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CAPÍTULO 105

Author: LauraC
last update publish date: 2025-12-24 01:43:49

Margaret no fue consciente por completo de las palabras de su padre hasta que se subió al coche y cerró la puerta con un golpe seco.

Cuando su padre le preguntó que si su madre no le había contado quién era su verdadero padre biológico, un médico llegó sacándola de la habitación por no ser una familiar aprobada en la visita de Lorain.

Permaneció unos segundos inmóvil, con las manos apoyadas sobre el volante, respirando de forma irregular, intentando ordenar pensamientos que parecían atropellar
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  • Divorciada, pero atrapada por mi ex   CAPÍTULO 246  FINAL.

    La voz de Margaret terminó de quebrarse en medio de la frase, como si todo lo que había contenido durante días finalmente la sobrepasara.—…porque no pienso darle explicaciones por ti —murmuró, pero ya no había firmeza en su tono, solo cansancio y miedo.Su frente seguía apoyada contra la mano de Lucien cuando sintió el cambio.Fue un breve movimiento, y luego, un suspiro largo. Margaret se quedó completamente inmóvil.El corazón comenzó a latirle con fuerza mientras levantaba apenas la cabeza, observándolo esperanzada.—…Lucien —susurró, sin atreverse a moverse demasiado.Entonces lo escuchó.—De mí… no te vas a deshacer tan rápido…La voz era débil, rasgada, pero completamente real.Margaret reaccionó de inmediato. Levantó la cabeza de golpe, sus ojos se llenaron de lágrimas en cuestión de segundos y lo miró como si necesitara asegurarse de que no estaba soñando.—Lucien… —repitió, esta vez sin poder controlar el temblor en su voz.Él tenía los ojos entreabiertos, cansados, pero con

  • Divorciada, pero atrapada por mi ex   CAPÍTULO 245

    El ruido de los disparos todavía retumbaba en el aire cuando el cuerpo de Lucien se desplomó frente a ella.Margaret apenas tuvo tiempo de reaccionar. Sus manos lo sujetaron por instinto, intentando sostenerlo, pero el peso de él la obligó a ceder hasta quedar de rodillas en la cubierta.—Lucien… —murmuró, con la respiración entrecortada.Él tenía los ojos entreabiertos, pero la mirada ya no estaba firme. Su pecho subía y bajaba con dificultad, y la sangre seguía extendiéndose por su camisa sin detenerse.Margaret sintió cómo el miedo le cerraba la garganta.—No… no —negó de inmediato, llevando ambas manos a la herida—. No me hagas esto… ¡Lucien!Presionó con fuerza, sin importarle mancharse, sin importarle nada más que detener esa sangre que no dejaba de salir.—¡Gael! —gritó, con la voz rota—. ¡Necesito un médico, ahora!A su alrededor, los hombres seguían moviéndose, asegurando el área, pero todo le parecía lejano. Como si el mundo se hubiera reducido únicamente a ese momento.Luci

  • Divorciada, pero atrapada por mi ex   CAPÍTULO 244

    El tiroteo no había cesado. Las balas seguían atravesando el aire en ráfagas desordenadas.Adrien, agachado detrás de una de las estructuras, observó la escena con el rostro tenso. Sus hombres retrocedían, algunos heridos, otros buscando refugio sin saber desde dónde vendría el siguiente disparo. Del otro lado, los hombres de Lucien avanzaban con una coordinación que él no había previsto.Adrien estaba perdiendo el control, y lo sabía.Apretó la mandíbula con fuerza. No iba a permitir que lo capturaran, ni que todo terminara de esa forma. Si tenía que abandonar el yate, lo haría. Aún tenía una oportunidad de huir en una de las lanchas traseras.Pero no se iría solo.Se levantó con rapidez y corrió hacia el interior del yate, esquivando las balas que silbaban a su alrededor. Hasta que llegó frente a la puerta del camarote donde Margaret estaba encerrada.Giró la cerradura de golpe y abrió.Margaret estaba sentada en el suelo, con la espalda apoyada contra la pared, los ojos hinchados y

  • Divorciada, pero atrapada por mi ex   CAPÍTULO 243

    Mientras tanto en el YateEl agarre en su brazo fue tan brusco que Margaret apenas tuvo tiempo de reaccionar.—¡Suéltame! —protestó, intentando zafarse mientras el hombre de Adrien la arrastraba por el pasillo del yate.Las contemplaciones que se había ganado durante los días anteriores desaparecieron, Adrien estaba ofendido por su traición, sería algo que no le perdonaría tan fácil, por más amor que sintiera por ella. Él estaba de pie cerca de la barandilla, con los brazos cruzados y la mirada fija en el horizonte, pero en cuanto escuchó el alboroto, giró la cabeza.Sus ojos se clavaron en Margaret, la miró con desprecio, decepcionado. Y la rabia crecía en su interior como el mismo amor que sentía.—Adrien, por favor… —dijo ella, forzándose a sonar tranquila mientras el hombre la seguía empujando—. No vuelvas a encerrarme. Todo fue una equivocación, ¡escúchame! no es lo que estás pensando.Adrien no respondió de inmediato. La observó durante unos segundos, como si estuviera viendo a

  • Divorciada, pero atrapada por mi ex   CAPÍTULO 242

    Gael empujó la puerta del despacho y lanzó a Isadora hacia adentro sin demasiada delicadeza. La mujer trastabilló un par de pasos antes de recuperar el equilibrio, apoyándose con una mano en el borde de la mesa de Lucien.—No hacía falta recurrir a la violencia —dijo, acomodándose el cabello con manos temblorosas—. Yo había decidido venir por mi propia cuenta.Lucien, que estaba de pie junto a la ventana, no respondió de inmediato. Se limitó a observarla en silencio, con esa mirada fría que Isadora recordaba demasiado bien. Cuando él finalmente se giró para enfrentarla, ella lo miró con confusión y un dejo de indignación.—Si hubieras querido una reunión conmigo, te hubieras comunicado con mi secretaria —continuó, intentando mantener la compostura—. No era necesario mandar a tus matones a perseguirme. Es horrible el trato que me dieron.Lucien comenzó a caminar lentamente alrededor de ella, evaluándola de arriba abajo sin disimulo. Isadora cruzó los brazos y arqueó una ceja, tratando

  • Divorciada, pero atrapada por mi ex   CAPÍTULO 241

    Durante los días siguientes, Margaret se esforzó por mantener la misma actitud que había mostrado desde que comenzó a fingir que aceptaba su situación. No discutía, no hacía preguntas incómodas y siempre respondía a Adrien con calma. Aquello, poco a poco, había dado resultado.Ahora ya no comía sola. Adrien había empezado a invitarla a desayunar en la cubierta, algo que para Margaret significaba mucho más que una simple comida al aire libre. Era la oportunidad de observar, de memorizar, de calcular.Aquella mañana, el mar estaba tranquilo. El cielo despejado y el aire frío le rozaba el rostro mientras se sentaba frente a Adrien en la pequeña mesa metálica. Él ya estaba allí, sirviéndose café, como si llevaran años compartiendo esa rutina.Margaret tomó su taza y fingió normalidad, aunque por dentro no dejaba de analizar cada rincón del yate. Durante los últimos días había logrado recorrer más espacios: los pasillos cercanos a los camarotes, parte de la cubierta trasera y, lo más impor

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