LOGINMuchos años atrás, Galilea se encontraba de pie detrás de la silla de su hija Nova, cepillándole el cabello con delicadeza. Nova, que ya había crecido y era toda una adulta, adoraba esos momentos. Le encantaba la suavidad con la que su madre la trataba y la paz que le transmitía tenerla cerca para charlar de cualquier cosa.Sin embargo, ese día el ambiente era diferente. Mientras el cepillo se deslizaba por la larga melena oscura, Galilea se veía decaída.—¿Estás bien, mamá? —preguntó Nova, mirando a su madre a través del espejo que tenían enfrente.Galilea alzó la vista y se encontró con los ojos azules de su hija en el reflejo. —Sí, claro, mi amor. ¿Por qué lo preguntas?—No puedes engañarme. Te conozco tan bien como tú a mí. Hay algo que te ronda la cabeza.Galilea bajó la mirada, suspiró con pesadez y continuó cepillándole el pelo.—No es nada...—Estás así desde que papá trajo a esa mujer al palacio —soltó Nova sin rodeos.Galilea levantó la cabeza de golpe, mirándola con los oj
Mientras tanto en el palacio, en la imponente oficina que pertenecía a Volkan, Nova se encontraba reunida con Milán y con Alan.La hembra Alfa recorría el lugar caminando despacio, observando minuciosamente cada detalle: las estatuillas talladas, los jarrones de porcelana fina, los cuadros colgados en las paredes y cada elemento de una decoración que aún conservaba la esencia de su padre.El aire del despacho todavía estaba impregnado con el aroma inconfundible de Volkan. Era una fragancia que se mantendría allí por un tiempo más, desvaneciéndose de forma muy gradual hasta desaparecer por completo.Finalmente, Nova caminó hacia el enorme escritorio y se dejó caer en la gran silla de su padre.—Esta silla se siente demasiado grande... —comentó.—El Alfa Volkan era un lobo enorme —señaló Alan.—No me refiero a eso —aclaró ella—. Hablo del legado y del espacio que mi padre me dejó. Aunque estoy orgullosa de ocuparlo, este puesto todavía me queda grande. Siento que tengo que trabajar el d
Diosnel soltó una risa de burla, encogiéndose de hombros.—¿Una hembra como Alfa y de un clan tan colosal como Áurea? ¿En serio? —escupió con sorna.—El Alfa Volkan la eligió a ella en vida como su legítima sucesora porque confiaba en sus capacidades —replicó Samuel—. Y a la manada entera no le queda otra opción que respaldarla y hacer lo mismo.—Pues no durará mucho tiempo en ese puesto —espetó Diosnel, restándole importancia—. Las hembras son más débiles y emocionales. Muy pronto habrá otros clanes hambrientos de poder que se mostrarán interesados en esa manada, y más al saber que una hembra está al mando. Lo verán como un blanco fácil, un imperio vulnerable, y la quitarán rápidamente de esa posición para devorarlos.Samuel dio un paso al frente.—¿Qué estás diciendo, miserable? —bramó—. ¿Acaso olvidas delante de quién estás parado? Estás hablando con un guerrero leal a Áurea, así que mide tus maldi-tas palabras y cuida tu lengua si aprecias tu vida.Ante la explosión de autoridad d
Samuel frunció los labios y cruzó los brazos sobre el pecho.—No lo creo, Diosnel —respondió con tono seco—. Es verdad que me has conseguido hombres bastante fuertes y acordes a los requerimientos que exijo. Pero he tenido muchos problemas con los últimos que me he llevado. Son rebeldes, me desafían, se vuelven ingobernables y al final tengo que acabar con ellos al poco tiempo de haberlos comprado. No vale la pena pagar tantas monedas de oro por esclavos que no me duran nada.Diosnel hizo una mueca de falsa comprensión, bajando los hombros de manera exagerada.—Lamento mucho que le haya sucedido eso, señor Samuel. Pero debe entender que son lobos en su estado salvaje; los atrapamos en el bosque y tienen otra clase de educación, usted lo sabe.—Eso lo entiendo muy bien —replicó Samuel—, pero tal vez deberías considerar tomarte un tiempo para disciplinarlos en tus propias instalaciones antes de ponerlos a la venta.—Aprecio su sugerencia, la cual es muy interesante y tiene sentido —conc
Nova observó a aquel Gamma con indignación, como si acabara de escuchar la estupidez más grande del mundo. Luego, soltó una risa áspera de ironía.—¿En serio? ¿Ese es tu maravilloso plan? ¿Pretendes que me case con un macho solo para que él gobierne el clan que heredé de mi padre? —hizo un énfasis deliberado en las últimas palabras.—De todos modos, por protocolo y tradición, usted deberá casarse en algún momento, señorita Nova.—Ya hablaremos de eso en su debido momento —zanjó ella con tono gélido—. Pero ahora mismo es demasiado pronto. Apenas estoy por asumir como Alfa y hay miles de asuntos prioritarios que atender, no podemos descuidar la estabilidad del clan por tonterías. En fin... ¿Tienen alguna otra cosa que agregar? ¿Hay alguna otra razón descabellada para estar en contra de mi ascenso?Nadie se atrevió a abrir la boca. El silencio en la mesa fue absoluto.—Bien —sentenció Nova, rompiendo la quietud—. Quiero que lo organicen todo para mañana mismo, se anunciará de forma ofici
En cuanto Nova apareció, un silencio sepulcral se adueñó del lugar. Todos y cada uno de los hombres sentados alrededor de la larga mesa rectangular bajaron la mirada, sin atreverse a sostenerle el contacto visual.Nova avanzó por el salón flanqueada por sus dos hombres de entera confianza, deteniéndose justo frente a la cabecera donde Kaizen se hallaba de pie.Guardó silencio durante unos segundos, antes de hablar con un tono que helaba la sangre.—Me resulta curioso que todos se hayan quedado callados cuando entré aquí. ¿Por qué no continúan con lo que estaban diciendo? ¿No acababan de asegurar hace tan solo un momento que las hembras son más débiles que los machos? Entonces, si esa es su verdad, ¿por qué todos se callaron ante mi presencia y bajaron la cabeza? ¿No será que en realidad me temen?Nadie se atrevió a levantar el rostro. Las miradas seguían clavadas rígidamente en la superficie de la madera de la mesa.La atmósfera en la sala era sofocante. A pesar de ser una mujer, Nova







