INICIAR SESIÓNMichael:
Por fin he terminado con mis consultas del día y lo que me espera en casa es el interrogatorio de Ariana sobre cómo me fue con Antonella, si está bien o sobre la pareja de ella. Es comprensible luego de lo sucedido con Giovanni es lógico que nos preocupemos y no confiemos del todo en el criterio que tenga ella.
Aún recuerdo el día que me pidió una cita cuando estaba con Giovanni, lo peor fue cuando la vi. Tenía puesto unos lentes oscuros, sin olvidar el exceso de maquillaje, usaba una blusa manga larga, al ser invierno llevaba un abrigo junto unos jeans y botas. Lucia seria y temerosa, cuando se quito los lentes oscuros pude ver el gran moretón en su cara, intento ocultarlo con el truco de la caída pero aquellas magulladuras indiscutiblemente eran de abuso doméstico. Tampoco debo dejar de lado la revisión donde aparte de existir más huellas del abuso que ella sufría el muy desgraciado también lo hacía sexualmente y hasta la engañaba.
Le pedí que se hiciera varios análisis aquella vez salió positivo para unas enfermedades leves por suerte no le contagio de cosas peores. Llame a Giovanni y le exigí hablar con él no pensaba quedarme de brazos cruzados mientras maltrataba a mi amiga. Lo peor fue que le hecho toda la culpa a ella.
Él vino tarde, tal vez se demoro apropósito para evadirme y dar como excusa que no me encontró pero no creyó que lo esperaría. Entro como si nada al consultorio.
—Si que te demoraste. – Lo saludo.
—Tengo cosas importantes que hacer como trabajar. – Contesta.
—Me imagino. – Hablo con sarcasmo.
—¿Qué te sucede para que me hables de esa forma? Yo no te hice nada. – Se quiere hacer la victima.
—Eres una santa palomita, pobre de ti…— Sigo con mi sarcasmo.
—Basta Michael, dime que quieres. No tengo tiempo que perder. – Sigue.
—Piensas que no me daría cuenta de los golpes que tiene Antonella ni de lo que haces con ella. Das asco como hombre. – Le suelto lo que sé.
—Esos golpes que tiene se los hizo porque se cae mucho, es una torpe buena para nada. – Se excusa.
—Ni siquiera eres tan hombre para admitir tus errores. Crees que soy estúpido. Por desgracia no es la primera vez que veo mujeres abusadas, hasta me di cuenta por los desgarros que tiene, hasta la violas ¿Cómo pudiste hacerle eso a ella? Antonella era tan dulce e inocente y tu la manchaste. – Le reclamo.
—Es mi mujer y puedo hacer con ella lo que quiera. – Dice creyéndose el muy macho.
—Ella no es un objeto y para colmo la engañas. – Le suelto.
—¿Tu que sabes? – Se asusta al verse descubierto.
—La infección que tenía Antonella solo se contrae de una forma y es vía sexual. Dudo que ella se acueste con uno y otro hombre, así que tu eres el único que se pudo buscar una p**a, lo peor es que ni siquiera te cuidas. – Hago una pausa. – Tienes suerte de que no te contagiaran de algo peor.
—¿Qué quieres decir? – Se asusto solo porque se trataba de su salud.
—Toma tu receta, es la misma que tiene que tomar tu o tus queridas. – Le tiro el papel.
—¿Es grave? ¿Puedo quedar infértil? ¿Voy a morir? – Sigue insistiendo.
—Para la suerte de Antonella vino antes que se complicaran las cosas y nunca pudiera tener hijos. —Le contesto.
—Tomando esto se solucionara todo. ¿Verdad? – Sigue como imbécil.
—Si ¿Por qué le haces eso a Antonella? Ella no se merece ese trato. – Intento ser comprensivo.
—No es buena en la cama así que satisfago mis necesidades en otros lares es lógico. —Habla como si nada.
—Que esperas si prácticamente abusas de ella. Trata que sea más placentero para ella estoy seguro que de esa forma ambos lo disfrutaran. – Le recomiendo.
—Por lo visto resultaste un erudito en como tratar a mi mujer ¿Desde cuando te acuestas con ella? – Si antes era un imbécil ahora es un bruto.
—Estas hablando de Antonella, ella en la vida te engañaría. – Le digo.
—Siempre estuviste interesado en ella, no me sorprendería. – Ahora comienza con sus celos.
—Te recuerdo que estoy casado y mi esposa está esperando a mis hijos. No soy como tu, yo no le pondría los cuernos a ella.— Le aclaro.
—Entonces nunca te resignaste a ella. – Sigue con sus tonterías.
—Amo a mi esposa Ariana, soy feliz con ella y Antonella es como la hermana pequeña que no tuve. No quiero que un tarado como tu la lastime. —Hago una pausa. — ¿Aún la amas o quieres simplemente un poquito? Si es así demuéstralo, ella te ama ¿No crees que se lo merece?
—Ella… –Desvía la mirada. – Ella es buena, digna para un Coppola por eso me case con ella.— Se le ve pensativo.
—Si me aparte de ella es porque creí que seria feliz contigo. Ambos estaban enamorados… Antonella lo esta. – Quiero que vea lo que tiene y lo aprecie.
—Siempre lo estará. – Afirma.
—No me confiaría tanto, los sentimientos cambian Giovanni, si continuas lastimándola ella te dejara. – Le advierto.
—Gracias por todo y no te preocupes Antonella se encontrara bien. – Tomo la receta de la mesa.
Pero antes que se valla lo sujeto: Te advierto Giovanni, si continuas igual ella te dejara.
—Se suelta: Tonterías.
Esa fue la última vez que lo vi, hasta que me entere que Antonella estaba en coma, muy grave y que el bebe que con tanto cariño esperaba lo había perdido. Me sentí culpable por no haberla hecho entrar en razón y que dejara a Giovanni.
Su madre estaba destrozada mientras sus hermanos hablaban con Bradley sobre la orden de alejamiento contra el esposo de ella. De pronto aparece él haciéndose el preocupado, exigiendo verla. Me abalance sobre él y comencé a golpearlo por la ira que sentía, Antonella estaba al borde de la muerte, había perdido a su bebe y conociéndola a ella ya no volvería a ser la misma, el gran culpable de toda esta desgracia fue Giovanni. Lo peor fue que trato de acusarme a mi, manchando la honra de ella con sus estúpidas ideas. Los de seguridad fueron quienes nos separaron y le jure que si Antonella moría yo personalmente lo mataba.
Para suerte de todos Antonella consiguió despertar, demoro en recuperarse físicamente pero más emocionalmente. Ella se avergonzaba por lo que sucedió en si creo que todavía lo hace por eso se ha vuelo tan hermética y temí que se repitiera la historia. Cuando me conto y vi su trasero morado verdoso me espante y por ese motivo le exigí que tenía que hablar con ese sujeto.
Al final las lesiones cuadraban con la versión de su historia además de encontrar otras cosas al contrario vi a Antonella contenta y muy dispuesta a complacer a su pareja y sobre todo que ella lo disfrutaba cosa que en mi opinión debía ser lo más importante. Él por su parte luce serio y parece ser de pocas palabras pero en verdad me parece que la quiere.
Estaciono el coche y encuentro Ariana en el jardín junto a los niños jugando en el jardín. Si que esos monstruillos la tienen loca a su madre pero ambos los adoramos.
—Takeshi, Takeru acaso no saludan a su padre. – Finjo estar enojado.
—¡PAPÁÁÁÁÁÁÁÁ! – Gritan el par de locos abalanzándose sobre mi a pesar de tener recién 3 años son muy fuertes tumbándome sobre el césped.
—Chicos contrólense o si no van a romper a su papá. – Les dice Ariana intentando sonar seria pero en verdad se quiere matar de risa.
—Háganle caso a su madre, chicos. —Consigo hablar.
Ellos se levantan y me ayudan hacerlo también. Para de ahí vernos con cara de cachorritos, esos dos van a pedir algo, les pregunto: ¿Qué sucede?
—Podemos seguir jugando en el jardín junto a Okami.
—Está bien pero no torturen a su perro. —Les advierto.
Ariana y yo nos sentamos en las escaleras a observar a los niños mientras ella me interrogaba.
—¿Cómo es? ¿La trata bien? ¿Ella está bien? ¿Es grave lo que le sucedió? – Comienza.
—Físicamente se parece a Giovanni salvo en el color de cabello… En si podría decirte que seria una versión joven del padre de ese. —Le cuento.
—¿Enserio? Bueno no niego que en su juventud Inu Tashio debía ser apuesto. – La miro feo. – Amor yo te amo y no te cambiaría por nada. Pero no me imagino a Antonella con alguien así.
—Por lo visto ella no se ha dado cuenta del parecido. – Sigo.
—¿Tiene algún parentesco con los Coppola? – Me pregunta.
—No creo, él se llama Giancarlo Madicci. En su forma de ser parece reservado y no le gusta andar con rodeos. – Le cuento. – Lo que me agrado de él es que le importa Antonella.
—Si le importa Antonella como dices ¿Por qué ella fue a verte? – No cree del todo en él.
—Heridas de guerra. – Es mi respuesta.
—¿Heridas de guerra? – No entiende al principio pero luego se da cuenta. – Quieres decir que mientras lo hacían se accidentaron… Si que deben ser muy… Como decirte
Avezados, fogosos un par de adolescentes calenturientos. – La ayudo.
—Todas las respuestas que diste son correctas. – Afirma.
—Me recuerdan a nosotros. – Me río al final.
—Recuerdas esa vez en el centro comercial. – Se pone algo roja. —Esa vez casi nos descubren.
—Si, ellos se cayeron de la encimera y Antonella fue la que recibió la peor parte.— Le cuento.
—Pobre… Pero le esta yendo bien. – Duda al final. – ¿Se está forzando mucho?
—Tal vez un poco sin embargo no se queja… Se le ve sonriente cuando habla de él. Me recuerda a la Antonella de antes aunque por él sé que ella a mostrado su pasado y supongo que al hacerlo vio ese lado que ella esconde. –Le cuento.
—Entonces le toco uno al estilo de mi esposo. Jejejejejejeje. – Me da un par de codazos.
—Él quiere dejarla embarazada. —Le confieso. —Decidí darle una mano.
—Michael, es irresponsable de tu parte. Si quiera haz pensado en lo que desea Antonella. —Me regaña.
—Seria bueno para ella además que él se ve responsable.— Le explico.
—Michael y si le pasa algo o él no es lo que aparenta y Antonella sale más lastimada que antes. Ella ya no sé recuperaría. – Me ve preocupada.
—Tomara esas pastillas por un mes y luego serán vitaminas. Si queda embarazada eso la mantendrá bien. – Le cuento mi plan.
—Si termina mal o lo pierde por no saber que lo estaba. Tu le diste primero anticonceptivos y sin decirle nada se los quitas. Va estar confiada haciendo cosas que no debe y los perderá. —Se tapa los ojos. —No quiero ni imaginarlo.
—La llamare todas las semanas, si es necesario para ver como esta. – La consuelo.
Este mes llámala una sola vez y el siguiente una cada dos semanas, hasta que se de cuenta. —Me sugiere.
—De acuerdo, lo haremos como dices. No te preocupes todo saldrá bien. —La abrazo para que olvide su enojo y preocupación.
Antonella:Las cosas que me ha contado ese hombre han sido terribles, pero ahora comprendo las razones que tiene Giancarlo para sentirse así, Giovanni estaba tan sorprendido como yo, y yo, simplemente Sali de allí tan rápido como pude, no he logrado comunicarme con Giancarlo, tiene su celular apagado, seguramente esta demasiado ocupado con sus pendientes, y quizás es mejor que no le cuente nada de lo que he averiguado, aunque admito que me duele que me oculte una cosa así, realmente, no se ni que debo pensar al respecto, han pasado solo unas horas desde que me entere de la verdad y no se como debo sentirme o como debo reaccionar al respecto.Giancarlo:Me siento hecho una furia, tan es así que realmente no puedo ni me quiero controlar. Se demasiado bien de que se trata todo este repentino interés después de tantos años, y esos regalos supuestamente desinteres
Giancarlo:Antonella esta rara, es como si me escondiera algo y si intento preguntar me advierte que no está para interrogatorios. Lo único bueno de hoy que fuimos donde Michael para que nos diga que todo está bien y que en unos días los sentiremos. Porque lo del sexo de los gemelos vamos a dejarlo como para nuestro aniversario de relación, es decir al día siguiente de la vendimia, ella lo decidió sin consultarme, pero mejor no la contradije porque me vio con mirada asesina si protestaba.Al final me pidió quedarse en casa de su madre porque deseaba ponerse al día con ella tal vez hasta ir de compras. Me ha dejado de lado. Aprovechare para hacer una visita pendiente, una que espero que me de la paz que estoy buscando.Antonella:Hace tiempo que no venía a la casa de los Spencer, la última vez fue cuando Alondra me hizo queda
Hola mis lectores, quiero pedir una disculpa si no he subido actualizaciones, e estado ocupada con cuestiones familiares, a partir del lunes retomo la actualizacion para el final de esta hermosa historia, gracias por su paciencia. Espero puedan comprender que la situacion se fue de mis manos y por ello les ofreco una disculpa. Espero sus comentarios y esperen tambien una nueva historia que pronto estara disponible en la aplicacion, se que han preguntado pro las actualizaciones pero hasta hoy tuve tiempo de avisar, nuevamente espero comprension y amor, de verdad una gran disculpa por las molestias que esto genero, no era mi intencion fallarles. Yubel.
Adam:Antonella sale más temprano de lo habitual y también al irse, siempre se va antes que llegue Giancarlo. Estoy segura que ese par a discutido por algo lo peor es que ninguno de los dos se abre. Antes ella lo hacia pero desde lo sucedido con Teodora le cuesta confiar, no hay necesidad que lo diga sus acciones lo muestran. Tal vez ya no esta tan contenta aquí y quiere irse, después de aquello quien no. Todos conocíamos la historia entre Giancarlo y Teodora, ninguno fue digno de advertirle.—Chau Adam, te veo mañana. – Se despide igual que todos los días.—Antonella ¿Podemos hablar un momento? – Le pregunto.Duda un momento: Está bien.—Acompáñame al otro salón. – Le indico, no es bueno discutir esto en público.—¿Qu&ea
Antonella: Desde la operación Giancarlo a estado serio y extremadamente sobreprotector. No entiendo el motivo, mi madre dice que es por el embarazo sin embargo antes no estuvo así, sin olvidar esos obsequios que llegan a los bebes. Quiero reclamarles a los de la tienda y exigir saber quien los envía porque puede ser algún loco, Giancarlo no deja. Según él porque son tonterías sin importancia, lo peor es que sospecho que conoce al misterioso remitente. Supongo que no tendría que preocuparme pero me es molesto. Lo que ha sido más difícil en este tiempo es tener quieto a Giancarlo, es peor que niño chiquito. Desde la operación si no esta a mi lado saca loco a Adam para ver las cosechas. Al menos ya tomo de nuevo el interés en el trabajo porque Adam me conto que desde que me fui su único plan era como comunicarse conmigo y solucionar todo, después cuando se entero que iba a ser padre se leyó todos los libros sobre paternidad, cuidados en el
Giancarlo:Despierto y lo primero que busco con la mirada es a Antonella o a Adam.—Hasta que por fin despiertas. – Escucho una voz indeseable.—¿Qué haces aquí?— Mi tono es molesto.—No deberías alterarte luego de una operación, es riesgoso. – Por desgracia tiene razón.—¿Qué quieres? Hasta donde recuerdo usted y yo no tenemos ningún parentesco. – Le contesto.—Negar lo innegable. Mírate, eres igual a mi. – Me dice.Me rio: Yo no le quite su herencia a nadie, ni abandone a una mujer embarazada y menos a mi hijo. Tampoco soy un golpeador.—El enojo se ve en su rostro.—Son situaciones que ameritaron dichas acciones. – Se justifica.—No me interesa







