Masuk¿Qué hacía Rodrigo ahí? Quizá Vanessa lo miraba con demasiada dureza: Rodrigo no tardó en notarlo y volvió la mirada hacia ella.—Señorita León, llegó muy puntual —dijo Rodrigo después de acercarse y plantarse frente a ella con una sonrisa enigmática.—¿Qué hace aquí? —preguntó Vanessa con el ceño fruncido.La llegada de Morita a Cartaluz se mantuvo en secreto. ¿Rodrigo había ido a recibir a Morita? Esa posibilidad alertó a Vanessa.—Así como usted, vine a recibir a alguien. —Rodrigo mantuvo la sonrisa y la miró con descaro.Desde detrás de Vanessa, Daniel miró a Rodrigo con hostilidad. ¿Por qué aparecía ese tipo por todas partes? En la familia Zárate no había una sola buena persona.Camila ya era insoportable y Rodrigo resultaba igual de detestable.—Señor Zárate, parece estar al tanto de todos mis movimientos. ¿Tiene un espía infiltrado en mi empresa? —preguntó Vanessa con dureza.No encontraba otra explicación para que Rodrigo estuviera ahí. Vanessa no creía en tantas coincidencias.
Leonardo miró con expectación a Sergio, el único que aún no había hablado. Sergio miraba el celular con gesto indiferente.Leonardo se inclinó para mirar la pantalla.—Sergio, ¿estás ocupado organizando el compromiso?Al escuchar su nombre, Sergio envió el mensaje y dejó el celular.—No.La pantalla se apagó. Sergio levantó la mirada hacia Leonardo.—¿Qué pasa?Leonardo ladeó la cabeza, confundido.—¿A quién le escribías? Los dos acaban de decir que asistirán a la gala de premios de guion. ¿Y tú? ¿Tendrás tiempo?Sergio reflexionó un momento.—Depende de si tengo que operar ese día. Si no, puedo ir.—Bien, entonces también invitaré a Bianca.Dicho esto, Leonardo tomó el celular y le escribió a Bianca. Aunque no se llevaban bien y apenas se saludaban cuando coincidían, Leonardo podía comunicarse con ella. Pero Bianca era la mejor amiga de Vanessa, así que debía invitarla por consideración hacia Vanessa y por cortesía.La expresión de Sergio cambió por un instante. Apretó los labios y be
La expresión de Alexis dejó traslucir su pánico.—Vanessa, ¿eso es lo que piensas de mí?Vanessa lo observó fingir.—Admito que Susana ya me había buscado y me vendió la grabadora de voz. Fui egoísta y, como no quería que te enteraras, la compré. Pero si no le hice nada en ese momento, ¿por qué iba a hacerlo ahora?—Ella te chantajeó con eso y no dejó de pedirte dinero. ¿Te enfureciste y la secuestraste? —Vanessa lo observó con atención, pendiente de su reacción. Solo era una sospecha; Vanessa aún no sabía si Alexis estaba implicado.Alexis esbozó una sonrisa amarga.—Así que esa es la clase de persona que crees que soy.De pronto alzó tres dedos y juró solemnemente:—Te juro que no secuestré a Susana. Si te estoy mintiendo, que te pierda para siempre. Ahora sí tienes que creerme.Vanessa no respondió; le dirigió una mirada glacial y se alejó en silencio a paso acelerado.Cuando ella se fue, Alexis intentó seguirla, pero el guardaespaldas se interpuso en su camino. La mirada de adverte
Mientras hablaba, Emilio se quitó del cuello una de las mitades del collar de esmeralda en forma de media luna y la sostuvo en la mano.—Lo olvidaste. En ese entonces siempre llevabas ese collar de esmeralda en forma de media luna, pero después perdiste el tuyo.Emilio Prado volvió a sentarse, hosco y distante.—Te dije que no quería venir, pero insististe. Si hubiera sabido que esto iba a pasar, no te habría salvado.El timbre de voz de Emilio era muy parecido al que Vanessa recordaba. Aun así, Vanessa no terminaba de creerle.—Sé que llevas mucho tiempo buscando al hombre que te salvó. Si aún no me crees, escucha esto —dijo Alexis mientras sacaba una grabadora de voz.Acto seguido, presionó el botón de reproducción. En la grabación se escucharon las voces de Alexis y Yolanda.—Si Vanessa descubre que fui yo quien planeó que cayera al agua para que tú pudieras hacerte el héroe y rescatarla, ustedes dos ya no tendrán ninguna oportunidad —se escuchaba a Yolanda reprenderlo en la grabaci
—Rafi, ¿qué pasa? —preguntó Vanessa al contestar. No le sorprendió ver quién llamaba, aunque vaciló un par de segundos antes de responder.—¿Con quién vas a reunirte? ¿Llevaste guardaespaldas? —preguntó Rafael, preocupado.Vanessa no sabía mentir y prefirió no responder la primera pregunta.—Llevé a varios; tú mismo los elegiste con mucho cuidado. No te preocupes, no me pasará nada.—¿Y esta noche volverás a cenar con Morita?Al notar que no insistía, Vanessa se relajó, aliviada.—Sí. Quiero recibirlo como se merece. Me refiero a la propuesta que planteaste antes: que Grupo León y Grupo Firax colaboren con él. ¿Qué te parece?Vanessa nunca le había planteado el tema directamente.—No hace falta. La patente es tuya y esta es la oportunidad perfecta para elevar el prestigio de Grupo León. Lo mejor es que ustedes colaboren.Vanessa sabía que la palabra de Rafael era definitiva, así que no intentó convencerlo.—Cuídate y no dejes que los guardaespaldas se alejen demasiado —insistió Rafael
Antes de llamar a Rafael, Antonio ya había hablado por teléfono con Édgar. Édgar actuó como si nada hubiera pasado y le restó importancia al asunto.Incluso insinuó que culpaba a Rafael por no haber liberado a Yolanda. Después, Édgar intentó convencer a Antonio para que nombrara a Alexis director financiero de la sede corporativa. Por suerte, Antonio llevaba tiempo sin intervenir en los asuntos de Grupo Firax pero aun así rechazó la propuesta.Aun así, cualquiera podía notar que la relación entre Édgar y Rafael estaba muy deteriorada.Vanessa, por su parte, acababa de atender sus pendientes cuando recibió un aviso de Automotriz Hilmesh: Morita llegaría a Cartaluz esa noche para completar los trámites de firma que aún estaban pendientes.Vanessa llamó a Daniel y le pidió que preparara todo lo necesario. Esa noche iría personalmente al aeropuerto para recibir a Morita.Así demostraría cuánto valoraba esa colaboración. Daniel se ocupó enseguida de los preparativos, pero permaneció en la o







