LOGIN—Entonces mañana empezamos por volver a casa.Victoria había pronunciado aquellas palabras con una seguridad que no sentía completamente, porque la idea de regresar a la mansión significaba volver al lugar donde los niños habían sido arrancados de aquello que hasta entonces consideraban seguro, pero también sabía que evitarlo indefinidamente solo conseguiría convertir la casa en otro espacio que Daniel les hubiera quitado.A la mañana siguiente, después de una última valoración, el médico confirmó que las contracciones habían cedido y que el bebé continuaba estable, aunque dejó indicaciones claras sobre reposo relativo, seguimiento estrecho y la necesidad de regresar al hospital ante cualquier cambio.Adrián escuchó cada instrucción con tanta atención que Victoria terminó mirándolo con una mezcla de cariño y resignación.—No necesitas memorizar hasta la respiración del médico.—Ya la memoricé.—Eso no me tranquiliza.—A mí sí.Victoria sonrió mientras él ayudaba a guardar algunas de s
Adrián no podía saber cuánto tiempo necesitarían para conseguirlo, pero aquella promesa continuó acompañándolo durante la noche mientras Victoria descansaba, los niños dormitaban cerca y el hospital comenzaba a recuperar una tranquilidad que contrastaba demasiado con todo lo que habían vivido unas horas antes.A la mañana siguiente, el médico confirmó que el riesgo había disminuido considerablemente y que los nuevos controles del bebé seguían siendo favorables, aunque decidió mantener a Victoria ingresada un día más debido a sus antecedentes y al impacto del accidente.Ella aceptó sin discutir, principalmente porque Camille y Mathis habían despertado varias veces durante la noche y Victoria había comprendido que no era la única persona de aquella familia que necesitaba detenerse antes de fingir que podía regresar inmediatamente a la normalidad.Un agente llegó a media mañana para hablar con Adrián sobre Daniel, quien permanecía bajo custodia mientras se acumulaban declaraciones, evide
Mientras Fernanda hacía aquella pregunta al otro lado de la ciudad, Adrián acababa de recibir autorización para entrar a la habitación donde Victoria permanecería en observación durante las siguientes horas, aunque antes de cruzar la puerta necesitó quedarse unos segundos quieto, intentando dejar afuera parte del miedo que llevaba acumulado desde que la vio desaparecer dentro de urgencias.Victoria estaba recostada con varios monitores a su alrededor y una mano apoyada sobre el vientre, de modo que cuando lo vio entrar intentó incorporarse hasta que él se acercó y evitó que hiciera un esfuerzo innecesario.—Antes de que preguntes, estoy bien.Adrián acercó una silla hasta la cama.—Eso lo decide el médico y no pienso negociar esa parte contigo.La respuesta consiguió arrancarle una sonrisa cansada.—¿Los niños?—Camille y Mathis están conmigo, Eduardo ya está con Clara y los tres fueron revisados; tienen algunos golpes menores, pero nada que preocupe físicamente.Victoria cerró los oj
Fernanda fue la primera en sentarse, no porque quisiera terminar la conversación, sino porque la noticia sobre Victoria había conseguido devolverle de golpe todo aquello que había intentado mantener bajo control desde que dejó a William, mientras Isabel permanecía cerca de Ernesto y Regina observaba a los tres con la misma preocupación que llevaba horas reflejada en el rostro. Sabía que tendría que contarles una parte de lo que había descubierto y estaba dispuesta a hacerlo, pero también había detalles de aquella conversación que todavía no podía repetir en voz alta, no porque quisiera seguir ocultándolos, sino porque algunas de las cosas que William le había revelado resultaban demasiado perturbadoras como para mezclarlas en ese momento con el miedo por Victoria.—Dijiste que hablaste con William —recordó Ernesto finalmente—. ¿Qué fue lo que te dijo?Fernanda apoyó las manos sobre las piernas antes de responder.—Su abuelo estaba enfermo y todos sabían que probablemente no le quedaba
Mientras Adrián permanecía en el hospital esperando una respuesta que nadie podía darle todavía, Fernanda llegó a la mansión de los Montenegro con una sensación difícil de explicar, porque ya se había enterado que Daniel había sido detenido y que Victoria estaba a salvo de él, pero también sabía que nada de aquello borraba las decisiones que habían tomado durante los últimos meses ni las consecuencias que ahora empezaban a alcanzar a todos.Isabel estaba sentada cerca de Regina cuando Fernanda entró, mientras Ernesto permanecía de pie junto a una de las ventanas con el teléfono en la mano y una expresión que no lograba ocultar la preocupación, de modo que ninguno necesitó preguntar demasiado para que ella entendiera que ya sabían que Victoria había sido trasladada al hospital después del accidente.—¿Cómo está? —preguntó Fernanda apenas se acercó.Isabel negó despacio.—Todavía no saben bien, Adrián llamó hace unos minutos y dijo que la estaban revisando porque comenzó con molestias d
Durante varios minutos permaneció en el mismo lugar, observando aquellas puertas como si pudiera conseguir que se abrieran únicamente por no apartar la mirada, aunque poco a poco comenzó a entender que ya no había ninguna orden que pudiera dar, ningún vehículo que perseguir ni un hombre al que pudiera obligar a responder, porque todo lo que ocurría con Victoria y el bebé estaba ahora en manos de médicos a quienes no serviría de nada presionar.Aquella impotencia resultaba mucho más difícil de soportar que cualquier persecución.—Papá.La voz de Camille consiguió hacerlo girar y Adrián encontró a la niña acercándose de la mano de Mathis, acompañados por uno de sus hombres después de que ambos hubieran sido revisados y confirmaran que no tenían lesiones de gravedad.Adrián se agachó para recibirlos y Camille se aferró inmediatamente a su cuello.—¿Mamá está bien?Él habría querido responder que sí sin pensarlo, pero después de todo lo ocurrido sabía que prometer aquello que todavía desc







