MasukEl Alfa miró tambalearse al pequeño cuerpo parado delante de él, al que podía quebrar con una sola mano, para de buenas a primeras, que le saliera sangre por una nariz ya manchada y poner sus ojos en blanco. Sus reflejos reaccionaron al notar que las rodillas de ella se doblaban yéndose de lado.
Su brazo agarró de forma ruda la pequeña cintura antes que ella cayera al suelo, como un trapo viejo sin peso.
Él estaba acostumbrado a que las hembras le saltaran encima y se agarraran de él, no él tener que hacer lo contrario, Si perdían el conocimiento era por el agotamiento en la cama, no por simplemente mirarlo. Aquello era inaudito.
Gruñó casi con la intención de soltarla y dejarla en el suelo, pero se encontró apretándola contra su cuerpo de forma inconsciente,
El cabello de ella, anteriormente alborotado se corrió de su rostro dejando que el lobo pudiera ver el espécimen que estaba haciendo todo lo contrario a lo que normalmente haría una hembra.
Y notó que esta hembra… realmente joven. O al menos fue lo que pensó a notar los rasgos algo agotados y ahora sucios de sangre de ella.. No eran ni sexys como muchas lobas y omegas, ni tan exótico que llamara la atención. Sin embargo, él se encontró mirando ese rostro que podría parecer común y a la vez…
-Kaiden- un grito familiar resonó en el gimnasio- ¿Qué m****a está pasando aquí para que esté este caos?
-Pregúntale a esos imbéciles que están haciendo sus imbecilidades de nuevo- Kaiden alzó una ceja a la vez que mantenía a la chica contra él.
El entrenador gruñó mirando al resto hasta que sus ojos se posaron en lo que Kaiden tenía en sus brazos.
-¿Y eso? ¿Una chica? ¿Te saltó encima? Demonios está sangrando- notó la sangre que corría por el rostro de ella desde su nariz pasando por encima de sus labios.
-No de la forma que crees. Más bien, parecía que saltaría por encima de todos para irse de aquí- hizo una mueca en dirección al grupo – Se nota que tienen suficiente tiempo para estar perdiéndolo en vez de entrenar, por eso hacen una m****a de demostración en cada evento- les gruñó mostrándoles los dientes.
Los lobos que lo escucharon se estremecieron. El entrenador se acercó en dirección a Kaiden palmeándole la espalada para después mirar a la chica que colgaba del brazo del Alfa.
-Se desmayó y tiene una hemorragia nasal- suspiró – estos tipos no aprenden. Y parece… que es humana- alzó la mirada después de evaluar rápido la situación- Kaiden, llévala a la sala de descanso, y quiero una explicación clara y concisa- y eso era para todos. Para TODOS.
Kaiden gruñó.
-¿por qué tengo que encargarme de ella? No fui yo quien la trajo.
-Porque es para ti- uno de los chicos gritó desde atrás del grupo ganando la mirada airada de Kaiden.
-Porque lo digo yo, y porque ella está contigo. Así que no protestes- el entrenador se puso duro. Kaiden le sacó los colmillos, pero al final accedió.
Los demás chicos ni se metieron. Solo era con el entrenador con el único que cedía de esa forma. Después de todo, era su tío y casi lo había criado.
***
Su cabeza daba vueltas con los ojos por fin abiertos. A Savana le costaba realmente saber si lo ocurrido había sido verdad… o un simple sueño. Pero el techo sobre ella no le era familiar. Sus ojos se abrieron más grandes y se sentó de golpe con el corazón palpitando duro en su pecho. El sabor metálico estaba impregnado de forma desagradable en su boca.
-¿Qué? ¿Dónde?- miles de pensamientos pasaron por su cabeza y se estremeció hasta que una voz resonó en sus oídos.
Giró su cabeza y sus ojos se posaron sobre un hombre con algunos años que estaba parado a su lado con una expresión gentil y comprensiva.
-Tranquila- usó un tono suave- No te asustes, no hay peligro a la vista.
Ella parpadeó varias veces tratando de procesar lo que estaba ocurriendo. Tragó en seco antes de hablar con las manos apretadas de los nervios. Miraba de un lado a otro intentando procesar todo.
-¿Qué pasó?
Él se sentó delante de ella tomando un respiro.
-Primero me presento. Soy Matt, el entrenador y codueño de este gimnasio. Un placer- esperó respuesta por parte de la chica, pero ella estaba en total rigidez, entonces prosiguió- Mira, sé que esto puede parecer algo extraño y apresurado. Ya los chicos me hicieron un resumen de cómo fue que terminaste aquí adentro, con la nariz sangrando y en los brazos de Kaiden.
Ante la mención de ese nombre ella se tensó.
-Kaiden… es nuestro atleta estrella, es el lobo grande que te sostuvo cuando te desmayaste, actualmente está luchando para entrar en ligas internacionales al ganar este año el título nacional. Es alguien ambicioso. Eso hace que esté en gran parte estresado por el entrenamiento y las exigencias. Además, que… tiene un pequeño problema de feromonas. Es un lobo alfa dominante. Así que todo es un caldo de cultivo para que pueda ponerse agresivo solo porque sí.
Savana alzó una ceja. Vaya joyita el tal Kaiden. No sabía si le decía eso para que saliera corriendo de una vez por todas. Por si acaso,
-Yo solo estaba buscando trabajo- habló rápido intentando incorporase alterada- pero creo que aquí no es el lugar correcto.
El entrenador se revolvió el cabello.
-Creo que voy a insistir un poco más para que te quedes.
-¿Eh? ¿Por qué yo?
-Porque Kaiden no sintió rechazo hacia ti, y tú no le saltaste directo a comerse su pene. Fácil- el entrenador le sonrió casi de oreja a oreja.
La boca de Savana casi se le cayó.
-¿Qué? ¿Qué tiene que ver eso?
-Pues, necesitamos tus pócimas mágicas.
Savana alzó una ceja.
-Ni que fuera bruja.
El entrenador pareció incómodo.
-Los chicos mencionaron que puedes hacer algunos aromas para calmar, además, pude notar que Kaiden estaba menos tenso cuando te tenía en sus brazos. Cosas de lobos. Así que solo debes firmar el contrato para irte. Digamos que nuestro cuello depende de ti ahora.
Savana no comprendía del todo qué estaba pasando, pero en su cabeza estaba la imagen del lobo grande e intimidante, que la miraba con una intensidad preocupante. Acaso eso tendría algo que ver.
Los chicos irían a tomar en la tarde junto con los del otro gimnasio tras terminar el entrenamiento y las peleas planificadas. Matt la invitó, aunque se notaba que prefería que no fuera por la propia seguridad de ella. Savana negó mientras terminaba de recoger algunas cosas y los vio irse poco a poco.Soltó un suspiro de alivio al no tener a Seven insistiendo a que fuera a casa de Kaiden. La verdad es que tendría que hablar con él directamente y rechazarlo de una vez y por todas. -Oye Kitty- escuchó a uno de los chicos acercarse a ella con una sonrisa trayendo dos pesas grandes. Tenía el cabello marrón en un corte que casi podía pasar por idol, muy al contrario de su cuerpo corpulento y cintura estrecha pero dura por los músculos trabajados. Era uno de los que siempre parecía tener buen carácter en aquel gimnasio- La verdad gracias en nombre de todos.Ella pestañeó. Matías se sacudió el cabello de detrás de la nuca con un ligero sonrojo.-Pues hoy, a pesar de todo pudimos pasar el dí
Savana estaba organizando las cosas del gimnasio en la parte trasera alejada de todo el bullicio que se encontraba en la el área de entrenamiento. Podía escuchar gruñidos, quejidos, gritos y vitoreos, incluso uno que otro aullido.«Quédate atrás, vendrán atletas de otro gimnasio y es mejor mantener la distancia» le había comentado Matt en cuanto había entrado por la puerta casi arrastrada por Seven «Ah, y ya te dije que era el coordinador y contable del gimnasio, sin él las cuentas se dispararían, sobre todo con el derrochador de Kaiden» había seguido parloteando cuando Savana lo que tenía era un dolor de cabeza que la estaba mareando.El lobo no la había dejado volver a la casa dada la hora que era. Hasta para eso eran explotadores y ella que no tenía tantas opciones para negarse solo se vio arrastrada.«Hoy solo será un encuentro entre gimnacios y terminamos temprano y puedes volver a tu casa a recogerlas cosas» le había dicho Seven.Y por más que ella se enfocaba en recalcar que no
Seven intentó ocultar un bufido.-Si, quería comerte, pero en el sentido sexual. ¿Eres virgen verdad?Las mejillas de Savana se pusieron completamente rojas.-No tengas vergüenza por eso. A los machos les gusta las mujeres vírgenes porque pueden enseñarles lo que es el sexo. A la parte salvaje de Kaiden al parecer le gustaste mucho quizás por algo más que no sea solo porque eres virgen. Eso lo sabrá solo él.-Yo… no tengo intenciones de tener sexo con él- su cuerpo entero temblaba- Él, me aterra. Solo hago esto por el dinero que me están pagando y necesito.-Y del contrato que firmaste y del que no puede renegar.Los ojos de Savana se abrieron.-Si, cariño, las pequeñas letras indican que si rompes el contrato tendrás grandes problemas. Pero si te quedas y aguantas un poco te puedes ganar una buena pasta. Lo de ayer, fue un desliz. Culpa mía que no lo controlé bien.Savana no podía dejar de ver a ese tal Seven que le hablaba como si no hubiera problemas en todo aquello. Tan relajado q
La chica lo miró, con el miedo y la confusión mezclándose en su pecho. Por un instante, no pudo hablar, intentando procesar lo que había sucedido. Y un segundo después.-Aaaaaahhh- lo empujó de encima de ella con más esfuerzo del que imaginó dado que el cuerpo de Kaiden era casi el doble de su tamaño.En un impulso, intentó incorporarse para terminar cayéndose de la cama con un golpe sordo contra el suelo. Su corazón latía con fuerza, el miedo y la vergüenza mezclándose mientras miraba a su alrededor, sin reconocer el lugar.Un gruñido resonó en la habitación haciendo que Savana se quedara helada en el lugar. Tragón en seco con dificultad viendo como un rostro oscurecido por la rabia se alzaba por el borde de la cama. Sus ojos penetrantes no parpadeaban y casi parecían una amenaza.—No grites, mierda, acaso eres t
Savana estaba confundida a más no poder. No sabía que tenía que hacer en ese momento. Eran Kaiden. El mismo Kaiden que esa misma tarde casi le arranca mechones de cabello a aquella chica y que le había gruñido como si no hubiera un mañana.Entonces ¿qué hacía ahora?Estaba segura que un movimiento en falso y los dientes del lobo terminarían en su cuello. Para su sorpresa la cabeza del él llegó a su mano y se restregó contra ella. Sus ojos, que antes brillaban ahora parecían desenfocados. Y la tensión de su mandíbula se había relajado.Bueno, al parecer había que jugársela. Todo por salvar su cuello. Tragó en seco y curvó sus dedos haciendo que la caricia fuera más notable. Al momento lo escuchó gruñir pero no de amenaza. Incluso había cerrado los ojos.Alzó su otro mano y lentamente la enterró en el pelaje del pecho, sabía que a los lobos eran sensibles en el cuello como también una zona que solo se podía tocar con consentimiento. Acarició con cuidado la zona, mientras su otra mano se
Savana maldijo a todos los santos en los que no creía. De estar tranquilamente limpiando, ahora estaba corriendo por su vida siendo obligada a desviarse para la escalera de la terraza, cuando encontró la puerta del gimnasio bloqueada, y un animal corriendo detrás de ella.-¿Por qué me pasan estás cosas?- gritó casi sin aliento, mirando por encima del hombro como la bestia parecía que estaba.. ¿jugando con ella? Porque con su tamaño, la forma en que se movía, y lo ágil que se veía estaba segura que la atraparía en un santiamén.El rugido de un trueno resonó contra los cristales de la ventaba de la escalera y la hizo gritar. Miedo, estaba sintiéndolo de nuevo y la invadía. Y este movía sus pies, subiendo escalones de dos en dos. Casi a ciegas.Lo que provocó que tropezara. Con lo tembloroso de su cuerpo y la velocidad que iba no pudo evitar la caída. Su rodilla golpeó duramente el borde del escalón al desplomarse y un gemido de dolor salió de su garganta.Segundos después pudo jurar que







