LOGINDurante años, Chloe se había preocupado por si sería suficiente para ellos, por si podría protegerlos y por si podría darles la infancia que ella nunca tuvo. Con el tiempo aprendió que los niños no necesitaban perfección: necesitaban amor, necesitaban seguridad y necesitaban a alguien que se quedara
Años después, Chloe estaba sola en la planta más alta de su empresa. La vista había cambiado, pero la ciudad no; Nueva York se extendía sin fin más allá de las paredes de cristal, repleta de edificios, tráfico, luces y personas que se movían de un lugar a otro. Era la misma ciudad que una vez la hab
Los gemelos bailaron juntos hasta que Leo casi se cae, lo que hizo que Leah se riera tanto que tuvo que sujetar a Zoe para no caerse. «¡Cuidado!», gritó Zoe por encima de la música. «¡Estoy bien!», insistió Leo. «¡Casi te rompes la cara!». «¡No es cierto!». Chloe rió con alegría al verlos; la fe
Chloe había imaginado una boda preciosa: flores, música, familia, amigos y un salón lleno de gente importante para ellos. No se imaginaba esto. En cuanto entró al lugar, se quedó paralizada al ver que todo parecía sacado de un sueño. Flores blancas cubrían las paredes y adornaban el largo pasillo, m
—No lo soy. —¡Sí lo eres! Lucien le apuntó con su tenedor juguetonamente. —Termina tu desayuno. Leo sonrió ampliamente. —¿Ves? ¡No sabes qué dije! Chloe se cubrió la boca, tratando de no reír, provocando que Lucien la mirara. —Estás disfrutando esto. —Un poco —admitió ella. Unos segundos despu
La mañana comenzó con una discusión, no una seria, ni siquiera inusual, sino solo dos niños discutiendo por el baño. —¡Yo llegué primero! —protestó Leo. —¡Estuviste cepillándote los dientes por diez minutos! —contraatacó Leah. —¡Eso fue porque seguías hablando! —¡Yo no estaba hablando, tú estaba







