LOGINAl fin llegó la mañana.Kassandra estaba visiblemente nerviosa. Caminaba de un lado a otro por el departamento sin poder quedarse quieta. James terminó de acomodarse la corbata, se acercó por detrás y rodeó suavemente su cintura.—Tranquila. — Depositó un beso lento sobre sus labios. —Todo saldrá bien, amor. Al fin te librarás de ese maldito contrato.Kassandra apoyó la frente contra su pecho.—Eso espero...James volvió a besarla con calma, como si quisiera transmitirle toda la tranquilidad que a ella le faltaba.—Vamos.Entrecruzó sus dedos con los de ella y salieron juntos. En la sala ya los esperaban Baltazar y Bella.Baltazar mantenía a Bella abrazada por la cintura mientras ella jugueteaba distraídamente con el cuello abierto de su camisa.—Estamos listos.En ese instante, desde afuera comenzó a sonar una bocina una y otra vez.—¡Piiiiii! ¡Piiiiii!Bella rodó los ojos.—Fabiano...Baltazar soltó una risa.—Vamos antes de que despierte todo el barrio.Los cuatro salieron confiand
Después de un merecido descanso y una relajante ducha caliente, Bella bajaba las escaleras con paso ligero. Al llegar a la sala, encontró a James y a Baltazar sentados junto a una mesa auxiliar, revisando minuciosamente las cláusulas del contrato.—Nada puede salir mal con esto; encierra absolutamente todo lo que el documento pide —decía James con total seguridad, mientras se acomodaba los anteojos en el puente de la nariz.—Espero que baste con esto... aunque siempre he pensado que un tiro certero en la frente es una excelente opción para evitar rodeos —replicó Baltazar con su habitual tono sombrío.—¿Eso no nos llevará a una guerra todavía más grande con la familia de Kassy?—Sí, probablemente, pero no voy a permitir que me separen de Bella de ninguna manera. Y sé perfectamente que Kassandra tampoco dejará que nadie te aleje a ti, James.James sonrió de lado, dándole la razón en silencio. En ese preciso instante, Baltazar levantó la vista hacia las escaleras y vio a Bella descender.
Bella cargaba en brazos a los dos mellizos con total naturalidad, repartiendo besos en sus mejillas mientras ellos se aferraban a su cuello con entusiasmo.—¿Cómo estás, Micca? ¿Y tú, Marcel? Vaya que han crecido, están muchísimo más grandes —dijo Bella con una sonrisa de oreja a oreja.—Bien, tía. ¿Y Lily? ¿No la trajiste con ustedes? —preguntó Micca con curiosidad, buscando a su amiguita entre los recién llegados.—No, amor. Lily tenía escuela; el tío Fabi irá por ella apenas inicie sus vacaciones.—Está bien... Pensé que la traerías hoy —respondió el niño con un pequeño puchero de decepción.—Bueno, mis amores —intervino Fabiano con una sonrisa paternal y divertida, dando una palmada suave—. Vamos a mostrarle a la tía Bella dónde se quedará para que pueda instalarse a gusto.—¡Siiií! Le dije a la tía Viky que hiciera galletas caseras, así que dejamos algunas esperándola en la mesita de la sala —anunció Marcel con los ojitos brillantes de ilusión.De pronto, en medio del bullicio, l
—¿El líder? —repitió Kassandra con los ojos muy abiertos, mirando al abogado de aspecto despreocupado que ahora se encogía de hombros con total inocencia.—En persona, Sombra Carmesí —respondió Fabiano con una sonrisa burlona, acomodándose la chaqueta—. ¿De verdad creías que solo era un hombre guapo, alto, inteligente y un simple abogadoque se la pasaba leyendo códigos civiles y redactando contratos? Alguien tiene que ensuciarse las manos cuando los problemas requieren un poco más de... imaginación.James, que seguía sosteniendo la mano de Kassandra con firmeza, miró de reojo a Fabiano y luego a Baltazar.—Genial... Así que el bufón con el que tendré que lidiar todo este viaje resulta ser un pirómano profesional y el líder de una de las facciones más peligrosas de Europa.—Oye, no te pongas celoso, oficinista —le rió Fabiano guiñándole un ojo—. Al menos yo le prendí fuego a la mansión con estilo y elegancia. Nadie deja cabos sueltos cuando Fabiano Jones entra en acción.Bella soltó un
James iba de la mano con Kassy mientras arrastraba la maleta. Ella caminaba con paso firme y seguro, enfundada en un impecable traje de dos piezas de diseñador, una coleta alta y tacones que resonaban con elegancia. A un costado de la pista, junto al avión privado, Bella miraba hacia el horizonte buscando a Baltazar; pero cuanto vio a James, una sonrisa se dibujó en su rostro.—¡Jameeeeeeeeees! —gritó, corriendo a toda velocidad hacia él con los brazos abiertos.*—Ay, no... —*pensó James, deteniéndose de golpe.Pero antes de que Bella pudiera alcanzarlo, Kassandra se cruzó con un movimiento ágil, interponiéndose y cubriendo a James con su propio cuerpo, lanzando una mirada afilada y desafiante. Al mismo tiempo, una mano fuerte y dominante sujetó a Bella de la cintura por la espalda, levantándola del suelo a poca distancia de James.—¿Dónde crees que vas tan desbocada? —preguntó Baltazar con voz grave.—¡Ni se te ocurra acercarte a mi bebé! —advirtió Kassandra con tono de advertencia.
Noah estaba en la habitación con Olivia en sus brazos. La joven había contraído un resfrío muy fuerte que al fin empezaba a ceder, dejándola algo agotada pero ya con mejor semblante.—Vamos, mi ratoncita, bébetelo —le animó Noah, acercándole una taza humeante.—Está muy picante... —arrugó la nariz Olivia, un poco reacia.—Es jengibre con miel, te hará bien para la garganta.Olivia suspiró y, resignada, aceptó la taza. En ese instante, la puerta se abrió suavemente y el padre de Noah asomó la cabeza.—¿Cómo está mi nuera?—Mucho mejor. Tengo al mejor enfermero del mundo —respondió ella con una sonrisa débil.—Qué bueno, me alegra mucho. Hijo, te busca James abajo.—Está bien, papá, dame un segundo.—Ve a verlo, amor, estaré bien sola —le dijo Olivia a Noah.—No antes de que te tomes hasta la última gota. Sé perfectamente que si me voy, intentarás echarlo por el baño.—¿Yoooo? ¡Me ofendes, Noah Lancaster!—La última vez se quedó una rodaja entera de jengibre atascada en el escusado, rat







