LOGINPOV RachelMe mordí el labio con fuerza, con las mejillas ardiéndome de vergüenza instantánea. "Solo preguntaba porque...""Eres mi secretaria temporal por contrato, Rachel", me interrumpió David bruscamente, con la voz cortando mis palabras como una navaja de afeitar. "Tu trabajo es hacer lo que se te dice, no cuestionar mi humor ni mi comportamiento. No tienes derecho a preguntarme por mis juntas. No tienes derecho a preguntarme por los miembros de mi directiva. Y, definitivamente, no tienes derecho a fingir que te importa lo que pasa en mi vida. ¿Está claro?"Cada una de sus palabras se sintió como una aguja afilada clavándose justo en mi pecho."¡Solo estaba tratando de ser amable!", repliqué, con la voz temblando de repentina rabia y dolor. "¡Estuviste actuando como un monstruo gruñón todo el camino a casa, así que pensé que...""Basta, Rachel. No quiero oír tu voz. No necesito que seas amable conmigo", se burló David, con un tono tan arrogante y cruel que hizo que las manos me t
POV RachelPermanecí completamente callada dentro del elevador, tragando saliva con dificultad y moviendo los pies sobre la alfombra mientras hacía lo posible por no mirar el rostro frío y enojado de David.Cuando el elevador por fin llegó al estacionamiento subterráneo, las puertas plateadas se deslizaron con un suave timbre.Nuestro chofer privado, Thomas, ya había sacado el auto negro de su lugar y lo había acercado justo a la entrada del edificio. Thomas bajó rápidamente del asiento del conductor, rodeando el auto para abrirnos la puerta trasera como siempre hacía."Buenas noches, señor Humes. Buenas noches, señora Humes", dijo Thomas con cortesía y una cálida sonrisa.David ni siquiera le contestó a Thomas. Ni siquiera esperó a que Thomas llegara a la puerta del auto. Simplemente abrió él mismo la puerta trasera, se deslizó en el asiento de atrás y cerró de un portazo con un fuerte ¡BAM!Thomas parpadeó, impactado, levantando las manos en el aire, súper sorprendido por la repenti
POV RachelMe tragué cada una de las groserías, cada maldición y cada insulto furioso que me burbujeaban en la garganta.Durante unos segundos no me moví. Me quedé ahí parada en medio del pasillo, sin saber qué pensar exactamente."Espero que tu estúpida junta salga terriblemente mal. Espero que a tu tableta se le acabe la batería. Y espero que tu silla esté fría e incómoda. Maldito controlador, mandón y fenómeno", susurré entre dientes, asegurándome de que mi voz estuviera muy bajita para que nadie más en el piso pudiera oírme maldecir a David.Luego, sin perder mucho tiempo, me di la vuelta y fui pisando fuerte hasta mi escritorio de secretaria. Jalé la silla con rabia y me dejé caer sobre el cojín, cruzando los brazos con fuerza sobre el pecho.El enorme saco gris todavía colgaba de mis hombros. Se sentía pesado, cálido y súper suave contra mi piel. Levanté la mano y me acerqué un poco más el cuello, oliendo aquel aroma tenue, caro y delicioso que pertenecía al apuesto desconocido
POV RachelApreté los ojos con fuerza y sacudí la cabeza con ganas, tratando de sacarme a cachetadas los pensamientos traviesos del cerebro.Luego tomé el elevador directo de vuelta al último piso.Al salir al piso silencioso, mi corazón todavía latía rápido.Di tres pasos rápidos hacia la oficina de David, preparándome para los gritos y el regaño que estaba a punto de recibir por haber tardado casi treinta minutos en prepararle su café.Ya me estaba preparando para las quejas de siempre de David, pensando en cómo me defendería si empezaba a culparme por tardar tanto con su café. Ese hombre podía convertir incluso la cosa más simple en un problema, y yo no estaba de humor para otro sermón.Estaba casi llegando a mi escritorio cuando las puertas de la oficina privada de David se abrieron de repente.David salió al pasillo.Llevaba su saco en la mano y el botón de arriba de la camisa ligeramente desabrochado, con pinta de estar a punto de ir a algún lugar importante.En el instante en q
POV RachelSostuve el saco súper apretado alrededor de mi cuerpo, dando una vueltita sobre las baldosas mojadas, sin dejar de mirar por el pasillo su fina figura mientras doblaba la esquina y desaparecía dentro del elevador ejecutivo.*Señor, ten piedad*, pensé, con la mente desbocada con los pensamientos más sucios y pervertidos que se pueda imaginar. *¡¿Quién es ese hombre?! ¡¿Dónde lo encontró David?! ¡¿Y por qué diablos nunca lo había visto por la empresa?! ¡Ay, Dios mío, miren esa espalda! ¡Miren esas caderas! ¡Si un hombre así me tocara, creo que me desmayaría ahí mismo, literalmente!*Olvídate de la cara fría, enojada y mandona de David: ¡este tipo era como un dulce y ardiente sueño enviado directamente del cielo! ¡Quería que me rodeara con esos largos brazos y...!Seguía perdida en pensamientos de él abrazándome fuerte, con la mente ocupada imaginando todo tipo de travesuras, cuando...¡CLAC!La puerta de la sala de descanso se abrió de golpe, haciéndome saltar."¡¿Rachel?!",
POV RachelLo miré fijamente, con los ojos muy abiertos por la impresión.Tenía la boca completamente seca, como si me hubiera comido un puñado entero de arena.Mi corazón latía tan fuerte contra mis costillas que me daba miedo que él pudiera oírlo en aquella pequeña sala de descanso."¿Por qué siento que ya te conocía de algún lado, Rachel?" Sus palabras seguían repitiéndose dentro de mi cabeza como un disco rayado.*¡¿Pero por qué cree que ya me conoce?!*, grité frenéticamente dentro de mi cabeza. *¡¿De verdad piensa que yo también le resulto familiar?! ¡Ay, Dios mío, ¿está loco?! ¡¿Estoy loca yo?! ¿De verdad nos conocimos en algún lado, o es solo alguna de esas frases locas que usan los chicos en las películas cuando quieren coquetear con una chica o llamar su atención?!*Mi cerebro parecía un tazón de sopa caliente revuelto demasiado rápido. No sabía qué decir, así que solté una risa rara, chillona y entrecortada."¡Ja! ¡Jajaja! ¡Qué... qué gracioso!", solté de golpe, con la voz s







