INICIAR SESIÓNAntonella:
Tuve que controlarme y fingir molestia para que sienta lo que es que te dejen botada. Además, que por más que le diga que lo quiero, que estoy enamorada, que lo amo y hasta sedo a sus pedidos a que cuando estemos en la intimidad admita que es el amo y señor de mi cuerpo de un momento a otro no importa.
Me coloco mi pijama y encima una casaca junto a un pantalón, está haciendo frío. Abro la carpa, él está sentado en la arena encendiendo la fogata. Voy y me siento a su costado para ver el cielo estrellado, no es muy diferente al de la hacienda, esta es una de las cosas que me gustaba de mi trabajo.
—Que bonito está el cielo.— Comento.
—Ya no volvería pedirte aquello.— Está triste.
—No me molesta decirte amo Giancarlo, sino el hecho que dudes. Eso es lo que siento, cuando me ignoras. No interesa mis sentimientos te vas y ya. – Hablo.
—Cuando tengo problemas pienso mejor estando solo. – Contesta.
Así que cada vez que te vallas es porque sucede algo.— Suspiro. – Al menos puedes avisarme que no quieres verme. – Dolían esas palabras.
—Una parte significativa de mi vida estuve solo, tenía que arreglármelas sin ayuda de nadie, desconfiar de cualquier mano amiga. Luego conocí a Teodoraa y después encontré a Adam, pude confiar en ellos. Pero supe desde pequeño que debía ser fuerte, llorar o lamentarse de algo no sirve de nada… Meditar para encontrar la solución es lo único que tiene que hacer para seguir.— Valla, lo que vivió él fue muy duro.
—Quisiera ayudarte con tus cosas pero sé por experiencia propia que uno tiene que lidiar con ellos sola… —Lo entendía.
—Teodora señora era la madre de Teodora. Ella me ayudo cuando viví en la calle hasta que me hallo Adam. Me reencontré con ella un día y Teodora ya había nacido, hasta que un día la encontré muerta… Decidí llevar a Teodora conmigo no iba permitir que alguien la lastimara…— Hace una pausa y mira al horizonte.— Siempre quise saber quien fue, si hubo justicia, le pedí a Bradley investigar hasta que el lunes pasado descubrió la verdad y me ayudo a llevar el cuerpo de Teodoraa al mausoleo de su familia…
—Supe desde principio que tenías una buena razón, si me moleste fue porque me pediste que me deshiciera de mi regalo.— Le digo.
—Me molesto que él se acordara.— Me repite su excusa.
—Ya sabe que lo quiero mi adorado amo Giancarlo.— Me apoyo en su hombro.
—Pero no puedo olvidar que él y tu estuvieron juntos.— Confiesa.
—No te pido que lo hagas, desde el principio supiste que tuve una historia con Giovanni. –Le recuerdo.
—Si pero su regalo es mejor que el mío.— Sigue.— Siento que te conoce mejor.
—jajajaja.— Me río.— Ten por seguro que tú le ganas. Estar aquí junto a ti en la playa con una noche tan bella como esta es mil veces mejor que aquella caja de colores.
—Espérame.— Se levanta y va a la camioneta. No demora en regresar con un voluminoso paquete en las manos. – Toma, es tu regalo de cumpleaños.
—¡He! No te hubieras molestado. – Le digo puesto que no esperaba que me diera algo.
—Recién llego hoy día, se han tardado demasiado en traerlo hasta se perdió. – Me cuenta.
Lo abro con cuido porque la envoltura en papel de gato me gustó mucho aunque lo envolvieron raro. Al abrirlo me encuentro con una mochila que tiene orejas de gato, es muy bonita: Me encanta.
—Ábrela.— Me indica, obedezco y encuentro con una pareja de hello Kitty de novios.
—Sé nota que quieres que nos casemos.— Lo miro de reojo.
—Así ya no te separarías… Siempre estaríamos juntos.— Me responde.
—Con eso no me atarías, te lo digo por experiencia.— Lo fastidio. –Existen los divorcios.
—Por qué rompes la ilusión, mis abuelos estuvieron juntos hasta el final de sus días. Espero lo mismo para nosotros. – Rebate.
—Mis abuelos terminaron separándose, mi padre se divorcio de su primera esposa y luego termino con mi madre. Aunque mi papá se enamoro de mi madre desde que ella era pequeña pero como él cometió un error lo obligaron a casarse y después termino separándose para quedarse con mi madre.— Medito.
—El amor triunfo.— Agrega.
—Digamos, pero tu vendrías a ser mi segundo compromiso.— Le recuerdo.— Estoy enamorada de ti ahora sin embargo eso no es una garantía en el futuro. Lo sé. –Sonrió triste.
—Deja de pensar en el futuro, de dudar. – Se levanta y gira a verme extendiéndome la mano.— Yo…Yo te amo ahora.—Me jala para levantarme. – No tengas miedo de ser libre porque los miedos que tienes son tus ataduras.
—Giano.— Susurro.
—Mira el cielo que esta lleno de estrellas acompañando a la luna, ellas siguen con ella sin importar que tal vez mañana no estén ahí porque se convirtieron en un agujero negro o enana blanca… Ya que si el temor las invadiera no se encontrarían ahí y la Luna estaría triste y sola… Es igual para nosotros. – Dice. – No quiero que me tengas miedo…
Me suelto de su agarre y me quito el pantalón junto con la casaca. Él me ve como bicho raro, voy corriendo hacia la orilla sintiendo al mar mojándome los pies para gritarle a él: Giano ven. –Le hago una seña.— A que no me alcanzas.
—Te vas a resfriar, el agua esta fría. – Me advierte.
—Eres muy lento para hacerlo.— Lo desafío. – Pobrecito, el amo Giancarlo tiene miedo de mojarse. – Me burlo.
—Antonella.— Se enfada, mostrándome que fue una mala idea burlarse. Corro más rápido aunque es dificultoso con la arena mojado y la corriente jalándome con el agua que me está llegando casi a la rodilla, él esta a solo unos pasos.
—Lamentaras tu osadía…. Te voy a castigar.— Me amenaza.
—No, no, no…— Continuo antes que me atrape. Hasta que siento su agarre, supe que estoy perdida.
—Te atrape.—Habla triunfante y pronto siento una pequeña ola chocando contra nosotros, perdemos el equilibrio, cayendo ambos y mojándonos todito aparte de llenarnos de arena sin olvidar al frío que me invadió. — ¿Estás bien?
—Tengo frío— Es lo único que puedo decir.
—Tendrás que soportarlo porque tenemos que entrar para quitarnos todo este lodo, en especial el de tu cabello. – Me jala.
—Noooooooo, hace frío.— Agrego.
No le importa y me lleva al mar contra mi voluntad, el frío cala hasta mis huesitos pero pudimos quitarnos la arena. Al llegar me ordeno quitarme la ropa y ponerla junto a la fogata. Lo obedecí, no tardo en pasarme un par de toallas para que me secara sin olvidar que siguió diciendo que hacer como sentarme junto a la fogata y que me cubriera con una manta lo que si no me paso fue la ropa, ya me imaginaba sus castigos.
—Ahora debo cuidarte para que no te enfermes.— Me riñe sentándose atrás y secándome el cabello con una toalla, podía sentir su piel fría.
—Quería jugar contigo.— Hablo como niña regañada.
—Podías hacerlo en la arena sin meterte al mar. – Sigue.
—Pero no iba ser tan divertido.— Doy como excusa.
—No sabes nadar, es peligroso para ti.— Tiene razón.
—Para eso estas tu.— Lo miro con ojos de cachorrito.
—¿Ahora como nos calentaremos? Yo también tengo frío.— Me abraza.
—Metiéndonos cada uno dentro su sleeping junto con un ropa abrigada seria una buena solución no olvidemos un mate caliente. – Quiero romper su idea de plan romántico.
—Tengo una mejor idea.— Coloca su cabeza en mi hombro.
—¿Cuál? –Pregunto inocente.
—Ir dentro la carpa y hacerte el amor hasta el amanecer. – Sugiere.
—Es un buen plan pero muy precipitado, me gusta estar así contigo. – Me acurruco más en sus brazos e ignorando a su amiguito que choca mi trasero.
—Está noche te has propuesto hacerme sufrir. – Declara soltando un suspiro.
—¿No te gusta estar así conmigo? –Me hago la victima.
—Si. – Puedo sentir su incomodidad, a veces parece él un adolescente que no consigue controlar del todo sus hormonas. Me pego más a él, escuchando como gruñe levemente. – Antonella no desafíes mi autocontrol.
—¿Así?— Pregunto girándome viéndolo directo a los ojos, ahora nuestros sexos quedaron frente a frente.
—Eres malvada.— Se queja.
—Tu eres una inocente criatura que esta acorralada. –Pongo mis brazos en sus hombros acortando la distancia entre nosotros.—¿Amo Giancarlo en verdad desea estar con esta fiel servidora suya?
No hubo respuesta solamente una fuerte embestida de su parte junto un quejido de la mía ante la sorpresa de su acto. Normalmente suele ir despacio y con preparativos, me tumba contra la arena haciendo más profunda la penetración y desesperada sobre todo ruda. Es agradable tenerlo adentro sin embargo no del todo placentero. Pronto el miedo me invade quedándome tiesa deseando que termine rápido.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







