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Capítulo 6: Una Carga Silenciosa

Author: LuchyBee
last update publish date: 2026-09-01 22:34:32

"¿Por qué no lo detuviste en la clínica del sitio?"

Julian dejó su vaso de agua sobre el escritorio de caoba de Alec con un golpe seco y resonante.

"Nadie me detiene de hacer nada, Julian. Lo sabes mejor que nadie en esta isla."

Alec estaba detrás de su pesado escritorio dentro del estudio norte. Ya se había duchado, lavado el hollín negro de su cuello y cambiado a una camisa limpia de vestir azul oscuro. La cinta médica blanca en su frente estaba limpia, pero su rostro era rígido y exhausto.

"Genevieve ha estado llamando a mi teléfono móvil cada diez minutos desde el mediodía", dijo Julian, paseándose por el piso de madera. "Cree que la estás esperando en la plataforma de aterrizaje sur con flores."

"Déjala pensar lo que quiera. El compromiso está terminado."

"Nuestros permisos del puerto de aguas profundas están vinculados a las firmas de su padre, Alec. ¿Entiendes cómo funciona la política estatal?"

"Richard Mayor necesita nuestra infraestructura de envío tanto como nosotros necesitamos sus aprobaciones municipales. No retirará los acuerdos portuarios."

"Los retirará en el segundo exacto en que su hija empiece a gritar que la humillaron frente a la sociedad capitalina."

"Entonces encontraremos muelles alternativos en la costa sur."

"No hay muelles alternativos de aguas profundas capaces de manejar nuestro tonelaje de carga."

Alec apoyó ambas palmas sobre la madera oscura de su escritorio, levantando la vista con fría concentración.

"Los hombres preguntaron qué quería, Julian. Dimos nuestra palabra. Los hombres casados estaban exentos del sorteo. Me salió cruz. Un Sterling no se aparta de una deuda."

"Podrías haber ofrecido dinero, Alec. Todo el mundo acepta dinero."

"No pidió dinero. Pidió un hijo. Di mi palabra, y el papel está registrado."

La puerta del estudio se abrió con un suave clic. Chloe entró, sosteniendo un pequeño plato de porcelana con fruta en rodajas.

"¿Siguen discutiendo ustedes dos?", preguntó Chloe, mordiendo una rodaja de manzana. "Mamá está en el salón sur, y la nueva esposa de Alec está allí con ella."

"¿Qué hace fuera de la cama?", preguntó Alec, frunciendo el ceño.

"Entró sola", dijo Chloe, mirando a Alec. "Se la ve completamente miserable, Alec. Escuchó al personal hablando de la fiesta de compromiso."

Al final del pasillo, dentro del tranquilo y soleado salón familiar con vistas a los jardines de rosas, el ambiente estaba completamente quieto.

Eleanor Sterling estaba sentada en un sillón de alto respaldo, sosteniendo una delicada taza de porcelana.

Sienna estaba a unos pasos del sofá bajo. Se había puesto una camisa de lino azul oscuro que pertenecía a Chloe sobre sus sencillos pantalones negros. El tubo de oxígeno de plástico transparente descansaba alrededor de su cuello, y sus manos estaban suavemente entrelazadas frente a ella. Su rostro estaba pálido, amoratado por el sitio, y su respiración era lenta y controlada.

"Siéntate, niña", dijo Eleanor suavemente, señalando el sofá acolchado. "Necesitas descansar tus costillas."

"Estoy bien de pie un momento, señora", respondió Sienna en voz baja y ronca. Miró hacia la suave alfombra, la duda clara en su postura. "Yo... solo vine a hablar con usted porque escuché al personal en el pasillo."

Eleanor dejó su taza de té sobre el platillo con un suave tintineo.

"¿Qué escuchaste?"

"Hablaban de las invitaciones de boda", susurró Sienna, levantando sus ojos grises, llenos de genuino arrepentimiento. "Mencionaron a la hija del alcalde y la fiesta planeada para este fin de semana. Cuando los hombres me preguntaron qué quería en el hospital, nunca imaginé que Alec ya estaba comprometido con alguien. Nadie me lo dijo, y no pensé en preguntar."

Eleanor la observó con atención, notando la honestidad tranquila en su rostro.

"¿Y qué estás pensando ahora, Sienna?"

"Me siento terrible, señora", dijo Sienna, una pequeña y dolorosa tos atascándose en su garganta antes de que pudiera continuar. "Solo quería un hijo porque he pasado toda mi vida sola. Nunca quise lastimar a nadie. Nunca quise causar una pelea entre su hijo y su familia. Si este matrimonio va a traer problemas o vergüenza a su casa, por favor, dígame qué puedo hacer para que nadie salga lastimado."

Eleanor miró el pequeño y cansado cuerpo de la muchacha. No había codicia en la voz de Sienna, ni demandas calculadas, solo un corazón simple y honesto que se sentía culpable por perturbar un mundo que no conocía.

Eleanor se levantó lentamente, su bastón de plata apoyado ligeramente contra el suelo. Se acercó a Sienna, su expresión tranquila, orgullosa y completamente inflexible.

"Escúchame, Sienna", dijo Eleanor, su voz firme y cálida. "No obligaste a Alexander a entrar en ese edificio en llamas, ni lo obligaste a lanzar esa moneda. Actuaste por la bondad de tu corazón, y los hombres de esta familia respondieron con su honor."

"Señora, el alcalde va a venir—"

"Richard Mayor puede venir con quien quiera", dijo Eleanor, colocando una mano cálida y suave sobre el hombro de Sienna. "En esta casa, nuestra palabra es una promesa de hierro. No tiramos nuestra integridad porque una situación se vuelve incómoda, y no le damos la espalda a una deuda. Pediste un hijo, y Alexander te dio su apellido legal."

Eleanor la guió suavemente hacia el sofá de terciopelo.

"No tienes nada de qué disculparte, niña. Siéntate, respira el aire limpio y deja que esta familia maneje sus propios asuntos."

Sienna miró los ojos firmes y tranquilizadores de Eleanor y sintió que el pesado nudo de miedo en su pecho se aflojaba ligeramente. Se sentó en los cojines, apoyando las manos en su regazo.

Afuera, el bajo y rítmico golpeteo de las pesadas aspas de un helicóptero rompió la tranquila tarde, resonando a través de los jardines del acantilado.

Las puertas dobles del frente, abajo, se abrieron de golpe con un fuerte golpe, seguidas del agudo y enfadado clic de los tacones altos contra el suelo de mármol.

"¡Alec! ¿Dónde estás?", la voz estridente de Genevieve resonó por la gran escalera. "¡Dile al personal que suban mis maletas! ¡Necesitamos ultimar los planes de la recepción ahora mismo!"

Eleanor giró su mirada hacia las puertas del salón, su rostro adoptando una compostura serena.

"Quédate ahí, Sienna", dijo Eleanor en voz baja. "Recibamos a nuestra invitada.”

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