LOGINBueno, hoy está de cumpleaños una de mis niñas, Feliz cumpleaños Miyu, hoy habrás dos cap de regalo extra por tu cumpleaños, que sean muchos muchos más ♥♥♥
A la mañana siguiente, Olivier caminaba hacia la terraza donde Kassandra lo esperaba para revisar los últimos preparativos antes del viaje. Al cruzar el jardín, una escena hizo que sus pasos se detuvieran.Grace estaba entre los rosales, estirándose con cuidado para intentar cortar una rosa. Aún se movía despacio por las costillas fracturadas. Olivier apretó el puño y caminó hacia ella decidido a hablarle, pero antes de que pudiera llegar, Jack apareció por un costado.—Por qué eres porfiada. Te dije que te la cortaría yo. Te puedes clavar una espina.Grace dejó escapar una risa suave.—Qué exagerado eres, no me hará daño.—Aun así.Jack tomó las tijeras de podar que ella sostenía, cortó la rosa con cuidado, le quitó una por una las espinas y recién entonces se la entregó.—Ten. Ahora sí.Grace la recibió sonriendo.—Gracias.—¿Para qué la quieres?Grace acarició los pétalos con la yema de los dedos.—Para llevármela de recuerdo. Tengo un libro lleno de rosas de todos los lugares dond
Cuando terminaron de almorzar, uno de los hombres de logística apareció caminando con varias cajas en las manos.—Señor, llegaron los nuevos uniformes para esta semana. Hay que retirarlos antes que cierren la bodega.Olivier dejó la bandeja sobre la mesa y se puso de pie.—Bien, vamos.Denisse sonrió de lado.—Presiento que hoy seguirás de mal humor.—Cállate y camina.Los dos cruzaron el patio de entrenamiento hasta llegar a la bodega principal, el encargado levantó la vista apenas los vio.—Buenas tardes.—Vengo por los uniformes del Escuadrón Alfa.—Claro.El hombre comenzó a revisar una larga lista.—Nombre.—Olivier Maussier.Buscó durante unos segundos y luego tomó una bolsa perfectamente doblada.—Aquí tiene.Olivier abrió inmediatamente el uniforme, frunció el ceño, pasó la tela entre sus dedos una y otra vez.—Oye... esto no es algodón.El encargado negó.—No, señor. Es poliéster.— Te equivocaste — Volvió a tocar la tela. —Los míos siempre son de algodón.El hombre revisó nu
Al día siguiente, Jack ayudaba a Grace a caminar lentamente por los jardines de la mansión. Ella todavía llevaba un vendaje rodeando parte de su torso y avanzaba con cuidado para no resentir las costillas, mientras Jack caminaba a su lado sujetándola apenas de la cintura para que no perdiera el equilibrio.En la terraza, Olivier revisaba unos documentos junto a Kassandra. Levantó la vista por un instante y los vio a lo lejos.Grace sonreía.Jack caminaba despacio, adaptando el paso al de ella para que no se lastimara. En un momento sacó algo del bolsillo de su chaqueta y se lo ofreció.Era un pequeño chocolate, Grace soltó una risa bajita y lo aceptó, el rostro de la muchacha se iluminó con los rayos del sol que atravesaban las ramas de los árboles.Olivier los observó unos segundos más.—¿Quién es?Kassandra levantó la vista.—Ah... Jackson. Es la mano derecha de Baltazar. Cuando lleguemos a América trabajará junto a Grace. Ella seguirá siendo mi mano derecha y él la de Baltazar.—Ya
La tarde dio paso lentamente al atardecer y, por fin, la yegua que Fabiano había rescatado llegó a la mansión. Después de varias horas de revisión veterinaria, el diagnóstico confirmó lo evidente: deshidratación severa, estrés extremo y múltiples lesiones superficiales producto del maltrato que había sufrido. Una vez estabilizada, fue trasladada hasta las amplias caballerizas de la finca.Fabiano ya la esperaba.Vestía pantalones de equitación, botas de cuero hasta las rodillas y una camisa blanca de mangas arremangadas. Caminó directamente hacia el box de Azabache y acarició su frente con una enorme sonrisa.—Oye, me debes una muy grande. Te traje una novia... nada más y nada menos que una preciosura. Está hermosísima. Será tu princesita, así que más te vale comportarte a la altura. Me la cuidas, ¿escuchaste?Azabache relinchó suavemente, Fabiano rió.—Eso quería escuchar.Sacó varios cubitos de azúcar de su bolsillo.—Toma, campeón.El semental los comió encantado mientras Fabiano p
Fabiano venía llegando a la mansión más feliz que nunca. Había conseguido más caballitos y ya estaba imaginando la expresión de Azabache cuando conociera a su nueva novia. Venía silbando, con una enorme sonrisa y las llaves girando sobre uno de sus dedos, pero apenas cruzó la entrada su expresión cambió por pura curiosidad.A unos metros de la puerta principal había un tremendo gorila de casi dos metros de altura, cabeza baja y los hombros caídos, exactamente igual que un perro regañado. Frente a él estaba Kassandra con los brazos cruzados y esa mirada fría que hacía temblar hasta a los hombres más peligrosos de Europa.Fabiano sonrió. Un buen chisme jamás se dejaba pasar.Disminuyó el paso y se acercó con total naturalidad, justo cuando la voz de Kassandra retumbó por todo el jardín.—¡Tenías que ser tan hijo de puta para decirle que no sentías nada por ella! Grace jamás te ha pedido nada. Ella solo te amó en silencio, y su amor fue tan grande que apenas vio que estabas en peligro no
Era mediodía cuando las botas de Curtis comenzaron a resonar por las caballerizas. Caminaba con ese aire soberbio que siempre lo acompañaba, una fusta de cuero golpeando suavemente contra su pierna y el traje de doma impecable, como si fuera a protagonizar un espectáculo. Los hombres se apartaban de su camino sin atreverse a levantar demasiado la vista, mientras él mantenía los ojos clavados en la yegua azabache que llevaba tres días sin comer ni beber una sola gota de agua. El animal apenas se mantenía en pie, pero aun así seguía mirando a todos con desafío. Curtis sonrió con satisfacción. —¿Está lista? —Sí, señor. La meteremos al brete para ponerle la montura. A pesar del cansancio y la evidente debilidad, la yegua seguía luchando. Fueron necesarios cuatro hombres para obligarla a entrar al brete de contención. El animal se revolvía intentando lanzar coces mientras aseguraban la montura y ajustaban las correas. Curtis subió con tranquilidad. Apen







