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Capitulo 46

Author: MIKEYLAHM
last update publish date: 2026-09-13 09:01:51

La madrugada siguiente a la gala, el escritorio de caoba de Nathan no albergaba documentos de la bolsa, sino un único expediente clasificado: la propuesta de absorción mutua entre el Consorcio Vaneck y sus corporaciones. Era un señuelo, una excusa perfecta para convocar a Larissa bajo el pretexto de una firma ineludible.

Cuando Larissa cruzó las puertas blindadas del piso cincuenta acompañada únicamente por Roux, descubrió la jugada: Roux fue interceptada con elegancia por el equipo de segurida
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    El zumbido del sistema de purificación de aire dentro de la cámara acorazada era el único sonido que competía con el martilleo incesante en los oídos de Larissa. Frente a la gruesa compuerta de acero, el tiempo parecía haberse congelado. A sus espaldas, Roux mantenía a la pequeña firmemente asegurada contra su pecho, con el rostro serio y la respiración controlada, vigilando los monitores secundarios que mostraban el mapa térmico del exterior.Pero los ojos de Larissa no se apartaban del panel de control de la puerta. Su mente, habitualmente fría y calculadora, ardía en una mezcla corrosiva de furia, adrenalina y un miedo sordo que se negaba a admitir en voz alta.Un alfa de su categoría no cae tan fácil, se repitió mentalmente, apretando los puños con tanta fuerza que las uñas se le clavaron en las palmas.Del otro lado del acero blindado, el estruendo de las detonaciones y el eco seco de las ráfagas de disparos se filtraban de manera amortiguada. Cada impacto contra la compuerta era

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 48

    El pasillo de servicio del piso cincuenta se había convertido en un corredor de sombras y destellos intermitentes, donde el rojo de las luces de emergencia pintaba las paredes de un tono escarlata y urgente. El sonido de las botas tácticas contra el suelo metálico resonaba con una precisión quirúrgica, marcando el compás de una retirada que no tenía nada de huida y todo de estrategia.Roux aguardaba junto a la compuerta de acceso al montacargas de seguridad, con el rifle preparado y los sentidos a flor de piel. En cuanto vio aparecer a Larissa, con la postura erguida, el arma firme en las manos y la mirada encendida por la adrenalina del combate inminente, supo que el enfrentamiento en la oficina no había hecho más que avivar el fuego en su interior.—El sistema principal ha sido parcialmente hackeado desde el exterior, pero el conducto de ventilación blindado del ala oeste sigue libre de interferenciasinformó Roux con voz rápida y cortante, sin apartar la vista del perímetro mientra

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 47

    El beso no fue una tregua, fue la detonación de todo el fuego que ambos venían acumulando tras semanas de evadirse en los salones de la alta sociedad. La urgencia con la que Nathan la devoraba tenía el sabor amargo de la posesión y el dulce delirio de la necesidad. Sus manos grandes, aferradas a su cintura y a su nuca, no buscaban dañar, sino anclarla a su cuerpo con una fuerza implacable, como si temiera que, en el instante en que abriera los ojos, ella volviera a desvanecerse en el aire como una sombra.Larissa le devolvió la embestida con la misma fiereza. Sus dedos se encajaron en las solapas de su camisa oscura, rasgando levemente la tela en un arrebato de furia y rendición. Durante unos segundos, el mundo entero, la torre, el imperio corporativo, las amenazas externas y los juegos de poder, todo dejó de existir. Solo quedaba el choque brutal de dos naturalezas dominantes que se devoraban mutuamente, intentando borrar con cada fricción el vacío de la ausencia.Pero incluso en med

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 46

    La madrugada siguiente a la gala, el escritorio de caoba de Nathan no albergaba documentos de la bolsa, sino un único expediente clasificado: la propuesta de absorción mutua entre el Consorcio Vaneck y sus corporaciones. Era un señuelo, una excusa perfecta para convocar a Larissa bajo el pretexto de una firma ineludible.Cuando Larissa cruzó las puertas blindadas del piso cincuenta acompañada únicamente por Roux, descubrió la jugada: Roux fue interceptada con elegancia por el equipo de seguridad de Nathan en el vestíbulo técnico, bajo un falso protocolo de encriptación de datos, dejándola incomunicada por unos minutos cruciales.Larissa ingresó sola al despacho principal, con la guardia alta y el paso firme, dispuesta a liquidar el asunto en tiempo récord. Pero al entrar, el ambiente era radicalmente distinto al de la noche anterior. Las luces de la ciudad tintineaban a lo lejos, y el sistema de climatización de la oficina había sido alterado intencionalmente para elevar la temperatur

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 45

    El beso de Nathan en la terraza fue un golpe de autoridad y una rendición al mismo tiempo; una descarga eléctrica que barrió con cualquier vestigio de distancia y cálculo táctico. Sin embargo, en cuanto el peso de su cuerpo pareció abrumarla, Larissa reaccionó con la fiereza instintiva de quien se niega a perder el control por completo.Con un movimiento seco y cortante, apoyó las palmas de las manos contra el pecho firme de Nathan y lo empujó hacia atrás, rompiendo el contacto. Su respiración estaba agitada, traicionada por el temblor involuntario de sus labios, pero sus ojos oscuros recuperaron de inmediato esa chispa helada y desafiante que lo volvía loco.—No te equivoques, Nathansiseó Larissa, acomodándose la solapa del vestido con una lentitud estudiada que rozaba la insolencia, intentando enmascarar el desorden en su pulso— Un desliz en una terraza no reescribe las reglas del juego. No eres dueño de mi voluntad, por mucho que a tu ego de alfa le cueste procesarlo.Nathan se q

  • Destinada a amar a mi verdugo, Alfa   Capitulo 44

    El salón de la gala benéfica del Círculo de Élite desbordaba opulencia y artificio. Bajo una constelación de imponentes lámparas de cristal de roca, la alta sociedad de la metrópoli se movía con una coreografía ensayada de sonrisas huecas, tintineo de copas de champán y susurros calculados entre magnates y políticos. Sin embargo, en el instante exacto en que las puertas principales se abrieron para dar paso a la comitiva del Consorcio Vaneck, el bullicio ambiental pareció contraerse en un silencio sutil.Larissa hizo su entrada con una elegancia tan helada y magnética que cortó el aire a su alrededor. Su vestido de noche, de un negro profundo que acentuaba la esbeltez de su silueta, contrastaba con la fría perfección de su rostro. No buscaba la aprobación de nadie; su mirada era un muro impenetrable. Y, sin embargo, su presencia liberó de inmediato una estela casi imperceptible pero devastadora: notas de jazmín silvestre y lluvia ambarina que comenzaron a impregnar el ambiente, altera

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