INICIAR SESIÓNGiancarlo:
Qué raro, hace mucho tiempo que no venía a este lugar, en si no volví a venir desde que.
—Giancarlo, disculpa la demora… — Esta agitada. – Tenía que mandar un trabajo y se complico todo.
—No hay problema. – Fue mi escueta respuesta ese día.
—¿Qué es eso tan importante para que me citaras a esta hora? – Me pregunta.
—Laura. Esto no da más. – Me armo de valor.
Comienza apretar sus puños: Esta bien.
—Laura no eres tu, soy yo. – Es la respuesta que dan todos pero soy sincero, el problema en la relación soy yo.
—¿Si me pareciera más a ella tendría posibilidad? – Pregunta.
—Eres perfecta como eres. – Es la verdad, ella es lo que cualquier hombre querría, una chica lista, inteligente, comprensiva y caritativa.
—Pero no para ti… No soy Teodora. —Me contesta viendo el mar.
—Laura. – Es mi única respuesta.
—Desde el principio supe que no estabas enamorado de mi y te pedí una oportunidad para conseguirlo… —Agacha la mirada. – Te di todo y creí que lo estabas ¿Por qué me engañaste?
—Yo no te mentí. —Hablo de inmediato.
—Así que fue mi imaginación la que escuchaba un te quiero, te adoro hasta un te amo luego de tener lo que ahora fue simplemente sexo ¿Cierto? – Podía sentir su enojo fluir. Tenía razón, en esos momentos Laura era todo de verdad la quería sin embargo a Teodora.
—Que caso tiene, soy una tonta al creer en ti. —Me siento mal, deseo rectificarme ir por ella. Porque a pesar de todo la quiero.— Dile lo que sientes antes que venga alguien y te la quite.
—Laura yo no te mentí. – Al menos no deseo quedar como un mentiroso. —Además que hicimos el amor.
—Jajaja…Solo promete no volver a jugar con los sentimientos de otra mujer hasta que no sepas lo que quieres. – Me dice.
– Tenía razón.
—Ni eres capaz de eso… Si continuas como estás van a pasar dos cosas te quitaran a tu Teodora o te vas a enamorar de verdad, esa persona no te va creer y la perderás. – Fueron sus palabras. – Adiós Giancarlo. – Se acerca y me da un último beso en el que pude sentir las lágrimas que caían por su rostro. Ella es fuerte y no suele llorar incluso hasta ahora se aguantó.
—Laura. —Fue lo último que dije.
Es cuando despierto todo sudoroso, veo a mi alrededor estoy en mi habitación al costado de la mujer que quiero, si la amo no lo sé. Pero si la llegase a perder no me lo perdonaría. Retiro los cabellos de su rostro, ella está tranquila sin imaginar la tormenta que hay en mi interior. Me separo con cuidado de no despertarla, una tarea difícil especialmente cuando se aferra a mi pecho, por suerte tengo practica con eso.
La miro de lejos, es tan bella y perfecta que es como si fuera un deja vu, lo mismo sucedió con Laura luego termine con ella para enterarme a la mañana siguiente que falleció en un accidente cuando regresaba a casa. Me sentí tan culpable, si no la hubiera citado esa noche o tal vez seguir con ella porque al final sus palabras se cumplieron “Me quitaron a Teodora” aunque las otras todavía resuenan en mis oídos “Te vas a enamorar de verdad, esa persona no te va a creer y la vas a perder” Temo que aquello pase.
Me coloco el buzo que tengo como pijama y voy a sentarme en el patio a tocar la harmónica y pensar sobre si lo que estoy haciendo es lo correcto. Una vez casi la perdí, fue un infierno el no saber si despertaría ahora el temor es otro con la misma consecuencia. Comienzo con la tonada que me enseño Teodoraa por coincidencias la misma que escuche la noche que deje que la pasión siguiera, siendo una descripción de lo que sucedió. De lo que creí que Antonella sería una sola noche se convirtió en algo que no deseo que termine.
Al estar tan concentrado no me di cuenta que tenía una espectadora silenciosa.
Sigue esa canción me gusta mucho. – Habla.
—Debes ir a descansar. Mañana va ser un día muy atareado. —Le recuerdo.
—Te extrañe… Fu…e raro no tenerte a mi lado. – Bosteza.
—Cuando te mudes será igual, incluso estaré a unos kilómetros de distancia. —Insisto.
Se sienta a mi lado y se acurruca: Pero es un mal necesario.
—¿Para quién? – La cuestiono.
—Los dos… Deseo que esta noche no termine. – Dice de pronto.
—Pero tiene que hacerlo y vamos a descansar o tendrás problemas para despertar. —Le advierto aunque mis planes al llegar a la alcoba son otros.
—Si a dormir. – Adivina. —Usted señor Madicci no planea ir a los brazos de Morfeo sino estrecharse entre los míos. – Me abraza y me seduce.
—Si los conoces supongo que no te resistirás. – Aceptando lo que proponía.
—Recuerda que dije que esta noche seria toda tuya. Así que sus deseos son órdenes. – Sonríe.
La cargo y para fastidiarla: Creo que estas un poco pesadita ¿Haz subido de peso?
—Eres un malvado. – Hace un puchero.
—Me gustas así. —Le doy un beso en la mejilla.
—Si como no… Búscate mejor una de esas modelos esqueléticas. – Se ofende.
—Eres perfecta tal y como eres… Además. – espera mi comentario entonces decido susurrarle al oído. – Hay más carne de donde coger. – Se sonroja y aprovecho para coger una de sus carnecitas.
—Giancarlo. – Se mueve mucho y tengo que soltarla, casi caemos los dos pero en eso solo nos juntamos más, no resisto más y comienzo a comérmela a besos mientras mis manos recorren su cuerpo, ella responde con gemidos y ejerciendo fuerza con su cuerpo para pegarnos a la pared. Nuestros sexos empiezan a chocar, el calor que siento se va directo a la parte baja, siendo los dos los que gemimos.
—Giano…. Hay que ir…— No puede hablar con claridad. La cargo de nuevo pero esta lo suficiente como para que sus piernas se entrelacen en mi cintura. No quiero esperar, deseo estar dentro de ella. Es una pena que ella decidiera ponerse un pantalón, eso complica mucho las cosas pero su chompa no es ningún impedimento para que lo levante y puede probar o mejor dicho devorar su pecho.
—Giano – Ella toma mi cabeza y la presiona, se nota que le gusta. Continuo con mi labor de torturarla.— Para.— Consigue articular.
Me detengo y la veo sin entender el problema.
Esta agitada además de sumamente roja: No…. No… No…podemos.
Me desconcierta, primero se quiere mudar y ahora no quiere que disfrute de los placeres de su cuerpo ¿Me quiere volver loco? —¿Por qué?
—Aquí no podemos.— Sigue roja pero a recuperado el aliento. – Oliver, su habitación esta cerca. – Me señala una puerta que se encuentra a unos metros.
Comprendí, sintiéndome apenado. Debo recordar que en este momento tenemos a un niño pequeño viviendo con nosotros y seria incomodo tener que explicarle lo que hacíamos. Ella se acerca a mi oído: Pero en tu habitación si podemos seguir.
La jalo, para llegar lo más rápido a la alcoba, cierro la puerta y no pierdo ni un segundo en desvestirla.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







