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OLIVIA Olivia estaba sentada al borde de la cama, con un calcetín puesto y el otro colgando de los dedos de su pie. Cerró los ojos e imaginó a Zac de pie junto al arroyo, desnudo. El hombre tenía el cuerpo de un dios romano. Todo en él estaba perfectamente esculpido. Sus dedos se movieron al imaginarse recorriendo con ellos el pequeño sendero de vello que iba desde entre sus pectorales, bajando por su duro abdomen hasta su cintura. Había visto a muchos hombres desnudos a lo largo de su vida, algunos más atractivos que otros. Sin embargo, nunca antes había mirado a un hombre desnudo y sentido que le robaba el aliento. Se lamió el labio inferior y cerró los ojos mientras recordaba cómo él se había quedado inmóvil, mirándola. Sus gruesos bíceps y tríceps daban testimonio del poder absoluto que poseía aquel hombre. Sus duros pectorales eran perfectos y sus abdominales demostraban que cuidaba muy bien de su cuerpo. Algo dentro de ella se agitó, y sintió cómo el calor se extendía por todo su cuerpo mientras comenzaba a desearlo. Zac había reaccionado ante ella con la misma intensidad. Olivia estaba segura de que él había visto su buena cantidad de mujeres desnudas, como la mayoría de los cambiaformas, y que no tendría esa reacción cada vez que viera a una. Sabía que no lo había imaginado cuando él comenzó a excitarse y decidió meterse en el agua fría del arroyo. Su reloj emitió un pitido, indicándole que debía irse o llegaría tarde al trabajo. Quería conservar aquella imagen en su mente, pero sacudió la cabeza y se obligó a terminar de vestirse, empujando su imagen al fondo de sus pensamientos. Llegó a Howlers justo a tiempo. —¿Fuiste al sendero del que te hablé? —preguntó Jade. —Sí —respondió Olivia—. Gracias por hablarme de él. La montaña es hermosa. Me encontré con Zac junto al arroyo. Olivia estudió el rostro de Jade en busca de alguna reacción. —Oh, ¿de verdad? ¿Te lo encontraste? —Sí. Zac me dijo que tú y Sean también son cambiaformas lobos y que son miembros de su manada. Dijo que ambos son personas increíbles. —Me alegra que piense eso. Nosotros también lo apreciamos mucho. Es un gran líder —dijo Jade. —¿Qué quieres decir? —preguntó Olivia. —Ah, ya veo. Olvidó mencionar que es nuestro alfa. Ian es su segundo al mando —explicó Jade. —Puede que se haya saltado ese pequeño detalle —dijo Olivia. —Deberías pensar seriamente en salir con él. De verdad es un gran hombre y todos en la manada lo respetan mucho —dijo Jade. Declan también lo era, y está tratando de encontrarme para matarme, pensó Olivia. Jade debió de leerle el pensamiento porque preguntó: —¿De qué estás huyendo realmente? Olivia no estaba segura de cuánto contarle, porque todo sonaba demasiado descabellado. —Suéltalo —insistió Jade. —Se suponía que debía casarme con el alfa de mi manada desde que era niña. Se llama Declan y no es el hombre más agradable del mundo. Se supone que cada futura compañera de un alfa debe recibir una profecía de una vieja bruja, que se revela durante la ceremonia de apareamiento. La bruja dijo que yo iba a iniciar una guerra entre nuestra manada y otra. Obviamente, Declan canceló la ceremonia y me condenó a muerte —explicó Olivia. —Vaya. No me extraña que hayas huido —dijo Jade. —Sí. Sé que suena estúpido. De todos modos, las profecías son una tontería. Si se cumplen, es porque terminan provocándose a sí mismas. Cuando el Oráculo les dijo a los padres de Edipo que él mataría a su padre y se casaría con su madre, ordenaron que lo mataran. Pero un pastor se compadeció de él y lo llevó ante el rey y la reina de Corinto. Cuando él se enteró de la profecía, los dejó y se fue a Tebas. En el camino, mató a Layo sin saber que era su padre. Llegó a la ciudad después de resolver el acertijo de la esfinge. Se casó con la reina viuda, Yocasta, y tuvieron cuatro hijos. Nada de eso habría ocurrido si no hubieran tenido tanto miedo de la profecía y hubieran abandonado a Edipo para que lo mataran desde el principio —dijo Olivia. —Recuerdo haber leído esa obra en el instituto. Tienes toda la razón. Estoy segura de que estarás a salvo aquí. A nadie se le ocurriría buscarte en Angel's Creek. Además, ¿cómo demonios podrías iniciar una guerra entre tu manada y otra? —No lo sé. Ustedes son las primeras personas de otra manada que he conocido, así que no sé cómo habría podido iniciar una guerra para empezar —dijo Olivia—. Que yo sepa, no hay otra manada de lobos cerca de donde vive mi familia. —Bueno, sé que no somos nosotros. No tengo intención de pelear con nadie —dijo Jade—. Y no sé de dónde eres, pero supongo que no está cerca, y no tengo intención de hacer viajes largos por carretera. Lo más lejos que voy es a Colorado Springs, unas cinco horas de aquí, para visitar a unos amigos. —Por favor, no le digas nada a nadie. Todo esto suena estúpido —dijo Olivia—. Me da vergüenza siquiera contártelo. Me hace parecer la triste heroína de un melodrama exagerado. —De acuerdo —dijo Jade—. Mis labios están sellados. —Gracias. —En cuanto a Zac, él no se parece en nada a ese tal Declan. Como todos los guerreros, es capaz de ejercer una gran violencia si fuera necesario para proteger a la manada. Pero, a menos que fuera el caso, Zac jamás lastimaría intencionalmente a nadie. Es un hombre realmente bueno —dijo Jade. —Estoy segura de que es un buen hombre. Me gusta, y definitivamente es muy atractivo. Pero en realidad no quiero involucrarme con nadie. Creo que, con el tiempo, Declan encontrará a otra persona a quien torturar y dejará de buscarme cuando se dé cuenta de lo estúpido que es todo esto. Pero hasta entonces, no pienso quedarme mucho tiempo en un mismo lugar. Sería demasiado fácil encontrarme, y él no dudaría en lastimar a las personas que creyera que se interponen en su camino. Sé que suena exagerado y estúpido, pero Declan no es un buen hombre. Jade asintió. —Puedo entender por qué no quieres involucrarte en una relación en una situación así. —Hizo una pausa antes de continuar—. Ahora que sabes que soy una cambiaformas, y viceversa, quizá podríamos ir juntas a la montaña. Siempre es más divertido con amigos. Creo que una amistad normal sería lo suficientemente segura. —Me gustaría —dijo Olivia. Por esa misma hora, un enorme grupo de personas entró en Howlers. Olivia se acercó tranquilamente, los saludó y comenzó a tomar sus pedidos. Estaban de muy buen humor y bromeaban con ella. Olivia se reía de sus chistes, y a ellos les encantaba cuando ella les respondía con otra broma. Se sonrojó cuando Zac e Ian entraron y se sentaron en su mesa habitual. Las imágenes del cuerpo desnudo de Zac inundaron su mente y, una vez más, sintió cómo el calor recorría su cuerpo. Se preguntó si tendría esa reacción cada vez que aquel hombre entrara en el bar. Jade le pellizcó el brazo y dijo: —Olivia, vuelve a la Tierra. Jade ya le había dicho dos veces que las bebidas de una de sus mesas estaban listas. —Será mejor que te rindas, chica. Olivia sonrió y negó con la cabeza. Decepcionada porque no estaban en su sección, se acercó de todos modos para saludarlos. Zac se veía tan adorable con un poco de salsa barbacoa en la mejilla. La noche estuvo muy ocupada. Solo pudo intercambiar unas pocas palabras con Zac. Se le ocurrió que quizá debería salir con él una vez, solo para sacárselo de la cabeza. Sin embargo, sabía que no terminaría ahí. Había algo en él que la atraía como un imán. Cuando regresó a su habitación de hotel y disfrutó del agua más caliente que podía soportar cayendo sobre su cuerpo, tomó su computadora. Esperaba que nadie pudiera rastrear su dirección IP hasta Angel's Creek. Quería quedarse el tiempo suficiente para ahorrar algo de dinero que le permitiera sobrevivir hasta donde fuera que terminara después y pudiera encontrar otro trabajo. Sin embargo, en el fondo de su corazón, deseaba que Declan simplemente decidiera que ella no valía su tiempo y comprendiera que, mientras estuviera lejos de la manada, no podría causar ningún problema. Pero, como solía decir su madre: «Si los deseos fueran caballos, los mendigos cabalgarían». Sandra le había enviado un correo electrónico. Espero que estés a salvo dondequiera que estés. Declan vino a preguntarme si sabía cómo habías logrado escapar. Creo que sospecha que fui yo, pero no puede demostrarlo. También me preguntó si sabía adónde habías ido. Me alegra haber podido decirle sinceramente que no lo sabía. Olivia escribió una respuesta. Estoy bien. Encontré un pueblo agradable donde quedarme y ganar algo de dinero antes de seguir adelante. ¿Crees que intentará perseguirme? Sandra estaba conectada y respondió de inmediato. Me gustaría poder decirte que no, pero él cree que lo has maldecido. Olivia bajó la cabeza. Eso era lo que temía. ¿Está más enfadado porque escapé o por la profecía? Sandra respondió: Un poco por ambas cosas, supongo. Mantén un perfil bajo y cuídate. Te quiero. Secándose una lágrima del ojo, Olivia respondió: Yo también te quiero. Sabía que Sandra probablemente estaba aterrorizada de que la descubrieran comunicándose con ella. Declan no era psíquico, pero si realmente quisiera, probablemente podría encontrar una forma de rastrear los correos electrónicos de Sandra. Había otro correo de la madre de Olivia. Declan vino y quiso saber dónde estabas. Nos amenazó si te estábamos escondiendo. Se dio cuenta de que realmente no teníamos ni idea de dónde estabas y que no te ocultábamos, aunque lo haríamos si eso fuera necesario para mantenerte a salvo. Creo que tiene a alguien vigilando la casa. Por favor, ten cuidado y recuerda que todos aquí te queremos muchísimo. Olivia dejó caer la cabeza hacia atrás y sollozó. ¿Cómo podían las palabras de aquella vieja mujer causar tanto daño a su familia y amigos? Esas estúpidas palabras que no tenían absolutamente ningún significado ni poder habían devastado su vida y la de todos a su alrededor. ¿Cómo podía Declan ser tan supersticioso y crédulo? Para ser un alfa, estaba siendo muy estúpido e ignorante. Rápidamente escribió un mensaje: Por ahora estoy a salvo. Los quiero mucho. Cerró la computadora, cerró los ojos y simplemente esperó que no pudieran descubrir dónde estaba a través de los correos electrónicos, en caso de que lograran acceder a ellos. Sabía que Sandra y su madre los borrarían tan pronto como los leyeran. Le dolía el corazón por volver a casa. Extrañaba trabajar en la cocina con su madre, que podía cocinar u hornear cualquier cosa desde cero y hacer que supiera como si la hubiera preparado un chef gourmet. Olivia quería jugar al fútbol con sus hermanos y pasar el rato hablando sobre la vida con su padre. Extrañaba a Sandra, que era como una hermana para ella. —Basta. No puedes volver a casa y no sirve de nada llorar por lo que no puedes tener. Tienes una nueva vida y tendrás que descubrir cómo amarla —se dijo con firmeza—. Seguramente, Declan no pasará el resto de su vida persiguiéndome. Se cansará, y podré encontrar un lugar agradable donde establecerme. A pesar de la charla que acababa de darse a sí misma, se acurrucó con un osito de peluche marrón y amarillo que tenía desde que era bebé y lloró hasta quedarse dormida.20ZAC—¿Por qué fueron los azotes? —preguntó Olivia.—Porque has sido una chica traviesa —respondió Zac—. ¿Quieres más?—He sido una chica muy buena y sí, pero no ahora mismo —dijo Olivia, bostezando.—¿Soy tan aburrido? —preguntó Zac.—No, pero ha sido un día largo. Antes de que Jade y yo saliéramos a correr, descubrí que mi abuela había muerto.—Oh, cariño, lo siento muchísimo. Si quieres volver a casa, iré contigo y te protegeré —dijo Zac.—Sé que lo harías y te lo agradezco, pero no quiero problemas, y lo último que mi abuela querría sería que hubiera problemas. Ella sabe que la amo y, después de todo, los funerales son para los vivos —dijo Olivia.—Eso es cierto —respondió Zac.—Además, creo que siempre estará viva porque tengo todos mis recuerdos de ella. También creo en los fantasmas, así que estoy segura de que, una vez que se instale, vendrá a verme. Ella sabe lo mucho que significa para mí —dijo Olivia, hablando de su abuela en tiempo presente porque la mujer mayor no se ha
19OLIVIADe repente, todo golpeó a Olivia de una sola vez. El pequeño drama con Tami, la muerte de su abuela y luego el ataque y secuestro por parte de Marsden. Era demasiado.Zac se dio la vuelta y la envolvió entre sus brazos, sosteniéndola contra su pecho mientras ella lloraba. Después de unos minutos, Olivia dejó salir todo lo que sentía y se apoyó en él.—Te mojé la camiseta —dijo ella.—Se secará —respondió él.Olivia se apartó, tiró del borde de la camiseta y se la quitó a Zac por encima de la cabeza. Presionó los labios contra su pecho, saboreándolo. Lo rodeó con los brazos mientras sus dedos se hundían en su espalda.—Eres jodidamente sexy —dijo ella.—Nunca te había oído usar esa palabra —dijo Zac, sorprendido.—Normalmente no lo hago, pero es perfecta para la ocasión.—Bueno, entonces diré que tú también estás jodidamente buena —respondió Zac.Ella se puso de puntillas, colocó las manos detrás de su cabeza y lo atrajo hacia sí. Olivia gimió cuando Zac capturó sus labios co
18OLIVIAOlivia tenía el estómago gruñendo cuando se despertó a la mañana siguiente. Unas donas glaseadas con jarabe de arce sonaban perfectas. De hecho, cuanto más pensaba en ellas, más se le antojaban.La tienda de donas estaba al final de la calle. Miró los diferentes dulces y pensó: No sé si Zac ya ha comido, pero quizá le apetezca un capricho aunque ya lo haya hecho.Para ser sincera, Olivia simplemente quería verlo. Casi le aterrorizaba lo atraída que se sentía hacia él. Su alma le decía algo que su mente aún no estaba segura de estar preparada para aceptar. Olivia se estaba enamorando de Zac.Pidió un par de tipos diferentes de pasteles y dos cafés, y fue a su oficina.Tami estaba sentada en su escritorio, frente a la oficina de Zac. Su falda era un poco demasiado corta para la oficina y se le subía por el muslo. Su blusa estaba desabotonada y no dejaba nada a la imaginación. La cambiaformas loba parecía estar allí más para conseguir algo de acción que para trabajar.—Buenos d
17OLIVIAEl estómago de Olivia rugía cuando se despertó a la mañana siguiente. Unas donas glaseadas de arce sonaban perfectas. De hecho, cuanto más pensaba en ellas, más se le antojaban.La tienda de donas estaba calle abajo. Miró los diferentes dulces y pensó: No sé si Zac ya ha comido, pero quizá le apetezca un capricho aunque ya lo haya hecho.Para ser sincera, Olivia simplemente quería verlo. Casi le aterrorizaba lo atraída que se sentía hacia él. Su alma le decía lo que su mente aún no estaba segura de estar preparada para aceptar. Olivia se estaba enamorando de Zac.Pidió un par de tipos diferentes de pasteles y dos cafés, y se dirigió a su oficina.Tami estaba sentada en su escritorio frente a la oficina de Zac. Su falda era un poco demasiado corta para la oficina y se le había subido por el muslo. Su blusa estaba desabotonada y no dejaba nada a la imaginación. La cambiaformas loba parecía más vestida para acostarse con alguien que para trabajar.—Buenos días, Tami. He venido
16ZACIan entró temprano a la oficina de Zac a la mañana siguiente con una sonrisa burlona.—¿Y esa sonrisa de idiota que tienes estampada en la cara para qué es? —gruñó Zac.Aún no había tomado su café y no tenía ganas de estar en la oficina. Un día en el bosque, pescando o pasando el rato con Olivia le resultaba mucho más atractivo.Después de cerrar la puerta de la oficina, Ian se dejó caer en la silla frente a Zac. Se reclinó, entrelazó los dedos detrás de la cabeza y soltó una risita.—Amigo mío, tienes un pequeño problema entre manos.Zac gimió.—Tengo un montón de problemas. ¿A cuál problema específico te refieres?—A un problema de amor —dijo Ian—. Anoche, cuando me iba, Tami me apartó y me preguntó por ti. Dijo que estaba enamorada de ti y quería saber todo sobre ti para poder ganarse tu corazón y alejarte de Olivia.—Por favor, dime que esto es solo una de tus estúpidas bromas —suplicó Zac.—Ojalá pudiera, hermano. Te lo juro por Dios —dijo Ian—. Creo que hasta tenía el tel
15OLIVIAOlivia estaba acostada en su cama, repasando en su mente la conversación que acababa de tener con Zac. ¿Por qué demonios quería hablar sobre compañeros destinados? Estaba bastante segura de que no era algo de lo que la mayoría de los hombres hablara. Era un tema para escritores, cantantes y poetas.¿Qué estaba tratando de decirme? ¿O simplemente sacó el tema porque estábamos hablando de un apareamiento arreglado con Declan?Miró fijamente el techo de su habitación, siguiendo con la mirada los patrones circulares. ¿Qué habría dicho si él le hubiera confesado que creía que ella era su compañera destinada?—Supongo que tendría sentido. Hay algo en su aroma, en su esencia, que tiene un poder sobre mí. Nunca tuve la intención de involucrarme con él y, sin embargo, algo me atrajo hacia él —le dijo a su oso de peluche—. No estoy enamorada de él, pero sí me importa. Puede que me esté enamorando de él, porque dejar Angel's Creek y no volver a verlo me habría dolido. Supongo que tendr







