LOGINFernanda fue la primera en sentarse, no porque quisiera terminar la conversación, sino porque la noticia sobre Victoria había conseguido devolverle de golpe todo aquello que había intentado mantener bajo control desde que dejó a William, mientras Isabel permanecía cerca de Ernesto y Regina observaba a los tres con la misma preocupación que llevaba horas reflejada en el rostro. Sabía que tendría que contarles una parte de lo que había descubierto y estaba dispuesta a hacerlo, pero también había detalles de aquella conversación que todavía no podía repetir en voz alta, no porque quisiera seguir ocultándolos, sino porque algunas de las cosas que William le había revelado resultaban demasiado perturbadoras como para mezclarlas en ese momento con el miedo por Victoria.—Dijiste que hablaste con William —recordó Ernesto finalmente—. ¿Qué fue lo que te dijo?Fernanda apoyó las manos sobre las piernas antes de responder.—Su abuelo estaba enfermo y todos sabían que probablemente no le quedaba
Mientras Adrián permanecía en el hospital esperando una respuesta que nadie podía darle todavía, Fernanda llegó a la mansión de los Montenegro con una sensación difícil de explicar, porque ya se había enterado que Daniel había sido detenido y que Victoria estaba a salvo de él, pero también sabía que nada de aquello borraba las decisiones que habían tomado durante los últimos meses ni las consecuencias que ahora empezaban a alcanzar a todos.Isabel estaba sentada cerca de Regina cuando Fernanda entró, mientras Ernesto permanecía de pie junto a una de las ventanas con el teléfono en la mano y una expresión que no lograba ocultar la preocupación, de modo que ninguno necesitó preguntar demasiado para que ella entendiera que ya sabían que Victoria había sido trasladada al hospital después del accidente.—¿Cómo está? —preguntó Fernanda apenas se acercó.Isabel negó despacio.—Todavía no saben bien, Adrián llamó hace unos minutos y dijo que la estaban revisando porque comenzó con molestias d
Durante varios minutos permaneció en el mismo lugar, observando aquellas puertas como si pudiera conseguir que se abrieran únicamente por no apartar la mirada, aunque poco a poco comenzó a entender que ya no había ninguna orden que pudiera dar, ningún vehículo que perseguir ni un hombre al que pudiera obligar a responder, porque todo lo que ocurría con Victoria y el bebé estaba ahora en manos de médicos a quienes no serviría de nada presionar.Aquella impotencia resultaba mucho más difícil de soportar que cualquier persecución.—Papá.La voz de Camille consiguió hacerlo girar y Adrián encontró a la niña acercándose de la mano de Mathis, acompañados por uno de sus hombres después de que ambos hubieran sido revisados y confirmaran que no tenían lesiones de gravedad.Adrián se agachó para recibirlos y Camille se aferró inmediatamente a su cuello.—¿Mamá está bien?Él habría querido responder que sí sin pensarlo, pero después de todo lo ocurrido sabía que prometer aquello que todavía desc
Al menos eso era lo que él creía, porque lejos estaba de saber lo que aún les esperaba.Durante algunos minutos, Victoria permaneció junto a Adrián y los niños intentando convencerse de que, ahora sí, podía bajar la guardia, aunque su cuerpo parecía haberse quedado atrapado en una tensión que no desaparecía con la misma facilidad con la que habían desaparecido las esposas de Daniel tras la puerta de la patrulla.Camille seguía pegada al costado de Adrián, Mathis no soltaba su mano y Eduardo permanecía cerca mientras uno de los hombres de seguridad terminaba de hablar con Clara para explicarle dónde se encontraban y que su hijo estaba a salvo, de modo que Victoria trató de concentrarse únicamente en ellos y en la necesidad de que cada uno continuara siendo revisado por los paramédicos.—Primero los niños —pidió cuando uno de los médicos se acercó para revisar también su estado—. Ellos estuvieron dentro del vehículo cuando chocamos.Adrián la miró de inmediato.—Y tú también.Victoria i
Mientras varios agentes descendían con rapidez, terminando de convertir el lugar en un cerco del que Daniel ya no tenía forma alguna de escapar.Victoria notó el cambio en su expresión apenas comprendió que aquellos hombres no llegaban solos, porque además de la policía, los hombres de Adrián continuaban distribuidos alrededor, manteniendo suficiente distancia para no provocar una reacción mientras ella permaneciera junto a Daniel y el arma siguiera en sus manos.—Baja el arma y sepárate de ella —ordenó uno de los agentes desde varios metros de distancia—. No tienes salida.Daniel recorrió con la mirada las patrullas, los accesos bloqueados y a los hombres que lo rodeaban, como si todavía intentara descubrir algún espacio por donde escapar, aunque Victoria sintió cómo el agarre sobre su brazo empezaba a perder fuerza conforme la realidad se imponía sobre todo aquello que llevaba horas intentando controlar.A pocos metros, Adrián permanecía completamente concentrado en ella y Victoria
No necesitó distinguir completamente su rostro para saber que era Adrián, porque reconocería aquella manera de avanzar incluso a la distancia, pero junto con el alivio apareció otra preocupación cuando descubrió que él no estaba solo, ya que varios de sus hombres comenzaban a distribuirse alrededor sin acercarse demasiado, utilizando los recursos que tenian disponibles para cerrar cualquier posibilidad de que Daniel pudiera escapar. Victoria entendió enseguida que aquello no era un impulso desesperado de Adrián, sino parte de un operativo que se había formándo alrededor de ellos sin que Daniel lo notara. Él también terminó dándose cuenta.Su mirada recorrió rápidamente los alrededores y la mano que segundos antes había extendido hacia Victoria regresó hacia el arma.—Así que finalmente llegaste.Adrián siguió avanzando unos metros antes de detenerse a una distancia prudente, aunque su atención apenas pasó por Daniel antes de concentrarse en Victoria, recorriendo su rostro, la sangre q







