LOGINLlegué de viaje muy tarde. Encontré a mi mujer dormida con nuestro hijo. Sonreí y tomé al bebé para llevarlo a su habitación. Después le di indicaciones a la niñera y desperté a mi mujer.
—Pequeña, despierta.
Me removí al escuchar la voz de Damien.
—Cariño, ven a dormir.
—Princesa, debemos sali
—Mi amor, en la noche viajaremos.—¿A dónde?—A Mónaco, iremos a ver la Fórmula 1. Quiero ir con nuestro hijo.—Me encanta la idea, amor. Me levantaré para ir a la oficina y volver temprano.Rossanne se fue y yo tomé al bebé para prepararnos. Después de colocarlo en la silla del auto, partí a casa de mi padre.—Qué bueno verlos por aquí.—Buenos días, papá. ¿Cómo has estado?—Muy bien, Damien, aunque por lo visto tú estás mejor que yo.Sonreí.—No lo puedo negar, papá.—¿No te has cansado de la vida de casado? —preguntó con curiosidad.—No, padre. Al contrario, Ross solo hace que quiera estar a su la
Quería sorprender a mi esposa nuevamente, así que usé el viaje para preparar todo y cuando llegué a casa actué normal.—Hola, mi amor, por fin volviste —dije saltando a los brazos de mi marido cuando entró a casa.—Qué rica bienvenida, pequeña mía.—¿Cómo se portó el bebé?—Bien, mi amor, aunque está más despierto y tremendo.—Jajaja, eres una exagerada si solo tiene cuatro meses —susurré a su oído—. Quiero que esta noche te pongas más hermosa y provocativa de lo que acostumbras, que vamos a salir.Sonreí en los labios de mi marido.—¿Qué tal si uso lencería roja? ¿Cree usted que será lo suficientemente provocativa para usted, se&ntil
Llegué de viaje muy tarde. Encontré a mi mujer dormida con nuestro hijo. Sonreí y tomé al bebé para llevarlo a su habitación. Después le di indicaciones a la niñera y desperté a mi mujer.—Pequeña, despierta.Me removí al escuchar la voz de Damien.—Cariño, ven a dormir.—Princesa, debemos salir de viaje, necesito que te levantes.—¿Para dónde vamos? —dije, sentándome en la cama.—Es una sorpresa, preciosa, así que apúrate.Me arreglé lo más pronto posible. Damien tomó mi mano y me guió al auto. Por el camino no dejé de insistir con la misma pregunta, pero él solo sonreía.—Es muy impaciente, señora Clark.Cuando lleg
La besé de forma lenta, deleitándome con su sabor. Poco a poco la guié hasta la cama, pero no la acosté, sino que quité su vestido y me llevé una gran sorpresa al ver el ligero negro que casi me hace olvidar el propósito de la cena.—Este es mi regalo, Damien.—Joder, solo tú sabes cómo encenderme sin siquiera tocarme, pequeña Ross.Saqué el vestido por sus pies y comencé a besar sus piernas. La suavidad de la piel de mi mujer me recibió y se erizó de inmediato. Abrí sus piernas para tener acceso a la parte interna de sus muslos, los cuales lamí, humedeciéndolos hasta que llegué a su coño, el cual delineé por encima de la pequeña prenda, y cuando llegué a su abdomen lo besé y poco a poco la empujé hasta que cayó
Hoy se cumplía un mes desde que nos casamos y estaba en la empresa cuando recibí una gran caja, un ramo de rosas rojas junto a una nota que decía: Te invito a cenar, paso por ti a las 8.Sonreí como una tonta porque nunca pensé que Damien tuviera ese tipo de detalles conmigo. Así que terminé lo que estaba haciendo y le pedí al chofer que me llevara a la peluquería. Cuando llegamos, le pedí que me arreglaran para la ocasión, ya que después iría a la casa donde se supone me recogería mi marido, y es que estos días estuvimos muy ocupados, primero con la remodelación de las habitaciones de la casa, que duró quince días, y luego a Damien le tocó viajar hace dos días a supervisar las empresas.Pero jamás pensé que volviera tan rápido y menos con esta sorpresa. Cuando estuve lista, me dirigí a una tienda de lencería porque ese sería mi obsequio. Salí de la tienda muy feliz con mi elección, sabía que ese ligero negro lo enloquecería.Cuando llegué a casa lavé mi cuerpo e hidraté muy bien mi p
Damien se portó como un príncipe, algo que yo nunca me imagine, porque todos lo conocían como el hombre frío, arrogante e inalcanzable. Pero hoy fue más que eso, porque no solo me alimentó y cuidó, recibió a nuestro hijo y lo trajo a la cama. Jugaba con él, lo besaba; fue quien cambió su pañal, lo vistió y lo alimentó. El gran Damien Clark se había convertido en un hombre de familia.Le mandé a comprar unos analgésicos a mi mujer para disminuir un poco el dolor de su cuerpo y me dediqué todo el día a mi familia. Ross tomó muchas fotos, según ella, para el recuerdo de la primera vez que era esposo y padre. Yo no podía parar de sonreír, era genuinamente feliz.Nunca pensé que algo tan simple como ver a mi hijo dormir sobre mi pecho pudiera hacerme sentir así. Era una sensación nueva, intensa, casi abrumadora. Su pequeño cuerpo subía y bajaba con cada respiración, y yo solo podía mirarlo, como si temiera que desapareciera si dejaba de hacerlo.Ross me observaba en silencio desde la cama.







