LOGIN—No estaría nada mal que nos tomemos una noche para ir a ver ese partido de los Chicago Bulls.— Dijo Jhonathan, —¿Cuándo es la fecha de ese partido?—Mañana a las once de la noche.— Contestó Kevin lleno de entusiasmo, —Claro tendríamos que estar a eso de las siete de la noche ya saben para comprar entradas, aperitivos.—¿Es interesante ese deporte?— Grace tenía esa enorme duda. Solo sabia que ese deporte consistía en que dos equipos de hombres altos, calvos o negros lanzaban el balón al aro, intentando anotar y que el árbitro cada minuto pitaba falta.—Al principio se te vuelve complicado. Pero a medida que avancen los minutos. Todo se vuelve más emocionante.— Contestó Vanessa, —Así me pasó en un principio. Claro no están obligados a apoyar directamente a los Chicago Bulls. Pueden apoyar a otros equipos sin ningún problema.—Bueno para mañana en la noche nos estamos preparando para ir a ver ese partido. Espero que cumpla con nuestras expectativas.— Dijo Grace de forma sonriente, —Sino
—¿Te estabas enamorando de mí? Jhonathan se sentía incómodo ante la confesión. No le causaba nada de emoción ni siquiera era algo romántico para él. —Desde que estabas casado con Leticia... Yo me moría de celos cuando veía que la tratabas como una reina—¿Eso quiere decir que cuando me dijiste la primera vez que me fuera de la casa era por celos, Mariana?— Está vez la pregunta vino de parte de Grace Clark. —¿Qué sentido tendría mentirte ahora? La verdad es que sí... Yo cuando supe acerca del divorcio de Jhonathan y Leticia... Veía eso como una oportunidad de ser digamos que algo más allá de una simple empleada para él... ¡Pero llegaste, tú! —Pero estabas casada, Mariana. Además, todo este tiempo sabías acerca del paradero de Edgar y no hablaste nada.— Agregó Grace. —¿No has escuchado que todo esto es parte de un plan? Todo estaba saliendo bien... Tristemente llegó la policía a ese lugar. —Ustedes me quisieron matar. Tu maldita obsesión te llevo a ser cómplice de un asesinato. Cu
—Vamos, Michelle justo ahora no tengo nada de ánimos de estar peleando . —No he tomado un vuelo hasta acá para venir a pelear contigo. Eso seria una completa perdida de tiempo y de dinero. —Supe que te casaste con un tal Adam Lombardi. Ahora eres dueña de un porcentaje de una fábrica de chocolate. —Sí. Pero no creas que todo eso fue pan comido.— Dijo Michelle, —Tuve que enfrentar diversas adversidades... Supiste que tenemos otra hermana. —De eso llegue a escuchar. Intente hablar con mi padre. Pero creo que no quiere saber nada de mí.— Dijo Leticia llena de resignación, —¿Qué se puede hacer? Simplemente deje de insistir... Nuestra hermana se llama Scarlett, ¿No? Algo así llegue a escuchar.—Sí. Fue fruto de una aventura de nuestro padre hace años con una mujer llamada Martina. Pero el punto no es ese... Leticia, ¿Te gustaría irte conmigo?Leticia se le quedó mirando. Estaba pensativa y al mismo tiempo estaba llena de curiosidad. Michelle la miraba llena de paciencia. Yesenia entro
—No vamos a cumplir con tus caprichos, Alonso. Entrégate de una vez y no gastes tu tiempo en estás cosas. —Las cosas no son así tan sencillas. Si me quieren sacar de acá, vengan y busquenme o fácil traigan a Grace Clark y dejen que me vaya con ella.— Grito Alonso desde la oscuridad, —De resto acá me quedo. —Alonso García quiere jugar con nosotros.— Dijo uno de los agentes, —Tenemos que pensar en algo. —¿De casualidad alguno de ustedes tiene de esas bombas de humo?— Silva hizo esa pregunta. Uno de los agentes le entrego una, aunque se notaba que no comprendía mucho la situación, —A la cuenta de tres entramos, ¿De acuerdo? Uno... Dos... Silva lanzo la bomba de humo justo al centro de ese oscuro garaje. El sonido metalizado se escucho por unos breves segundos, hasta que se escucho una pequeña explosión y todo el interior se llenó de blanco. —¡Tres!— Silva y los agentes que tenían ahora unas gafas protectores entraron al lugar. —¿Es qué ahora dependen del humo?— Alonso estaba oculto
—No aquí la pregunta es cuál es tu problema, Edgar.— Mariana le hablaba en un tono desafiante. —Acá las preguntas las hago yo Mariana. Guarda silencio que no creo que estés en condiciones. —Me resulta increíble que a la persona que te ayudo durante todo tu proceso de estar en donde estás.—¿Crees que soy capaz de darte un balazo justo ahora? —Estamos casados desde hace un tiempo, Edgar. Te conozco de forma perfecta y estoy segura que con tal de tener más poder del que tienes ahora eres capaz de matarme. —Edgar baja el arma. No es momento que nos volvamos enemigos. Tenemos es que pensar en nuestro siguiente plan.— Sugirió Alonso mientras estaba encendiendo otra cigarrillo, —Si la matas vamos a perder una pieza clave. Vamos a ser menos. Además eso es lo que todo el mundo quiere, que nos matemos entre nosotros mismos. —Es que Mariana últimamente se está volviendo una carga. Es demasiado negativa y...Mariana comenzó a reírse.—¿Te estás escuchando? ¿A qué le llamas carga? ¿A esto?—
—Leticia se ve que debes estar cansada y que no tienes nada de ánimos de entablar una conversación. —No para nada es más solamente estoy cansada de estar en este hospital.— Contestó ella con una expresión de aburrimiento, —¿Crees que podemos planear una fuga en plena noche? —Nada de eso.— Ian nego con la cabeza, —Necesito que me ayudes con algún detalle. —Depende de que sea el detalle. Si es algo que resulta difícil lamento decirte que no podre ayudarte. —Solo necesito saber algún dato acerca de Alonso García o de Mariana. Sabemos o bueno tenemos la sospecha de que ambos están aliados a Edgar Hawkins y que ellos armaron el complot en contra de Jhonathan. —Yo había comentado acerca de que había visto a Edgar besándose con Mariana en la oficina. Claro al principio pense que se trataba de Jhonathan y hasta lo estaba juzgando por serle infiel a Grace. —Ella meneo la cabeza de un lado a otro decepcionada de sí misma, —Pero vaya al final el pobre estaba atrapado con su vida corriendo r







