe, no obstante, este nunca llega. Abro los ojos para ver qué es lo que ha sucedido y lo que encuentro me deja pasmada.
Giovanni está tirado en el suelo con el labio roto y mira con odio demasiado atroz al que se ha transformado en mi salvador, el primo de Teodora.
—Es de salvajes golpear a una mujer — habla duramente Giancarlo Madicci.
—¡Yo hago con ella lo que me dé la gana! No te metas, idiota — masculla Giovanni lanzándose contra él. El primo de Dora lo esquiva con facilidad y le da un golpe que lo manda directo al piso.
—Déjala en paz —le ordena de forma muy fría.
—Ella es mía — contesta mi exmarido, levantándose de nuevo.
—¡Giovanni, ya basta! No soy tuya ni de nadie, ¡vete! — intervengo molesta y sintiéndome valiente, al estar en compañía de Giancarlo.
—Ya lo oíste, nunca cambiaras ¿No es así? — me apoya Giancarlo. Aunque me ha quedado claro que ellos ya se conocen de algún lado.
Giovanni escupe un poco de sangre y se limpia con la manga de la camisa. —¿Con que ahora te revuelcas con este, perra? — se ríe y mira a Giancarlo. — Dime, imbécil, ¡sigue siendo tan mala en la cama? —
—¡Cállate, Giovanni! —chillo roja y molesta.
Él ríe otra vez, parece un enfermo. — ¿Qué vas hacer, tirarme el pelo? ¡No me hagas reír! —se burla de mí.
—Si no te vas, voy a ser yo el que te rompa todos los dientes — advierte él.
—Es de esperarse que una ramera buena para nada como tú se consiguiera un perro guardián y vaya perro al que escogiste, debí saberlo —habla mordazmente como si yo entendiera de lo que habla y se encamina hasta la fiesta, arreglándose la corbata — Me voy cariño, no te olvides de mí, porque no dejare que lo hagas, aun te hayas ganado a este infeliz como tu aliado — dice dejándome mas claro aun que ellos se conocen y no están en buenos términos.
Me pegué al primo de Dora al ver que Giovanni cambiaba de dirección y se acercaba de regreso hacia mí. Cuando está frente a mí, se inclina y me dice al oído: — Estaré esperando el día en que se canse de ti. Cuando eso pase, iré por ti, m*****a perra —
Se me eriza la piel, Giancarlo lo obliga a marcharse definitivamente y me mira, estoy consternada. —Tranquila, ya se fue —
Lo miro a los ojos. — Gracias, disculpa por meterte en todo esto — me siento avergonzada pero también curiosa de saber de donde es que ellos se conocen.
—No es nada, ese sujeto es un miserable, créeme, lo es demasiado bien, todos en esa familia son miserables — comenta con tanto odio y resentimiento dejándome más dudas aún.
—Tienes toda la razón, en verdad lamento el espectáculo — me disculpo nuevamente.
—No le hagas caso a lo que dijo. Muchas veces son los hombres los que no saben satisfacer a una mujer — susurra seductoramente con una sonrisa de medio lado, demasiado seguro de sí mismo.
Doy una sencilla carcajada por el intento de seducción fallido. —Tú sí debes saber cómo satisfacer a una — bromeo.
—¿Quieres comprobarlo ahora? —me pregunta pícaramente.
—Prefiero ir bailar — lo llevo a la pista de baile. Esa noche, Giovanni ha pasado a segundo plano. Con Giancarlo estoy a salvo de él.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







