Mag-log inI’m trapped, trapped in a mate bond I hate. Will I ever escape its hold on me? “I, Than Sable, Alpha of the Amber Desert Pack, reject you Kaia Glace as my Luna.” I remember his cruel cutting words as if they were only yesterday. Our mate bond is non-existent. That’s a lie, it exists but Than doesn’t allow himself to get close to me…to be alone in a room with me. It’s as if I disgust him. He has reduced me to nothing. A shadow of a mate and I hate him for it. I can’t keep living like this, waiting… I am Kaia Glace, the rightful Luna of the Amber Desert pack. Yet my mate, Alpha Than, refuses to let me rule by his side. I feel cheated by the mate bond, unwanted by my own mate. Years I’ve spent trying to get him to love me…to see me…but how can I? When he has another…. I can’t stay, it isn’t safe for me anymore or my unborn child. A child created by force. I have to leave…to runaway and find my Father. He is the only lifeline I have. However, he was last seen at the enemy pack, the Dark Phantom pack. A notorious pack with a cold and scheming Alpha, who doesn’t take kindly to outsiders. It is said, those who enter the pack are never seen again. But I have no choice…into the enemy pack I must go to rid myself of my mate bond. Only, I myself find another. Another that dooms me to the same trickery of the mate bond.
view more—¡Jodido mentiroso! —grité al teléfono con la voz rota, mientras las lágrimas me quemaban las mejillas y caían sobre la pantalla—. ¡Me prometiste que estarías aquí! Me prometiste que nos casaríamos, que íbamos a formar una familia, que yo era tu hogar y tú eras mi destino… ¿Dónde estás, Emilian? ¡Contesta, por favor! ¡No me hagas esto!
Marqué su número una y otra vez. Una, dos, diez, veinte, cincuenta veces. Cada tono era como un cuchillo clavándose más profundo en mi pecho. Sonaba… sonaba… y luego el buzón de voz. Su voz grabada, esa voz ronca que tanto amaba, diciendo que dejara un mensaje. Colgué y volví a marcar, una y otra vez, hasta que me dolieron los dedos. Me dejé caer de rodillas en el suelo frío de mi pequeño apartamento, con una mano temblorosa sobre mi vientre todavía plano y la otra apretando el teléfono como si fuera lo único que me mantenía con vida. Solo habían pasado tres días desde que cumplí las seis semanas. Tres días desde que él se acostaba a mi lado, besaba mi vientre con devoción y le hablaba a nuestro bebé con esa ternura que nunca le había conocido. ¿Cómo pudo desaparecer así? Sin una nota. Sin una explicación. Sin una maldita despedida. Seguí llamándolo durante horas, hasta que el buzón se llenó y ya ni siquiera podía dejar mensajes. Cuando ya no pude más, salí corriendo del apartamento con el pelo revuelto y la ropa del día anterior, y fui hasta su departamento. Golpeé la puerta con los puños hasta que me sangraron los nudillos. —¡Emilian! ¡Abre la puerta, por favor! ¡Estoy embarazada! ¡Vamos a tener un hijo! ¡No puedes hacerme esto! ¡Emilian! Grité su nombre hasta quedarme ronca. Los vecinos me miraban con lástima desde sus puertas, pero nadie abrió. Nadie sabía nada… o nadie quería decirme. Había ido con todos sus conocidos, con nuestros conocidos y nadie sabía de él. Y ni siquiera nos habíamos peleado, jamás lo había hecho. Nos amábamos mucho como para caer en una discusión. O eso creía yo porque él había desaparecido de un momento a otro. Volví a casa derrotada y lo hice caminando, como si en mi andar todo se iba a solucionar, como si caminando se borrarían mis penas, mi tristeza, como si en el camino a casa, lo iba a encontrar y el me abrazaría diciéndome que todo había sido una confusión y que iba a estar aquí para mí, para el bebé, para nosotros. Y lo busqué, juro que lo busqué en cada chico que me encontré de camino a casa. Cuando cerré la puerta de mi apartamento, me faltó el aire. De un momento a otro me dolió la vida o el alma, no lo sé. Y no sé si el corazón duele, pero juro que mi pecho ardía como algo estuviera atravesando mi triste corazón. Me eché en la alfombra del pequeño salón donde muchas veces nos acurrucamos mientras veíamos una película y ahí me quedé no sé por cuanto tiempo, a veces con los ojos cerrados y a veces con la mirada perdida en la nada. Perdí la noción del tiempo y dejé de comer, de existir, de vivir. Hasta que recordé que había vida creciendo dentro de mí y que yo era la única responsable de él o ella. Me levanté de esa alfombra, con las rodillas temblando y el cuerpo entumecido de tanto llorar. Me puse una mano sobre el vientre aún plano y susurré entre sollozos: —Te prometo que te voy a proteger con mi vida, mi amor. Vamos a salir adelante tú y yo. Yo jamás me iré de tu lado… como hizo tu padre. Esa promesa fue lo único que me mantuvo en pie durante las siguientes semanas. Me obligué a comer aunque la comida supiera a nada, me duchaba aunque solo quisiera quedarme en la cama hasta desaparecer, y volví a las clases con los ojos hinchados y el corazón hecho pedazos. Estaba aprendiendo a respirar sin Emilian, a existir en un mundo donde él ya no estaba. Pero el destino es cruel. Una mañana, varias semanas después, empecé a sentir un dolor sordo en la parte baja del vientre. Al principio lo ignoré. Es solo estrés, me dije. Pero el dolor se volvió más agudo, más insistente. Cuando fui al baño, vi la sangre. Poca al principio, luego más. Mucha más. —No… no, por favor —susurré, con las manos temblando mientras me limpiaba—. Por favor, no… Corrí al hospital sola, en un taxi, apretando un pañuelo entre las piernas. El trayecto se me hizo eterno. Cuando llegué a emergencias, apenas podía hablar. —Estoy embarazada… estoy sangrando… ayúdenme, por favor… Me metieron en una habitación blanca y fría. Me hicieron una ecografía. El médico, un hombre de mirada cansada, miró la pantalla en silencio durante unos segundos que parecieron años. —Lo siento mucho —dijo en voz baja—. No hay latido cardíaco. Estás teniendo un aborto espontáneo. Las palabras me cayeron como un balde de agua helada. Me quedé mirando el techo, sintiendo cómo algo dentro de mí se rompía para siempre. Las contracciones empezaron fuertes, brutales, como si mi cuerpo estuviera expulsando no solo al bebé, sino también todos los sueños que había construido alrededor de él. Dolor físico y un dolor mucho más profundo, un vacío que me tragaba entera. Estaba sola, completamente sola. Una enfermera joven me apretó la mano mientras yo mordía la sábana para no gritar. Las lágrimas me caían por las sienes y se perdían en el pelo. En medio del dolor, solo podía pensar en Emilian besando mi vientre, hablándole al bebé con esa voz ronca llena de amor. —¿Dónde estás ahora, maldito? —pensé con rabia y desesperación—. ¿Por qué no estás aquí sosteniéndome la mano? El proceso duró horas. Horas de calambres, de sentir cómo lo perdía todo. Al final, cuando todo terminó, me quedé mirando la pared blanca, vacía por dentro. Mi bebé ya no estaba. El último lazo que me unía a Emilian se había ido con él. Esa noche, en la cama del hospital, me hice un ovillo alrededor de mi vientre ahora vacío y lloré hasta que no me quedaron lágrimas. Lloré por el bebé que nunca llegaría a conocer. Lloré por la familia que nunca tendríamos. Lloré por la chica de veinte años que había creído en las promesas de un hombre que desapareció. Emilian Novak no solo me había abandonado a mí, también había abandonado a su hijo antes siquiera de nacer. Esa noche entendí que no todas las promesas pueden cumplirse, que hay algunas que se tienen que romper sin poder evitarlo, y que yo le había fallado a ese bebé. ¡Emilian Novak, más te vale estar muerto y no volver a verte jamás en esta vida!Thank you…from the bottom of my heart for joining me in this journey. This series has now ended, however…who knows what the future holds. I have ideas…but for now I need to take a break from these characters and work on other books. Thank you for the love you have shown this series, for me. If y
“Thank you Luna, I appreciate that.” “We’ve given it a good check, all seems good to us Alpha!” Colt states out throwing a set of keys in the air to Jaxon, who catches them with ease. “Thanks Colt, I appreciate it.” “What’s going on?” I look to Jaxon, completely confused. “Come!” Jaxon dem
hold. “We wanted to know if you wanted to dance with us.” “Dance with the two of you?” “Yes, your favourite boys of course.” Jaxon winks…I can’t wait to tell him, can’t wait for Felix to have a sibling of a similar age, someone that can learn from him, someone he can look out for. “How c
“It’s a party right?” She reaches behind me for the wine bottle, making a point to slug back on the alcoholic beverage, full well knowing of my disapproval. “It’s a wedding Alma, not an excuse to get drunk with your friends.” I roll my eyes at her, clicking my tongue. “I’m just doing what an
the alpha office. I pull Kaia back, placing her behind me. “Jace?” I call out for my son, the door slowly opening to reveal Astraia and Jace standing in front of Miso, who was tied to a desk chair. Entering the room, I look behind me to find Colt had opened the door. He was here as well…what h
treeline…trying to find a way out. Surely, he must know he cannot survive this, survive me. I take a lengthy stride towards him, only for Darnell to place his hands out, his alpha demeanour shrinking under my aura. “Wait…just wait…let’s talk about this. There must be something you want, someth
change our minds. We drive in silence, I notice Kaia gripping onto her thighs as we must moved far enough for her to lose connection with the pack, with Jaxon. But her connection to Hector will remain, as will mine to Jaxon’s…. but the key detail to the plan I hadn’t announced to her yet. We
females were ready, they would hold back until I send word to Jaxon. No matter what. For Kaia and I, we were to take a car…and move ahead, the rest falling back until I contacted Jaxon through the mind-link to say I was at the borders. I was ready…yet saying goodbye to Jaxon was harder than






Welcome to GoodNovel world of fiction. If you like this novel, or you are an idealist hoping to explore a perfect world, and also want to become an original novel author online to increase income, you can join our family to read or create various types of books, such as romance novel, epic reading, werewolf novel, fantasy novel, history novel and so on. If you are a reader, high quality novels can be selected here. If you are an author, you can obtain more inspiration from others to create more brilliant works, what's more, your works on our platform will catch more attention and win more admiration from readers.
Mga Ratings
RebyuMore