LOGINMi hermana Brenda se enamoró de Don Joseph Genovese porque una vez le salvó la vida. Pensó que un hombre tan peligroso la había escogido. Hasta que descubrió la verdad. Joseph solo la rescató durante aquel disturbio porque se parecía a su esposa, María, cuando era joven. Cualquier mujer en su sano juicio se habría alejado. Brenda decidió que María tenía que morir. Vigiló la rutina de María, planeó atropellarla y darse a la fuga y después fingir que era una testigo que había acudido a ayudarla tras acabar con la vida de la esposa de Joseph. Brenda creía que, si María desaparecía, podría ocupar su lugar. En mi primera vida, la detuve. La dejé inconsciente antes de que pudiera poner su plan en marcha. Le supliqué que entendiera que Joseph no era uno de esos hombres perdidamente enamorados que aparecían en sus novelas de mafia. Era un Don. Si descubría lo que pretendía hacer, no se detendría para castigarla. Acabaría con ella y con toda nuestra familia. Brenda lloró. Asintió. Prometió que lo entendía. Esa noche, vertió herbicida en mi vaso de agua. Mientras moría, me susurró: —Arruinaste mi oportunidad de vivir a lo grande, Sharon. Así que decidí arruinarte la vida. Entonces volví a abrir los ojos. Regresé al día en que puso en marcha su plan. Esta vez, no hice nada.
View MoreSalí discretamente de la habitación y los dejé a solas.Eric estaba apoyado contra la pared del pasillo, aprovechando la luz del sol. Me acerqué y lo llamé por su nombre.Se volvió hacia mí con una leve sonrisa en los labios.—¿El Don se ve muy mal cuando llora?Negué con la cabeza.—Es que la ama muchísimo.—La verdad, un amor como el de ellos da envidia.Asentí. Entonces vacilé. Me mordí el labio y, finalmente, pregunté:—Eric... ¿puedes decirme qué pasó con los Henderson?—Los enviaron a prisión.—Espera... ¿de verdad?Vio la sorpresa en mi rostro y soltó una risita.—¿Te preguntas por qué no los enterramos?Me sonrojé.—No me refería a eso.—Está bien. —Su sonrisa se desvaneció un poco—. Pero te diré algo: si nuestra Donna no hubiera sobrevivido, esos tres no habrían terminado en una celda. Habrían terminado en un ataúd.La mirada de Eric se ensombreció, oscura e indescifrable.No insistí. Más tarde terminé descubriendo la verdad de todos modos.Aunque los Henders
Eric me indicó que volviera al auto.Mientras íbamos hacia quién sabe dónde, no podía dejar de pensar en lo mismo. Joseph sabía que yo no estaba involucrada. Entonces, ¿por qué todavía quería verme?Eric detuvo el auto frente a un hospital privado y me condujo al interior.Y allí estaba Joseph.Y detrás de él, al otro lado de una puerta de cristal, acostada en una cama de hospital con una vía intravenosa en el brazo…María. Ella estaba viva.Abrí la boca para hacerle cientos de preguntas, pero Joseph se llevó un dedo a los labios.Guardé silencio.Salió de la habitación y me entregó una carpeta.—Sé lo que estás pensando. Aquí tienes la respuesta.La abrí. Dentro había dos informes de ADN. El primero comparaba mi ADN con el de los padres de Brenda.El resultado: no había coincidencia.Yo no era su hija. Los ojos me ardieron.Había imaginado esa posibilidad miles de veces, cuando colmaban a Brenda de cariño y luego se volvían para golpearme, cuando me hacían sentir que no p
Los tres palidecieron. La voz de Brenda se quebró.—Si sabían todo eso... ¿por qué no llamaron a la policía?Eric ladeó la cabeza y fijó sus ojos verdes en los de Brenda.—¿Tú qué crees?Hasta Brenda, por muy estúpida que fuera, terminó por entenderlo.No llamaron a la policía porque eso habría significado un juicio. Una condena. Tal vez cadena perpetua.Pero para Joseph...Eric soltó una risa fría.—Sería un castigo suave. Y, francamente, no sé de dónde sacaste el descaro para tocar a la Donna. Era la única persona que de verdad le importaba. ¿Sabes qué pasaba si siquiera se raspaba una rodilla? La mesa con la que se golpeaba terminaba hecha astillas.Brenda se quedó en blanco. Se quedó allí sentada, inmóvil, con la mirada perdida.Pero mis padres seguían sin entender.—¡No pueden hacer con nosotros lo que quieran, ustedes también caerán!No pude contenerme. Me eché a reír.—Papá. Mamá. ¿Se están escuchando? Los trajeron a una fábrica abandonada en medio de la nada. ¿De v
Los sonidos al otro lado de la puerta empezaron a confundirse, pero estaba perdiendo el conocimiento muy rápido.El sótano estaba oscuro y me costaba cada vez más respirar. Mi visión se volvió borrosa y después todo quedó negro.Debí de estar soñando.Una mujer a la que nunca había visto me sostenía entre sus brazos y, por primera vez en mi vida, sentí calidez. Calidez de verdad.Una calidez que no venía con condiciones ni nada a cambio.Cuando volví a abrir los ojos, estaba en el asiento trasero de un sedán de lujo. Alguien había limpiado mis heridas y las había vendado con cuidado.—Ya despertó, señorita.Levanté la vista.Eric me sonreía.—El Don quiere verla.El corazón empezó a latirme con fuerza.¿Brenda y mis padres no habían ido ya a reunirse con él? ¿Por qué Joseph venía por mí? ¿Ya les había ocurrido algo?—¿Y mi familia? —conseguí preguntar—. ¿Pasó algo?Eric no respondió directamente.—Pronto se enterará.El auto se detuvo frente a una fábrica abandonada.Y












Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.