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Las pequeñas cosas que empiezan a quedarse

مؤلف: Marli
last update تاريخ النشر: 2026-10-23 08:17:43

CAPÍTULO 19

Las pequeñas cosas que empiezan a quedarse

Valeria no supo en qué momento la noche había avanzado tanto.

Lo único que recordaba con claridad era que, cuando había contestado la llamada de Juan Alberto, todavía llevaba encima el cansancio de una jornada de trabajo que parecía haberse prolongado más de lo necesario. Tenía la intención de conversar unos minutos, escuchar aquella explicación pendiente sobre la fotografía y después despedirse para ocuparse de sus asuntos.

Unos minutos.

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    Capítulo 23A las ocho y treintaValeria abrió el armario por tercera vez en menos de diez minutos.Había sacado un vestido color vino, uno negro que reservaba para ocasiones especiales y otro de tono lila que le gustaba especialmente porque resaltaba sus facciones. Los tres descansaban sobre la cama, mientras ella los contemplaba con una expresión de absoluta indecisión.—Es una cena, Valeria. Una cena, nada más —se recordó frente al espejo.Pero ni ella misma parecía convencida.No era la primera vez que un hombre la invitaba a salir. Tampoco era una adolescente experimentando sus primeras emociones románticas. Tenía cuarenta y cinco años, una vida construida con esfuerzo, responsabilidades que no podía abandonar y suficientes experiencias para saber que una invitación no era una promesa.Sin embargo, aquella cena le provocaba un nerviosismo que no conseguía explicarse.Quizá porque Juan Alberto había logrado despertar su curiosidad sin perseguirla, sin exigirle atención y sin hacer

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    Capítulo 22Las pequeñas cosas que enamoranAquella noche, después de despedirse, Valeria y Juan Alberto se fueron a dormir con la cabeza llena de pensamientos.Él permaneció despierto unos minutos, contemplando el techo de su habitación. Había sido sincero con ella, quizá más de lo que acostumbraba ser con alguien a quien apenas comenzaba a conocer. No sabía qué sucedería entre ambos, pero tenía algo claro: no quería convertirse en otra preocupación en la vida de Valeria. Si ella le permitía acercarse, quería hacerlo sin prisa, sin juegos y sin obligarla a olvidar aquello que todavía no había conseguido superar.Sonrió al recordar su voz.—Con calma, Juan Alberto —se dijo a sí mismo—. No corras antes de saber si ella quiere caminar contigo.Dejó el teléfono sobre la mesita de noche y cerró los ojos.Al otro lado de la ciudad, Valeria también intentaba conciliar el sueño. Había repasado mentalmente cada palabra de su conversación, especialmente aquella parte en la que ambos acordaron

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    Capítulo 21Todas las verdades sobre la mesaValeria permaneció inmóvil, con el teléfono pegado a la oreja y la mirada perdida en algún punto de la habitación.La última frase de Juan Alberto seguía resonando en su cabeza.Clara estaba convencida de que él no era el único hombre cuya historia terminaría cruzándose con la tuya.Aquello parecía el argumento de una novela mal escrita, una de esas historias en las que el destino se empeñaba en reunir a personas que, en circunstancias normales, jamás habrían tenido motivos para conocerse. Sin embargo, no había ningún narrador omnisciente que pudiera explicarle lo que estaba sucediendo. Solo estaban ella, Juan Alberto y una serie de recuerdos que comenzaban a encajar de una manera inquietante.—Juan Alberto, necesito que dejemos de hablar con acertijos —dijo finalmente—. Te he escuchado con paciencia, pero cada vez que me explicas algo, terminas abriendo otra pregunta. Quiero saber qué relación tienen Clara, Adrián, tú y yo. Toda. Sin omiti

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