Se connecterEn el momento en que Natalia escuchó aquello, su corazón se retorció de dolor y la ira estalló dentro de ella.Le pisó firmemente los dedos de los pies a Lucas con el tacón, ya que Lucas ahora le sujetaba las manos, que tenía cruzadas detrás de la espalda.Lucas, que no se lo esperaba, dio un salto hacia atrás por el dolor, y ella aprovechó su distracción para liberarse de su agarre de un tirón, tambaleándose hacia atrás de manera inestable.—¿Qué acabas de decir? —preguntó, con los ojos brillando por una furia apenas contenida y el pecho subiendo y bajando con una intensidad feroz, haciendo que su respiración saliera en ráfagas cortas y fuertes.Exhaló ruidosamente, intentando controlar su respiración temblorosa.Los labios de Lucas se curvaron hacia arriba en una mueca siniestra cuando el dolor que había sentido desapareció de inmediato.—Me has oído, Natalia —siseó, con los ojos brillando de una furia desquiciada.—Mañana te vas a Nueva York conmigo.Aquellas palabras golpearon a N
Lucas acababa de entrar en la casa cuando su teléfono vibró en su bolsillo.Lo sacó y miró la pantalla. Era un mensaje de Elena. No había texto, solo dos fotos.Frunció el ceño mientras abría la primera.Sus pasos se detuvieron allí mismo, en medio de la sala de estar, con los ojos muy abiertos mientras la miraba fijamente.Era Natalia, sentada en un saliente de piedra junto al agua, y Nicolás estaba sentado justo a su lado. Se sonreían el uno al otro. Estaban sentados tan cerca que sus hombros casi se tocaban.La mandíbula de Lucas se tensó. Deslizó el dedo hasta la segunda foto, y los músculos de su rostro se tensaron aún más.Era el mismo lugar, solo que esta vez seguían mirándose fijamente, y Natalia sonreía de una manera que él no había visto en mucho tiempo. Nunca le había sonreído así a él.Se aflojó la corbata tirando hacia abajo, porque de repente empezó a sentirse asfixiado.Un fuego que no podía explicar le ardía en el pecho. Sus dedos apretaron el teléfono hasta que los nu
Ya habían pasado las cinco de la tarde cuando Natalia guardó su bolso y salió de Velasco Atelier.Apenas había salido del edificio cuando vio a Nicolás de pie junto a su coche en el estacionamiento, con las manos metidas en los bolsillos y una pequeña sonrisa en los labios.—Llegas temprano —dijo Natalia con calma.Nicolás se encogió de hombros con bastante indiferencia.—Te dije que no tardaría mucho —respondió, con una pequeña sonrisa tirando de las comisuras de sus labios.Abrió la puerta del coche para ella, y Natalia dudó durante unos segundos antes de deslizarse en el asiento.Todavía no sabía por qué había aceptado aquello. Solo sabía que realmente no quería volver a casa, aunque tuviera que hacerlo.En cuanto la puerta se cerró a su lado, Natalia se volvió hacia él.—¿Adónde vamos? —preguntó.—Ya lo verás —respondió Nicolás con suavidad.Después de unos quince minutos, el coche se detuvo, y Natalia frunció el ceño al mirar por la ventanilla.—¿Templo de Debod? —preguntó, sorpr
One week had already passed since the court session, and Natalia had completely laid low.She had resumed her duty as Mrs. Delgado again, she had even appeared at a public gathering and put on a perfect show.It wasn't like she had changed her mind about divorcing Lucas; it was just that she really had no other choice.For the sake of Gabriel, she was willing to endure being with Lucas a while longer until she could leave with him.She was now busy preparing for the National Fashion Week.Meanwhile, Elena was pacing to and fro in her office that day, thinking about the upcoming National Fashion Week.It was drawing closer, and she still wasn't able to come up with befitting designs that matched the year's theme.She left her office and went to Lucas's office, but he wasn't at his desk.Although Lucas wasn't around, Marco had granted Elena access to his office because he knew Lucas wouldn't mind at all.Elena suddenly began wondering why Lucas no longer spent as much time with her as h
Ya había pasado una semana desde la sesión judicial, y Natalia se había mantenido completamente al margen.Había retomado de nuevo sus deberes como señora Delgado, incluso había aparecido en una reunión pública y había ofrecido una actuación perfecta.No era que hubiera cambiado de opinión sobre divorciarse de Lucas; simplemente no tenía otra opción.Por el bien de Gabriel, estaba dispuesta a soportar estar con Lucas un poco más de tiempo hasta que pudiera marcharse con él.Ahora estaba ocupada preparándose para la Semana Nacional de la Moda.Mientras tanto, Elena caminaba de un lado a otro de su oficina aquel día, pensando en la próxima Semana Nacional de la Moda.Se acercaba cada vez más, y ella todavía no había conseguido crear diseños adecuados que encajaran con el tema de ese año.Salió de su oficina y fue a la de Lucas, pero él no estaba en su escritorio.Aunque Lucas no estaba allí, Marco le había permitido a Elena entrar en su oficina porque sabía que a Lucas no le importaría
El corazón de Natalia retumbaba dentro de su pecho mientras miraba fijamente a Lucas, con el pecho subiendo y bajando pesadamente por la ira y el miedo creciente. Por primera vez, sintió miedo de quedarse atrapada con Lucas por el resto de su vida. No había manera de que quisiera eso para sí misma, pero después de ver la descabellada determinación de Lucas, realmente comprendió que no sería una batalla fácil para ella. Se dio cuenta de que conseguir su libertad de Lucas no sería fácil porque Lucas realmente haría cualquier cosa para frustrar todos sus esfuerzos. Solo entonces comprendió de verdad la magnitud de la descabellada determinación de Lucas. Estaba tan asustada que ni siquiera podía ocultarlo. Lucas también lo vio: la mirada en sus ojos, el subir y bajar de su pecho y el miedo claramente reflejado en su rostro. Entonces soltó un bufido. —¿Ahora tienes miedo, eh? —Sus hombros temblaron con satisfacción arrogante mientras soltaba una risita. —Me alegra que ahora entiendas l







