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Capítulo 530

Author: Ámbar O.
Rafael no pareció notar el cambio sutil en ella y sonrió apenas.

—Bien.

Después de decirlo, le acomodó los mechones sueltos sobre la frente, se enderezó en el asiento, encendió el motor y arrancó.

Durante el camino casi no conversaron. Rafael no tardó en llevarla a un restaurante de comida picante. En Cartaluz, los restaurantes de comida picante escaseaban.

Pero este era de los mejores de la zona, tanto por su fama como por su sabor. Después de que el mesero los llevó a la mesa, Rafael dejó que
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  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 530

    Rafael no pareció notar el cambio sutil en ella y sonrió apenas.—Bien.Después de decirlo, le acomodó los mechones sueltos sobre la frente, se enderezó en el asiento, encendió el motor y arrancó.Durante el camino casi no conversaron. Rafael no tardó en llevarla a un restaurante de comida picante. En Cartaluz, los restaurantes de comida picante escaseaban.Pero este era de los mejores de la zona, tanto por su fama como por su sabor. Después de que el mesero los llevó a la mesa, Rafael dejó que Vanessa pidiera los platillos.Vanessa estaba inquieta, pero de cualquier manera mantuvo la calma y terminó de ordenar. No quería perder tiempo, así que tomó la iniciativa.—El Corporativo Zarza ya detuvo su ataque contra el Grupo León. Eso seguro ya lo sabes. —Vanessa estaba sentada frente a él, mirándolo directamente.Rafael suavizó la mirada con una sonrisa cálida y habló con un tono dulce y ligero.—Me acabo de enterar. Confiaba en que podrías manejarlo, y los hechos lo demostraron. Vanessa,

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 529

    Pero sentía aún más curiosidad: ¿cómo se había enterado Rodrigo de que ella estaba investigando a Octavio? Tal como esperaba, a Rodrigo no había que subestimarlo. Aunque ella se había manejado con suma cautela, jamás imaginó que él ya supiera tanto.Con esto, debía acelerar la investigación y aclarar la relación entre Yolanda, Bernardo y el Corporativo Halcón. También debía aclarar si todos ellos habían participado en el complot que terminó con la muerte de su padre.—Si la señorita León es tan inteligente, ¿por qué no le pregunta al señor Cisneros lo que quiere saber? Así saldrá a la luz toda la verdad.Rodrigo pronunció el nombre de Rafael sin el menor reparo, con un tono rotundo, como si lo tuviera todo confirmado.A Vanessa se le revolvió el estómago. Tras un momento, contuvo la emoción y respondió con voz fría:—El señor Zárate haría mejor en ocuparse de los asuntos de su familia.Vanessa cortó la llamada, pero el corazón todavía le latía con fuerza. Así que la desaparición de Oct

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 528

    Daniel negó con la cabeza.—Es difícil decirlo, todavía estamos investigando, aún no sabemos la causa exacta.Vanessa tuvo una vaga sensación de que algo no estaba bien. Le ordenó a Daniel:—Sea como sea, ve primero por el expediente. Que no se nos complique más.En un principio pensaba esperar un poco más, dejar que el pez grande mordiera el anzuelo. Pero en apenas dos días la situación se salió de lo previsto.—Entendido.Daniel sacó el celular y marcó. Al otro lado, ordenó:—Procedan. Llévense el expediente.Vanessa se quedó pensativa, tratando de entender qué pasaba con Octavio. Al parecer, tenía que actuar cuanto antes contra Alexis e investigarlo. Cuando Vanessa llegó a la empresa, salió de la sala después de terminar la reunión de rutina.Federico la alcanzó.—Señorita León, ¿podemos hablar?Vanessa lo miró con expresión serena y firme.—Vamos a mi oficina.Ya en la oficina, le pidió a la asistente que les llevara café. Federico, sin prisa ni inquietud, preguntó:—¿Cómo se ha se

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 527

    Octavio, aterrado, tembló con más fuerza.—Señor, yo... yo en serio no sé nada.Estaba aturdido. ¿La familia Cisneros no estaba al tanto de ese asunto? Si la muerte de Francisco había sido obra de los Cisneros, ¿por qué la investigaba Rafael?¿Será que él no sabía?—¡Aaah!Cuando se devanaba los sesos sin entender, Rafael apagó el cigarrillo contra su cara. El dolor le arrancó un alarido. Sintió como si la piel se le estuviera cociendo; el aire olía a chamuscado. La mirada de Rafael se entristeció; irradiaba una presencia aterradora.—No tengo paciencia. Te doy tres segundos más. Si no hablas, te voy a hacer pasar por todo lo que sufrió Francisco en ese entonces.Octavio estaba acostumbrado a ver morir gente, e incluso, después de tantos años trabajando para Yolanda y de usar todo tipo de métodos, ya se había vuelto insensible.Pero, inexplicablemente, sintió un miedo enorme ante Rafael. Como si, en cuanto se negara a decir la verdad, ese hombre con esa expresión salvaje fuera capaz de

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 526

    Aunque pudiera parecer despiadado, lo hizo para protegerla. Pero el abuelo se enfureció hasta vomitar sangre por aquello y seguía inconsciente; no podía actuar como si nada hubiera pasado. ¿Y ella?Si aquella noche Rafael hubiera optado por hacerlo público, y Camila, enloquecida, hubiera revelado la verdadera causa de la muerte de su madre…Vanessa lo tenía claro. en el estado anímico de entonces, la culpa la habría destrozado. No habría tenido la capacidad de soportar la presión que tenía ahora. Y aun así, incluso ahora, la culpa seguía carcomiéndola, al borde del derrumbe.—Ya veremos. Por ahora, quedarme aquí me deja cerca de la empresa y también del hospital.Vanessa no lo rechazó como antes, cuando no le dejaba ni la menor esperanza. Al verla por fin más receptiva, la frialdad de Rafael se deshizo.—Entonces voy a pedirle a Ricardo que te consiga una señora que te cuide y se encargue de tu comida.Vanessa, temiendo que si no aceptaba él insistiría sin parar, asintió.—Está bien.R

  • El Arquitecto De Mi Refugio   Capítulo 525

    En esos meses de matrimonio con Rafael, Vanessa podía sentir su ternura en cada detalle. Era el temido príncipe de Cartaluz, y aun así llegaba hasta ese punto. Volvió a recordar aquella frase de la otra vez: que su persona especial era ella.***—¿Por qué no dices nada? ¿Te sientes mal de algo más?Rafael la ayudó a sentarse en la cama, y un rastro de tensión se le marcó en el entrecejo. En realidad, Vanessa tenía hambre y estaba mareada. No quería que él siguiera preocupándose, así que negó con la cabeza.—No es nada. Solo necesito comer algo.Rafael abrió enseguida la mesa portátil de la cama del hospital y fue colocando, uno por uno, los platos que había comprado mientras los destapaba.Todo lo que le gustaba. Ligero y delicioso.Había un arroz caldoso con pescado fresco y rebanadas finas de carne, y varios acompañamientos. Costillas al vapor con salsa, empanaditas de camarón y una natilla salada. Cada platillo iba perfecto con el arroz.Vanessa tenía hambre y, sin preocuparse por l

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