เข้าสู่ระบบEn la mansión, Fabiano caminaba con las manos en los bolsillos. Acababan de llegar y, apenas vio aparecer a Victoria en el recibidor, una enorme sonrisa iluminó su rostro. Abrió los brazos de inmediato y ella corrió hacia él sin pensarlo dos veces. Fabiano la envolvió con fuerza y comenzó a dejar una lluvia de pequeños besos por todo su rostro, haciendo que Victoria soltara una risa dulce mientras intentaba, sin éxito, apartarlo.—¿Cómo te fue, amor?—Bien. Fue bastante diplomático dentro de todo. Juro que intenté portarme bien, princesita, pero la gente no coopera.Victoria sonrió con ternura y acarició su mejilla con la yema de los dedos. Aquel simple gesto hizo que Fabiano suspirara exageradamente antes de volver a besar sus labios.—Mi princesita hermosa... ¿Cómo está mi retoño?—Vittorio anda jugando con sus primas, Analia y Matilda.—Ya veo. ¿Te parece salir a cenar hoy? Solo los dos. Quizás caminar por el Sena, subir a la Torre Eiffel... y uno que otro besito por ahí.—Me enca
En el vehículo, Philippe golpeó el asiento con el puño, incapaz de contener la rabia.—Esa maldita niña... Ese matrimonio se hará sí o sí. De mi cuenta corre.Curtis permaneció tranquilo, con una media sonrisa dibujada en los labios. Lejos de molestarse, parecía divertido por la actitud desafiante de Kassandra.—Señor Devereaux, tranquilícese. A mí me gustan los retos y, sin duda, Kassandra es el más bello de todos los que he tenido.Philippe giró apenas la cabeza para mirarlo.—¿Tan seguro estás?Curtis soltó una risa baja.—Como sabe, tengo un criadero de caballos. Y el que doma a las yeguas pura sangre soy yo. No hay una sola que no haya logrado domar. Tengo experiencia... y Kassandra es una yegua pura sangre que deseo domar con todas mis fuerzas.Philippe sonrió por primera vez desde que habían salido del búnker.—Bien, muchacho. La dejo en tus manos, entonces. Apenas la tengas en tu poder, se casan y sellamos la alianza.Curtis asintió con absoluta seguridad.—Sí, señor. Tranquil
El ambiente se volvió tan pesado que parecía que costaba respirar.El hombre que permanecía de pie al lado de Philippe observaba cada detalle sin decir una sola palabra. Sus ojos azules recorrían la sala analizando posiciones, salidas, armas y personas, como si estuviera memorizando el campo de batalla.Kassandra sintió un escalofrío recorrerle la espalda.—¿Qué...? —su voz salió cargada de rabia e incredulidad.Philippe ni siquiera pestañeó.—Lo que oíste.Se acomodó lentamente el saco antes de continuar.—El contrato decía claramente que no te casarías con un Delacourt, y lo acepto. Pero Curtis no pertenece a esa familia. Él es el heredero de la Organización del Norte. Un matrimonio entre ambos fortalecería nuestras alianzas y consolidaría el poder de las dos organizaciones.Se giró hacia el hombre.—Por eso lo invité hoy. Ustedes ya se habían visto en varias reuniones. Tal vez no hablaron mucho, pero ahora viene oficialmente como tu prometido.Kassandra apretó los dientes con tanta
Al fin llegó la mañana.Kassandra estaba visiblemente nerviosa. Caminaba de un lado a otro por el departamento sin poder quedarse quieta. James terminó de acomodarse la corbata, se acercó por detrás y rodeó suavemente su cintura.—Tranquila. — Depositó un beso lento sobre sus labios. —Todo saldrá bien, amor. Al fin te librarás de ese maldito contrato.Kassandra apoyó la frente contra su pecho.—Eso espero...James volvió a besarla con calma, como si quisiera transmitirle toda la tranquilidad que a ella le faltaba.—Vamos.Entrecruzó sus dedos con los de ella y salieron juntos. En la sala ya los esperaban Baltazar y Bella.Baltazar mantenía a Bella abrazada por la cintura mientras ella jugueteaba distraídamente con el cuello abierto de su camisa.—Estamos listos.En ese instante, desde afuera comenzó a sonar una bocina una y otra vez.—¡Piiiiii! ¡Piiiiii!Bella rodó los ojos.—Fabiano...Baltazar soltó una risa.—Vamos antes de que despierte todo el barrio.Los cuatro salieron confiand
Después de un merecido descanso y una relajante ducha caliente, Bella bajaba las escaleras con paso ligero. Al llegar a la sala, encontró a James y a Baltazar sentados junto a una mesa auxiliar, revisando minuciosamente las cláusulas del contrato.—Nada puede salir mal con esto; encierra absolutamente todo lo que el documento pide —decía James con total seguridad, mientras se acomodaba los anteojos en el puente de la nariz.—Espero que baste con esto... aunque siempre he pensado que un tiro certero en la frente es una excelente opción para evitar rodeos —replicó Baltazar con su habitual tono sombrío.—¿Eso no nos llevará a una guerra todavía más grande con la familia de Kassy?—Sí, probablemente, pero no voy a permitir que me separen de Bella de ninguna manera. Y sé perfectamente que Kassandra tampoco dejará que nadie te aleje a ti, James.James sonrió de lado, dándole la razón en silencio. En ese preciso instante, Baltazar levantó la vista hacia las escaleras y vio a Bella descender.
Bella cargaba en brazos a los dos mellizos con total naturalidad, repartiendo besos en sus mejillas mientras ellos se aferraban a su cuello con entusiasmo.—¿Cómo estás, Micca? ¿Y tú, Marcel? Vaya que han crecido, están muchísimo más grandes —dijo Bella con una sonrisa de oreja a oreja.—Bien, tía. ¿Y Lily? ¿No la trajiste con ustedes? —preguntó Micca con curiosidad, buscando a su amiguita entre los recién llegados.—No, amor. Lily tenía escuela; el tío Fabi irá por ella apenas inicie sus vacaciones.—Está bien... Pensé que la traerías hoy —respondió el niño con un pequeño puchero de decepción.—Bueno, mis amores —intervino Fabiano con una sonrisa paternal y divertida, dando una palmada suave—. Vamos a mostrarle a la tía Bella dónde se quedará para que pueda instalarse a gusto.—¡Siiií! Le dije a la tía Viky que hiciera galletas caseras, así que dejamos algunas esperándola en la mesita de la sala —anunció Marcel con los ojitos brillantes de ilusión.De pronto, en medio del bullicio, l







